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martes, 11 de agosto de 2015

Brasil: Conservar la Amazônia reduce los casos de malaria y de otras enfermedades

16 de junio de 2015
Fuente: Proceedings of the National Academy of Sciences

Un estudio realizado en la Amazônia brasileña demuestra que en zonas de protección ambiental estricta la incidencia de malaria, diarrea e infecciones respiratorias es significativamente menor a la de otros tipos de áreas protegidas, carreteras y áreas mineras. “En general se considera que las unidades de conservación de protección completa imponen más costos para la población local y tienen como beneficios solamente bienes públicos globales, como la conservación de la biodiversidad. Sin embargo, nuestro estudio muestra que estas áreas también son más eficaces en generación de beneficios públicos de salud local”, explicó Simone Bauch, investigadora del Banco Interamericano de Desarrollo en Brasília y coautora del trabajo. El estudio muestra que si bien la construcción de carreteras se asocia a menores tasas de infecciones respiratorias y diarrea, aumenta la incidencia de malaria, porque la deforestación deja más lugares para la reproducción de mosquitos. Las áreas de uso sostenible –que permiten la ocupación y el uso humano– tienen mayor incidencia de malaria, mientras que las áreas de protección estricta ostentan tasas más bajas de las tres enfermedades, de lo que los autores deducen que el tipo de protección ambiental es importante. Los investigadores analizaron datos de enfermedades, salud pública, clima, demografía, políticas de conservación y otros de 700 municipios de la Amazônia brasileña. Subhrendu Pattanayak, de la Duke University (Estados Unidos), coautor del estudio, dijo que antes de este estudio la comunidad científica solo intuía que la conservación del ambiente ofrecía beneficios para la salud, pero sin datos concretos. Para Felipe Pessoa, investigador en Salud Pública de Fiocruz Amazônia, institución de investigación en salud, la gran cantidad de datos analizados brindan evidencia estadística de cómo “el deterioro de la calidad ambiental de la Amazônia empeora las condiciones de salud”. Según Pessoa, estos resultados implican que los “tomadores de decisiones en la esfera política deberían unir esfuerzos de políticas de salud pública y de conservación” pues no siempre se comunican con la velocidad que se espera ante evidencias tan importantes, señaló. Pattanayak dijo que la ciencia se ha especializado tanto, que a veces resulta difícil abordar cuestiones de políticas públicas que abarcan varios temas como medicina, salud pública, ciencias ambientales, economía y ciencias políticas. Los factores económicos e intereses particulares dificultan aún más invertir esfuerzos en la creación de una base de datos de salud, cambios ambientales, servicios públicos (carreteras, médicos), condiciones sociales y factores económicos para un determinado grupo de personas. “Hay un amplio reconocimiento de la importancia de la investigación multi e interdisciplinaria –como esta– pero muy pocos incentivos para realizarla, así que los investigadores no están motivados a investigar estos temas”, refirió.