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martes, 7 de agosto de 2018

EUROPA: LA HISTORIA DE LA PRIMERA GRAN EPIDEMIA DE SÍFILIS

14 de julio de 2018 – Fuente: British Broadcasting Corporation (Gran Bretaña)
En 1509 el joven soldado alemán Ulrich von Hutten contrajo una enfermedad desconocida en ese entonces mientras estaba en Italia. El pobre hombre agonizaba con los síntomas que le causaba la enfermedad. Así pasó 10 años. “En todo el cuerpo hay forúnculos, parecidos en tamaño y aspecto a una bellota. Emiten un hedor tan fétido y pestilente, que quien lo huele, cree estar infectado. El color de las pústulas es verde oscuro. Verlas es peor que sentir el dolor que infligen, pese a que la sensación se asemeja a estar acostado sobre fuego”. Esa era la descripción que hacía el paciente de sus dolencias. Se calcula que para la década de 1490 la población europea se había recuperado de las muertes causadas por la peste, también conocida como “la Muerte Negra”. Una de cada tres personas falleció a consecuencia de la enfermedad en todo el continente. Con el incremento de la población llegó la prosperidad. Pero no todo fue positivo. La guerra era endémica, las hambrunas ocurrían con frecuencia… y empezaron a aparecer enfermedades desconocidas.
El comienzo
A principios de 1495 el rey francés Carlos VIII invadió Nápoles tratando de reivindicar su derecho a ese reino. Pero las tropas empezaron a contagiarse con una nueva dolencia. Nadie había visto nada similar. Los doctores de la época no encontraban ninguna referencia en libros médicos antiguos. Preocupó a la población tanto como lo hizo el VIH cuando fue descubierto en la década de 1980. Tenía una similitud con esa enfermedad: se transmitía a través del contacto sexual. Se trataba de la sífilis. La gente estaba aterrorizada porque se propagó con gran rapidez. Llegó a Escocia, Hungría y Rusia. A excepción de los ancianos y los niños, todos corrían el riesgo de contagiarse. Se encontraba en el burdel, pero también en el castillo. Se cree que los reyes Francisco I y Enrique III de Francia, así como el emperador Carlos V, padecieron la enfermedad. Se piensa que tampoco escaparon del contagio los monjes ni los clérigos. No importaba la jerarquía. Cardenales, obispos e incluso los papas Alejandro VI y Julio II la sufrieron.
La velocidad con la que se propagó revela mucho acerca de los hábitos sexuales de la sociedad en esa época.
Historia
Los franceses, por supuesto, la llamaban “la enfermedad napolitana”. Pero el resto se refería a ella como “la enfermedad francesa”. Inicialmente no tenía un nombre técnico. Al final, un médico francés sugirió referirse a ella como “la enfermedad venérea” porque en ese entonces se consideraba que su causa principal era el acto del amor, el cual, a su vez, se vinculaba con la diosa Venus. La epidemia causada por la sífilis era distinta a las vistas con anterioridad: no se concentraba en una zona en particular ni se relacionaba con la estación del año. Todos corrían el riesgo de enfermarse. Y una vez que eso ocurría, parecía que la persona nunca se recuperaba. No había ningún lugar al que se pudiera escapar para salvarse. Si el tormento era difícil de llevar en el día, en la noche era peor. Quienes la padecían gritaban continuamente debido al dolor que sentían en los huesos.
Putrefacción espacial
¿Cuál era la causa de la enfermedad? Se pensó que un castigo de Dios por los pecados cometidos por la sociedad. Así que el primer paso para lidiar con la misma era arrepentirse y rezar por la protección divina. Dios, sin embargo, enviaba señales a través de otros medios. Los astrólogos de la época afirmaban que lo ocurrido tenía relación con dos eclipses de sol y la confluencia de Saturno y Marte. ”Las lluvias que cayeron en el año en todos los países fueron tan copiosas, que la tierra se contaminó con el agua estancada. No era de extrañar que la enfermedad se hubiera presentado”, afirmaba un profesor de medicina de la época. La conjunción de las estrellas contaminó el clima, lo que a su vez causó una podredumbre venenosa del aire. La consecuencia fue la putrefacción del cuerpo humano.
Esperanza
Se creía que el mercurio era el remedio para la sífilis. Era común utilizarlo para tratar problemas de la piel en esa época. Y ese fue el tratamiento que se le recomendó al soldado alemán. Respirar el gas del mercurio caliente. Pero la cura era peor que la enfermedad. Los pacientes salivaban incontrolablemente, los dientes se les caían y perdían la razón. Sin embargo, se siguió utilizando por muchos años, interna y externamente. Hasta que apareció un nuevo remedio en 1517: el guayacán, un arbusto que se encuentra en Haití. Supuestamente, era lo que usaban los oriundos de la isla. Virutas del tronco se cocinaban a fuego lento en agua y el líquido se bebía dos veces al día. El tratamiento completo incluía pasar 30 días en un cuarto extremadamente caliente para sudar y botar la enfermedad. En esa misma época se estableció una relación entre la sífilis y el castigo divino por un pecado personal y no colectivo. La persona se contagió por haberse involucrado en una relación sexual ilícita. En ese contexto, las mujeres eran quienes transmitían la enfermedad y tentaban a los pobres hombres, en el estilo de Adán y Eva. El estigma también afectaba a los niños cuyos padres sufrían de sífilis porque era una condición hereditaria. Generaciones enteras se consideraban malditas.
¿América o Europa?
Los contemporáneos pensaban que se trataba de una nueva enfermedad. Una vez que se detectó que se transmitía de persona a persona, se asumió que tenía que haberse originado en un lugar en particular, y no como consecuencia del clima.
El guayacán o guayaco (Guaiacum officinale) es un árbol nativo de América tropical, con amplia distribución en las islas del Caribe (especialmente Jamaica, Puerto Rico, Cuba y República Dominicana), la costa Caribe de Colombia, Panamá y Venezuela. Frecuentemente se encuentra en lugares llanos poco elevados y pedregosos, pero también puede formar parte del bosque seco hasta los 500 m.
Se creía que había llegado a Europa con los marineros que regresaron de América con Cristóbal Colón. Supuestamente atracaron en Barcelona, se unieron a las tropas en Nápoles y las prostitutas que siguieron al ejército se encargaron del resto. Pero a los historiadores médicos americanos no les gustó nunca esa teoría, por lo que presentaron evidencia arqueológica para probar que la sífilis era una vieja enfermedad nativa de Europa que había aparecido con una nueva virulencia.
La cura
Es difícil saber si el debate se podrá dirimir. Pero hay certeza con respecto a ciertos aspectos. Las décadas previas y posteriores al 1.500 fueron de gran cambio en la sociedad europea: la vida urbana, mudanzas y búsqueda de lugares para vivir, nuevas técnicas de guerra y cambios en los comportamientos sexuales. El ambiente de los habitantes de esa época se modificaba constantemente. Y eso, generalmente, aumenta la incidencia de las enfermedades. Así que el surgimiento de nuevas epidemias era, probablemente, inevitable. La sífilis llegó y se quedó, propagándose, en especial, en tiempos de guerra. Con la llegada de la medicina moderna la bacteria que causa la enfermedad se identificó en 1905. Y en 1910 se descubrió el primer tratamiento efectivo. Pero no fue sino hasta 1943, con el descubrimiento de la penicilina, que se encontró la cura para el padecimiento. Y los gritos nocturnos cesaron.

