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jueves, 8 de diciembre de 2016

FELIZ NAVIDAD Y UN MEJOR NUEVO AÑO PARA TODOS

Que el advenimiento de la Navidad y el nuevo año sean una nueva oportunidad para renovar sueños y esperanzas. Que la partida de este año viejo signifique la pérdida de frustraciones y sinsabores. Que la humanidad jamás pierda el sentido de su esencia.
Son los deseos de vuestro invariable amigo.

Ac. Dr. Christian TRIGOSO AGUDO
La Paz - BOLIVIA
SUD AMÉRICA

UNA INFECCIÓN MULTIRRESISTENTE SE EXTIENDE ENTRE LOS PACIENTES CON FIBROSIS QUÍSTICA

11 de noviembre de 2016 – Fuente: Science
Según una reciente investigación, una infección multirresistente que puede causar graves infecciones en personas con fibrosis quística se ha extendido a nivel mundial. El estudio, dirigido por la Universidad de Cambridge y el Instituto Wellcome Trust Sanger, en Gran Bretaña, también sugiere que la limpieza convencional no será suficiente para eliminar el patógeno, que puede transmitirse a través de superficies contaminadas o por el aire. Mycobacterium abscessus es una especie de micobacteria resistente a múltiples fármacos que puede transmitirse de un paciente a otro y que cada vez es más virulenta en pacientes con enfermedades pulmonares. Puede causar una neumonía severa que lleva a aceleración de daño inflamatorio en los pulmones y evitar un trasplante pulmonar seguro. Tan solo uno de cada tres casos se trata con éxito. Mediante la secuenciación de todo el genoma de más de 1.000 aislamientos de micobacterias de 517 personas que asisten a centros de fibrosis quística especializados en Europa, Estados Unidos y Australia, los investigadores han demostrado que la mayoría de los pacientes han adquirido formas transmisibles de M. abscessus. Por el aire y superficies contaminadas Un análisis posterior sugiere que la infección puede transmitirse dentro de los hospitales a través de superficies contaminadas y por transmisión aérea