¿POR QUÉ NO ESTAMOS PREOCUPADOS POR LA PRÓXIMA EPIDEMIA?

21 de julio de 2018 – Fuente: The Huffington Post (México)
Como el catastrófico brote de la enfermedad por el virus del Ébola mató a 11.300 personas y costó miles de millones de dólares, la Organización Mundial de la Salud (OMS) trabajó para sentar las bases para asegurarse de que un brote nunca más alcance ese nivel de amenaza a la seguridad sanitaria mundial. Como parte de su revisión en 2015, el organismo internacional se propuso identificar qué enfermedades tenían el mayor riesgo de causar una amplia emergencia de salud pública y tenían pocas o ninguna contramedida para prevenir su propagación a fin de catalizar fondos para su prevención. Tres años después, seis de las ocho categorías de enfermedades destacadas en la lista de “Enfermedades prioritarias modelo” de la OMS se encontraban en medio de brotes, al mismo tiempo. Incluyen lo peor de lo peor: la enfermedad por el virus del Ébola, el síndrome respiratorio de Medio Oriente, la fiebre zika, la enfermedad por el virus Nipah, la fiebre hemorrágica de Lassa y la fiebre del Valle del Rift. Hasta el momento, los brotes de estas enfermedades y patógenos de alta mortalidad han causado al menos 190 muertes y han costado millones este año. Pero todas estas enfermedades tienen el potencial de volver a atacar y crecer, causando una epidemia que podría matar a miles de personas, devastar la economía mundial y causar estragos incalculables, y las seis se encontraban en situaciones de brotes activos a partir de junio. Eso no tiene precedentes, de acuerdo con el Dr. Mike Ryan, director general asistente de la organización para la preparación y respuesta a emergencias de la OMS, en sus 25 años al frente de tales brotes. “Existen estos cisnes negros que podrían ocurrir y tenemos el deber de prepararnos para ellos, porque nuestras economías y nuestras civilizaciones dependen ahora demasiado de la libre circulación de personas y de esa capacidad para el comercio. Entonces, cualquier cosa que apague eso es una gran amenaza”, dijo Ryan. “El mundo generalmente verá de cuatro a cinco brotes diferentes de enfermedades de alta mortalidad al año, pero por lo general no están sucediendo al mismo tiempo. Esta es probablemente la primera vez que ocurre, y es, en cierto sentido, una ‘prueba de estrés’ global para la respuesta al brote”, agregó. “Si alguna de estas cosas falla, especialmente más de una al mismo tiempo, entonces creo que seremos presionados con mayor intensidad para responder como comunidad de salud global”, dijo Loyce Pace, presidente y director ejecutivo del Global Health Council, una organización de membresía que cabildea por las prioridades de salud global. Y aunque los brotes de este año han estado relativamente contenidos, a los expertos les preocupa que la falta de inversión en investigación y desarrollo como factores de riesgo para el crecimiento de brotes pueda llevar a un brote que no podrán detener. Eso no solo amenaza vidas, también podría amenazar la seguridad y la estabilidad mundial; después de todo, los brotes no respetan las fronteras.
Un aumento en los factores de riesgo
Parte de la razón por la que sabemos sobre más de estos brotes particularmente preocupantes es debido a avances positivos: los sistemas de salud en todo el mundo han mejorado, lo que significa que más personas que nunca antes tienen acceso a la atención médica. Y más instituciones, como la OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, entre otros, están rastreando los brotes y manteniendo un mejor registro de las amenazas. Pero en el fondo, un aumento en la conciencia no explica por completo el aumento en tales eventos de brotes, dicen los expertos. Varios factores importantes son los culpables de por qué el mundo está viendo más de estos patógenos cada vez más peligrosos. La combinación de una urbanización masiva y generalizada, un crecimiento explosivo de la población, un aumento de los viajes a nivel mundial, cambios en los factores ecológicos, un cambio climático constante y la explotación de los ambientes está impulsando una era de riesgo convergente para los brotes, según los expertos. “Lo que cambia y cambia no son los insectos, sino los humanos. Lo que ha cambiado es nuestra relación con esos virus, nuestra relación con los bosques tropicales”, dijo Ryan. Los humanos –y más de ellos– viven mucho más cerca, aumentando el riesgo de un brote en un centro urbano masivo. Los viajes en todo el mundo hacen que la difusión de algo como esto sea más fácil que nunca. Y el entorno cambiante –desde una exposición diferente en varias partes del mundo, una indiferencia general hacia el hábitat y el cambio climático continuo– significa que los seres humanos están viendo cosas que no habían enfrentado antes, en áreas que nunca antes las habían visto. “Solo echemos un vistazo a África Subsahariana: ésta es la epidemia de fiebre hemorrágica de Lassa más grande que jamás se haya observado, y luego se produce un brote de enfermedad por el virus del Ébola en la República Democrática del Congo. No es poca cosa: subraya la necesidad de una mayor vigilancia”, dijo el Dr. Richard Hatchett, oficial ejecutivo en jefe de la Coalición para las Innovaciones de Preparación Epidémica (CEPI). “Estas enfermedades pueden moverse y pueden aflorar, y si encuentran el ambiente adecuado tienen el potencial de explotar. Si piensas en las enfermedades como oportunistas que buscan lugares para surgir y diseminarse, es bastante aterrador”, dijo. Y ese tipo de situación de brotes no solo amenaza a la gente en el epicentro del brote, sino que tiene el potencial de sacudir la estabilidad global. “No solo están en juego las vidas individuales, sino que como ya hemos visto, una crisis como la de la influenza pandémica, el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) o la enfermedad por el virus del Ébola pueden devastar sistemas y economías de salud completos, frenar el desarrollo futuro e incluso generar inestabilidad política”, dijo Rebecca Martin, directora del Centro para la Salud Global en los CDC. “La epidemia del SARS de 2003 causó 800 muertes y su costo fue de 40.000 millones de dólares. El costo de la próxima pandemia podría ser de más de 60.000 millones”, aseguró. “Una laguna en las capacidades de respuesta de emergencia de salud pública siguen siendo una vulnerabilidad grave para todo el mundo. Si bien no sabemos cuándo o dónde ocurrirá la próxima pandemia, sabemos que viene”, agregó. La urgencia de más investigación y desarrollo
Recursos globales tácticos masivos y una vacuna experimental fueron movilizados para sofocar el brote de la enfermedad por el virus del Ébola, que llegó a un centro urbano en la República Democrática del Congo. Se espera que el brote se declare terminado pronto, finalizando con un total de 29 muertes. Un record de 3.330 personas fueron vacunadas, según la OMS, y las organizaciones de salud globales completaron más de 20.000 visitas de seguimiento con el fin de mantener la propagación de la enfermedad, y por lo tanto las muertes, en un bajo nivel. Estos recursos a gran escala son necesarios para combatir tales brotes y evitar que se conviertan en uno de importancia regional, nacional e internacional, y no estamos hablando solo de la enfermedad por el virus del Ébola. Por ejemplo, más de 2.000 personas fueron puestas en cuarentena en sus hogares en el estado de Kerala, en el sur de India, durante el brote de la enfermedad por el virus Nipah. En Nigeria, los niveles de fiebre hemorrágica de Lassa “no tienen precedentes”; Kenya está luchando contra la temible fiebre del Valle del Rift, matando dromedarios y cabras presuntamente portadores, y Arabia Saudí ha encontrado cuatro clústeres distintos del síndrome respiratorio de Medio Oriente, dos de los cuales se encuentran en centros de salud. “Y luego está el brote de fiebre zika”, dijo Hatchett. “Sus tasas de infección generalizadas en todo el mundo, en lugares donde nunca se había visto el virus eran esencialmente un sustituto de “enfermedad X”, el patógeno emergente desconocido que es la octava categoría de enfermedades en la lista”, dijo Hatchett. La enfermedad X a menudo afecta más a los expertos en brotes, ya que la logística de preparar y combatir un patógeno desconocido es horrible. Así que cuando la fiebre zika explotó en 2016, a pesar de que se había visto antes, nunca había sido tan común, lo que lo hacía similar al temido dilema de la enfermedad X. “Así que ahora, incluso dos años y medio más tarde, todavía no hay una vacuna lista para combatir el virus Zika”, dice Hatchett. “Si tuvieras un virus que se extendiera como la influenza, que podría expandirse alrededor del planeta en 60 días, dos años y medio es mucho, demasiado tiempo antes de que tengas algún tipo de medida para detenerlo”, dijo Hatchett. Se han hecho algunos esfuerzos para construir vacunas para estas enfermedades, antes de que el mundo las necesite desesperadamente. Por ejemplo, la CEPI, fundada en 2017 por un consorcio de instituciones, incluidas la Fundación Bill y Melinda Gates, el Wellcome Trust, el Foro Económico Mundial y los gobiernos de Noruega y Japón, busca crear vacunas para los virus Lassa y Nipah y el coronavirus causante del síndrome respiratorio de Medio Oriente, basándose en la lista de prioridades de la OMS. Otros esfuerzos incluyen la vacuna experimental contra el virus del Ébola desarrollada por Merck, así como algunos de los tratamientos experimentales para esta enfermedad. “La creación de una organización global como CEPI es esencial, porque no existe una demanda comercial de estos medicamentos, hasta que la gente realmente los quiera. En otras palabras, financiar el costoso desarrollo de medicamentos para, por lo general, personas pobres en países pobres, no es rentable” dice Hatchett. El hecho de que no se desarrollen drogas que combatan estos brotes raros, y potencialmente desastrosos, significa que cuando el mundo realmente los necesite, tardarán años en llegar. Costaría unos 2.000 millones de dólares traer vacunas y tratamientos al mercado para las 10 enfermedades conocidas de la lista, de acuerdo con los cálculos de CEPI. Está comenzando con 630 millones de dólares recaudados hasta el momento para apuntar al síndrome respiratorio de Medio Oriente, la enfermedad por el virus Nipah y la fiebre hemorrágica de Lassa. Sin embargo, los expertos en salud pública a menudo citan el ciclo de pánico de la epidemia y el financiamiento de la salud pública, que se basa en que estos brotes son lo más importante. Y la investigación y desarrollo para luchar contra ellos no es diferente.
“El problema con la salud pública en particular y con la investigación y el desarrollo es lo que estamos tratando de hacer para evitar que sucedan cosas malas. Cuando tienes éxito, es relativamente invisible, por lo que el público no puede ver por qué la inversión es tan importante”, dijo el Dr. Thomas Inglesby, director del Centro de Seguridad Sanitaria ‘Johns Hopkins’. Si bien la necesidad de investigación y desarrollo es mayor ahora que nunca, Inglesby dice que se ha sentido alentado por la cantidad de riesgos pandémicos que suceden en la actualidad. Señaló que las mejores evaluaciones mundiales de la OMS junto con el aumento de los índices de amenaza de brotes son pasos en la dirección correcta. “Creo que estas enfermedades son parte del panorama de amenazas en el mundo. Hacen daño y causan brotes y vuelven a aparecer. No sabemos cuándo vendrá el próximo brote de la enfermedad por el virus del Ébola, pero sí sabemos que vendrá de nuevo, una y otra vez”, dijo Inglesby. Y cuando lo hace, la enfermedad no ve fronteras. “Sabemos que un brote que comienza en una aldea remota puede llegar a las principales ciudades en todos los continentes en 36 horas. En el mundo interconectado de hoy, una amenaza para la salud en cualquier lugar es una amenaza en todas partes”, dijo Martin, de los CDC.

LA EFICACIA DE LOS ANTIBIÓTICOS SE ALTERA AL COMBINARLOS ENTRE SÍ, CON FÁRMACOS NO ANTIBIÓTICOS O INCLUSO CON ADITIVOS ALIMENTARIOS

4 de julio de 2018 – Fuente: Nature
La efectividad de los antibióticos puede verse alterada al combinarlos entre sí, con otros medicamentos no-antibióticos, o incluso con aditivos de los alimentos. Dependiendo de las especies bacterianas, algunas combinaciones impiden que los antibióticos funcionen en todo su potencial, mientras que otras comienzan a derrotar la resistencia a los antibióticos. En el primer estudio a gran escala de su tipo, se establecieron los perfiles de cerca de 3.000 combinaciones de medicamentos en tres especies diferentes de bacterias causantes de enfermedades.
Superando la resistencia a los antibióticos
El uso excesivo y el mal uso de los antibióticos han llevado a la propagación de la resistencia a estos medicamentos. Algunas combinaciones específicas de medicamentos pueden ayudar en la lucha contra las infecciones bacterianas multidrogorresistentes, pero han sido muy poco exploradas y rara vez utilizadas en la práctica clínica. Esta es la razón por la cual se estudió sistemáticamente el efecto de los antibióticos combinados entre sí, así como con otras drogas y diferentes aditivos, sobre diferentes especies. Mientras que muchas de las combinaciones de medicamentos investigadas disminuyeron el efecto de los antibióticos, hubo más de 500 combinaciones que mejoraron los resultados de los antibióticos. Una selección de estas combinaciones con efectos positivos también fue evaluada en bacterias multidrogorresistentes, aisladas de pacientes infectados hospitalizados; y se encontró que mejoraron el efecto de los antibióticos.
¿Uso clínico de la vanilina?
Cuando se acopló a la vanilina –el compuesto que le da a la vainilla su sabor distintivo– con el antibiótico espectinomicina, ayudó al compuesto citado a ingresar en las células bacterianas e inhibir su crecimiento. La espectinomicina fue desarrollada originalmente a principios de la década de 1960 para el tratamiento de la gonorrea; pero rara vez se emplea en la actualidad debido a la resistencia que las bacterias desarrollaron contra este compuesto. Sin embargo, en combinación con la vanilina, podría tornarse clínicamente relevante una vez más; y emplearse contra otros microorganismos causantes de enfermedades. De las combinaciones evaluadas, esta fue una de las sinergias más efectivas y promisorias que se identificaron. Combinaciones como ésta podrían ampliar el arsenal de armas en la guerra contra la resistencia a los antibióticos. Pero, curiosamente, la vanilina disminuyó el efecto de muchos otros tipos de antibióticos. La vanilina funciona de manera similar a la aspirina, disminuyendo la actividad de muchos antibióticos; aunque sus efectos en las células humanas no se han probado, es muy probable que sean diferentes. Las combinaciones de medicamentos que disminuyen el efecto de los antibióticos también podrían ser beneficiosas para la salud humana. Los antibióticos pueden provocar daños colaterales y efectos secundarios, debido a que también afectan a las bacterias beneficiosas. Sin embargo, los efectos de estas combinaciones de medicamentos son altamente selectivos; y a menudo afectan solamente a unas pocas especies bacterianas. En el futuro, se podrían emplear combinaciones de medicamentos para evitar selectivamente los efectos dañinos de los antibióticos en las bacterias benéficas. Esto también reduciría el desarrollo de la resistencia a los antibióticos, puesto que las bacterias benéficas no estarían sometidas a presión selectiva para generar desarrollar resistencia a los antibióticos, que podría ser transferida a las bacterias dañinas. Principios generales
Esta investigación es la primera evaluación a gran escala en el laboratorio de combinaciones de medicamentos en diversas especies bacterianas. Los compuestos utilizados ya han sido aprobados para su empleo con seguridad en los seres humanos, pero aún se requiere realizar investigaciones en modelos animales y estudios clínicos para determinar la efectividad de las diversas combinaciones de medicamentos en los seres humanos. Además de identificar nuevas combinaciones de medicamentos, la magnitud de esta investigación permitió comprender algunos de los principios generales que subyacen a las interacciones medicamentosas. Ello permitirá hacer una selección más racional de las combinaciones de medicamentos en el futuro; y puede ser ampliamente aplicable a otras áreas terapéuticas.

DESIGUALES AVANCES EN LA LUCHA CONTRA LA RESISTENCIA A LOS ANTIMICROBIANOS

18 de julio de 2018 – Fuente: Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
Los países están dando pasos importantes para combatir la resistencia a los antimicrobianos, pero siguen existiendo aún graves carencias que requieren medidas urgentes, advierte un informe conjunto publicado hoy por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). El informe Seguimiento del progreso global en resistencia antimicrobiana analiza los avances realizados en 154 países y pone de manifiesto la existencia de grandes divergencias. Algunos –incluyendo numerosos países europeos– llevan más de cuatro décadas trabajando en políticas sobre la resistencia a los antimicrobianos en los sectores humano y animal. Otros han empezado hace poco a tomar medidas para contener esta creciente amenaza. El progreso en el desarrollo e implementación de planes de acción es mayor en los países de ingresos altos que en los de ingresos bajos, pero todos los países tienen margen de mejora. Ningún país indica tener capacidad prolongada a gran escala en todos los sectores. El informe analiza la vigilancia, educación, seguimiento y normativa asociados al consumo y uso de medicamentos antimicrobianos en la salud humana y la sanidad y producción animal, así como en las plantas y el ambiente, según lo recomendado en el Plan de Acción Mundial de la OMS publicado en 2015. Entre las conclusiones positivas, cabe destacar la existencia de un sistema de vigilancia operativo para identificar infecciones resistentes a medicamentos en la salud humana en 105 países, y de un sistema para realizar un seguimiento del consumo de antimicrobianos en 68 países. Además, 123 países tienen políticas para regular la venta de medicamentos antimicrobianos, incluyendo el requisito de disponer de una receta para su uso humano: una medida clave para controlar el uso excesivo e indebido. Pero la implementación de estas políticas es desigual, y aún pueden adquirirse medicamentos no regulados en lugares como mercados callejeros, sin límite alguno sobre su uso. El informe destaca ámbitos concretos –en especial en los sectores animal y alimentario–, que necesitan con urgencia más inversiones y medidas. Por ejemplo, solo 64 países siguen las recomendaciones de la FAO, la OIE y la OMS para limitar el uso de antimicrobianos de gran relevancia para estimular el crecimiento en la producción animal. 39 de estos países son de ingresos altos, la mayoría situados en la Región Europea de la OMS. Por el contrario, solo tres países de la Región de África de la OMS y siete países de la Región de las Américas de la OMS han dado este paso importante para frenar la aparición de la resistencia a los antimicrobianos. Un total de 67 países cuentan al menos con legislación vigente para controlar todos los aspectos de la producción, concesión de licencias y distribución de medicamentos antimicrobianos para su uso en animales. Pero 56 países carecen de una política o legislación nacional en materia de calidad, inocuidad y eficacia de los productos antimicrobianos utilizados en la sanidad animal y vegetal, y de su distribución, venta o utilización, o no pueden confirmar si esas leyes están vigentes. Existe igualmente una notable falta de medidas e información en los sectores ambiental y vegetal. Aunque 78 países cuentan con normativas para evitar de manera genérica la contaminación ambiental, solo 10 de ellos tienen sistemas integrales para garantizar el cumplimiento normativo de toda la gestión de residuos, incluyendo las normativas que limitan el vertido de residuos antimicrobianos al ambiente. Esto resulta insuficiente para proteger al ambiente de los peligros asociados a la producción de antimicrobianos. “Este informe refleja la existencia de un creciente impulso mundial para combatir la resistencia a los antimicrobianos. Instamos a los gobiernos a adquirir compromisos permanentes en todos los sectores –salud humana, sanidad animal, sanidad vegetal y ambiente– ya que de lo contrario corremos el riesgo de tener que dejar de usar estos valiosos medicamentos”, afirmó Ranieri Guerra, Subdirector General de Resistencia a los Antimicrobianos de la OMS. “Ayudar a los países de ingresos bajos y medios a seguir las recomendaciones sobre el uso responsable y prudente de antimicrobianos en animales es una prioridad urgente. Implementar normas internacionales específicas de la OIE, disponer de una legislación nacional adecuada y fortalecer los servicios veterinarios, son medidas esenciales para ayudar a todas las partes interesadas en la sanidad animal a contribuir a combatir la amenaza de la resistencia a los antimicrobianos”, dijo Matthew Stone, Subdirector General de la OIE. “La FAO aplaude la adopción de medidas concretas en numerosos países para el uso responsable de antimicrobianos en la agricultura. Sin embargo, deben esforzarse más para reducir el uso no regulado y excesivo de antimicrobianos en la agricultura. Les instamos especialmente a la eliminación gradual del uso de antimicrobianos para estimular el crecimiento en la producción animal, ya sea terrestre o acuática”, afirmó Maria Helena Semedo, Directora General Adjunta de la FAO. Según este estudio y otras fuentes, las tres organizaciones –FAO, OIE y OMS– son conscientes de que 100 países cuentan con planes de acción nacionales en materia de resistencia a los antimicrobianos y otros 51 los están desarrollando, pero es necesario realizar más esfuerzos para garantizar su implementación. Únicamente 53 países cuentan con un grupo de trabajo multisectorial completamente operativo, aunque otros 77 han constituido uno de estos grupos. Solo 10 países identifican las fuentes de financiación para todas las medidas del plan y muchos países de ingresos medios y bajos podrían necesitar ayuda al desarrollo a largo plazo para implementar sus planes de manera eficaz y sostenible. Como aspecto positivo, de los 10 principales países productores de pollos, cerdos y vacas que respondieron a la encuesta sobre la resistencia a los antimicrobianos, nueve de ellos tienen al menos un plan de acción nacional; y la mayoría cuentan con planes operativos con un mecanismo de vigilancia.

DECODIFICARON LOS PRIMEROS GENOMAS DE LA SÍFILIS ANTIGUA

21 de junio de 2018 – Fuente: Public Library of Science – Neglected Tropical Diseases Un equipo de investigación recuperó los primeros genomas históricos de la bacteria Treponema pallidum, que causa la sífilis. Anteriormente, no se creía posible recuperar ADN de esta bacteria a partir de muestras antiguas, por lo que el éxito de este estudio abre la posibilidad de analizar directamente la evolución y el origen de esta enfermedad reemergente. En el trabajo, se pudo distinguir genéticamente entre las subespecies de la bacteria que causan la sífilis y el pián. Aunque las enfermedades causan diferentes efectos en las personas, no se distinguen fácilmente en los restos esqueléticos, que anteriormente habían obstaculizado el estudio de la enfermedad. T. pallidum es una bacteria que afecta a los humanos en todo el mundo y causa, entre otras enfermedades, sífilis y pian. En particular, la sífilis de transmisión sexual se considera una enfermedad infecciosa reemergente, con millones de nuevas infecciones anuales. A pesar de su importancia histórica, la evolución y el origen de la sífilis y otras patologías treponémicas no se conocen bien. Una pandemia de sífilis del siglo XV en Europa llevó a un debate sobre si la enfermedad se originó en el Nuevo Mundo o en el Viejo Mundo. Debido a que las diferentes enfermedades treponémicas dejan signos similares en los restos esqueléticos, antes no era posible examinar definitivamente los casos de sífilis en el pasado.
En el estudio actual, los científicos examinaron a cinco individuos cuyos restos fueron recuperados del antiguo Convento de Santa Isabel, un sitio histórico ubicado en el centro de la ciudad de México utilizado por monjas de la orden franciscana desde 1681 hasta 1861. Se seleccionaron los restos en base a las características esqueléticas que sugirieron que era una enfermedad causada por Treponema. Tres de los individuos dieron positivo para ADN treponémico. Al igual que 90% de los individuos del cementerio, los tres individuos eran bebés, uno probablemente nacido antes de término. Todos fueron enterrados en la época colonial, hace alrededor de 350 años. Se recuperaron genomas completos de T. pallidum de los tres individuos y los científicos pudieron determinar que dos de los individuos portaban la subespecie T. pallidum pallidum (que causa la sífilis) y T. pallidum pertenue (que causa el pian). La distinción entre pian y sífilis no era discernible solo a partir de la evidencia morfológica. Los hallazgos del investigador muestran que ambas subespecies reconstruidas de T. pallidum pueden presentar síntomas similares, pero pueden diferenciarse genéticamente en muestras antiguas. Este trabajo demuestra el valor de la identificación molecular de patógenos antiguos, particularmente cuando se aplica a enfermedades treponémicas, donde a menudo se comparten respuestas esqueléticas a varias subespecies patógenas, desafiando el desarrollo de un diagnóstico seguro a través de la observación osteológica. Los orígenes de la sífilis La investigación comienza a arrojar luz sobre la historia evolutiva de la enfermedad. Algunos investigadores han planteado la hipótesis de que la sífilis era una enfermedad del Nuevo Mundo que se introdujo en Europa durante la época colonial y otros sugieren que ya estaba muy extendida en las poblaciones humanas antes de la pandemia del siglo XV. Los hallazgos actuales complican las hipótesis. Investigaciones anteriores que encontraron la presencia de T. pallidum pertenue en monos del Viejo Mundo, y el hallazgo de que dos subespecies de T. pallidum probablemente causaron manifestaciones esqueléticas similares en el pasado puede sugerir una historia evolutiva más compleja de T. pallidum que la que previamente se ha asumido. Esta primera reconstrucción de los genomas de T. pallidum a partir de material arqueológico abre la posibilidad de estudiar su historia evolutiva a una resolución que previamente se suponía fuera de alcance. La investigación adicional de muestras antiguas de todo el mundo ayudará a refinar la comprensión de esta enfermedad.

¿CUÁNTAS PERSONAS MUEREN DE TUBERCULOSIS CADA AÑO EN EL MUNDO?

12 de julio de 2018 – Fuente: International Journal of Epidemiology
La discrepancia en las estimaciones de muertes globales por tuberculosis entre la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud (IHME) se debe a diferencias de metodología y en fuentes de datos usadas por cada institución. Las diferencias son considerables en números absolutos para una docena de países, según un estudio. Los resultados subrayan la necesidad de mejorar la calidad de las estimaciones en estos países para poder apreciar la verdadera carga de la enfermedad y diseñar políticas sanitarias adecuadas. Mycobacterium tuberculosis ha sido, y sigue siendo, una de las principales causas de muerte a lo largo de la historia de la humanidad. En 2016, fue el agente infeccioso que, por sí solo, causó el mayor número de muertes. Sin embargo, muchos de los casos de tuberculosis no se diagnostican, y muchas de las muertes que causa no se asignan correctamente, por lo que la mortalidad global de la enfermedad debe estimarse usando modelos matemáticos y estadísticos. Y aquí yace el problema. La OMS calculó que en 2015 la enfermedad causó 1,8 millones de muertes mientras que el IHME, que realiza los estudios de Carga Global de la Enfermedad, estimó 1,3 millones de muertes para el mismo año. Esta diferencia de cerca de medio millón de muertes podría tener un impacto importante sobre el diseño y evaluación de intervenciones de salud. Se llevó adelante una investigación para tratar de comprender el porqué de estas diferencias en las estimaciones. Se compararon las bases de datos de la OMS y del IHME para el año 2015, se analizó la metodología usada por cada institución y se intentó determinar qué factores se asociaban a las diferencias observadas. Se encontró que, para la mayoría de los países, las estimaciones eran similares. Sin embargo, se detectaron diferencias notables en el número absoluto de muertes para una docena de países, entre los cuales destacan Nigeria, Bangladesh y Tanzania. Además, se identificaron otros países de menor incidencia de tuberculosis (tales como Azerbaiyán, Islas Marshall, Timor Leste, Papúa Nueva Guinea o Egipto), donde la diferencia de estimaciones entre las dos instituciones, en relación a su carga de enfermedad, es considerable. La forma en que se estima la tasa de detección de la enfermedad, así como el uso de estudios de prevalencia de tuberculosis, podrían jugar un papel fundamental en las diferencias observadas. Los esfuerzos realizados por ambas instituciones para estimar la carga de la enfermedad son importantes y necesarios. Pero estos resultados identifican una serie de países donde se requiere redoblar esfuerzos para mejorar las estimaciones y así ayudar a las autoridades sanitarias correspondientes a entender la magnitud del problema en su país y priorizar las actividades de control. Los resultados ponen de manifiesto la ineludible necesidad de invertir en el desarrollo o la mejora de los registros de mortalidad y los sistemas de vigilancia en todo el mundo. El simple hecho de que este tipo de análisis se pueda haber hecho es motivo de celebración. Ninguna de las estimaciones debe considerarse como autoridad absoluta. Las áreas de incertidumbre no deben ser pretexto para subestimar la necesidad global de mejorar el control de la enfermedad.

CUANDO SE TRATA DE LA GONORREA, EL GÉNERO IMPORTA

6 de junio de 2018 – Fuente: mSphere
La Organización Mundial de la Salud estima que 78 millones de personas en todo el mundo se infectan de gonorrea cada año. Los hombres con infecciones tienden a presentar síntomas obvios, mientras que las mujeres a menudo son asintomáticas o experimentan síntomas leves. Tanto en hombres como en mujeres, la infección generalmente desaparece con tratamiento antibiótico. Sin embargo, en la última década han surgido cepas de Neisseria gonorrhoeae resistentes a los antimicrobianos, y en 2013, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estadounidenses incluyeron N. gonorrhoeae resistente a los medicamentos como una amenaza pública urgente para la salud. Un nuevo estudio realizó la primera comparación completa de la expresión génica y la regulación en hombres y mujeres infectados con N. gonorrhoeae, identificando firmas específicas del género en la infección y en genes de resistencia a antibióticos. El trabajo sobre la expresión génica durante la infección en mujeres se llevó a cabo para incluir ambos géneros en el análisis, por lo que se observaron por primera vez los perfiles de expresión durante la enfermedad activa en los hombres y sus parejas asintomáticas.
Perfil de expresión genética diferente según el género durante la infección
Se observó que cuando las bacterias infectan al hombre, presenta un perfil de expresión genética diferente en comparación con cuando están infectando a una mujer. Hasta ahora, se había estudiado la infección principalmente en cultivos de tejidos, modelos humanos masculinos y ratones. Aunque estos estudios han proporcionado información clave sobre las interacciones entre la bacteria y el huésped, tienen limitaciones importantes, como la ausencia de respuesta femenina en los humanos. Estudiar la infección activa y natural en hombres y mujeres es fundamental para desarrollar estrategias para tratar y prevenir la infección. Para entender la enfermedad en ambos sexos, se analizó la manifestación de la enfermedad en una cohorte de sujetos que asisten a una clínica que trata las infecciones de transmisión sexual en un país donde hay altas tasas de resistencia a la gonorrea y a los antibióticos. Se recogieron muestras de hombres que acudieron a la clínica para recibir tratamiento para la gonorrea y de las parejas femeninas que acudieron para recibir tratamiento tras la confirmación del diagnóstico de su pareja. Se utilizó la secuenciación del ARN para identificar qué genes del huésped y de la bacteria se expresan durante la infección de la mucosa. El análisis reveló que 9% de los genes gonocócicos mostraron una expresión aumentada exclusivamente en hombres e incluyeron genes implicados en las interacciones de las células inmunes del huésped. El 4% de los genes mostró una expresión aumentada exclusivamente en mujeres e incluyó genes vinculados a fagos. En la secuenciación del ADN del genoma completo, los hombres y las mujeres mostraron genotipos resistentes a los antibióticos similares, pero se observó una expresión de estos genes resistentes a los antibióticos cuatro veces mayor en los hombres. Entre las limitaciones de esta investigación se señalan el pequeño tamaño de muestra y la posible variación en las etapas de infección en los sujetos masculinos en comparación con la mujer. Se está llevando a cabo un estudio a gran escala que emplea análisis genéticos adicionales.

BOLIVIA, LA PAZ: AUMENTA LA INCIDENCIA DE RABIA CANINA

13 de julio de 2018 – Fuente: El Diario (Bolivia)
Desde la gestión pasada, el departamento de La Paz presenta una cantidad inusual de casos de rabia animal: hasta la fecha, el Servicio Departamental de Salud (SEDES) registró 41 casos, y a nivel nacional es el segundo departamento con mayor incidencia después de Santa Cruz. De acuerdo con datos del Ministerio de Salud hasta la semana epidemiológica 24 (del 10 al 16 de junio), los departamentos con mayor incidencia de rabia canina son La Paz, Santa Cruz y Cochabamba. La jefa de epidemiología del Servicio Departamental de Salud (SEDES) La Paz, Alejandra Salas, afirmó que hasta el momento se reportaron 41 casos de rabia animal, de los cuales 34 corresponden a canes, dos a bovinos y cinco a felinos. Hasta la fecha el departamento no presentó casos de rabia humana.
Casos de rabia animal
En relación a la gestión pasada, hasta la misma fecha se reportaba un total de 26 casos de rabia animal, de los cuales 24 eran canes y dos felinos, es decir que, este año se registran 15 casos más que en 2017. Los dos últimos casos se reportaron la pasada semana: el primero en un can de 2 años, que adquirió el mal cuando salió de su domicilio, en la zona de Pura Pura; y el segundo corresponde a un felino de El Alto, en la Red Corea, el cual fue confirmado por prueba de laboratorio. El SEDES se constituyó a ambos lugares para realizar el bloqueo del virus. Salas señaló que en el departamento continúa aumentando los casos de rabia animal, debido a que en esta gestión se reportaron más de los esperados. Atribuyó el incremento a los cambios climáticos, sumado a la tenencia irresponsable de los canes, la comercialización y el abandono, entre otros. Respecto a los bebederos habilitados para los canes, Salas afirmó que podría constituirse en un foco de contagio, debido a que los perros son territoriales y cuidan sus alimentos, por lo que podría surgir una pelea y transmitirse el virus. Recomendó tener mucho cuidado con la habilitación de postas de alimentación de canes, debido a que trae consigo muchos riesgos, entre ellos la proliferación del virus y agresión a las personas, entre otros.
Vacunación
Salas señaló que se realizará una campaña de vacunación los días 18 y 19 de agosto de este año. El SEDES dispondrá del personal para realizar la campaña masiva, incluyendo a las asociaciones protectoras de animales, universidades, médicos, entre otros. Afirmó que existen veterinarias que de forma voluntaria expresaron su apoyo para la campaña, por lo que el SEDES realizará una repartición a aquellas veterinarias que quieran colaborar. Entre 1992 y 2011, Bolivia registró 143 muertes en humanos por el virus de la rabia; la mayor incidencia se produjo en los años 1992 y 2005. Asimismo, en el departamento se presentó después de años en la gestión 2017 el fallecimiento de dos personas por rabia humana.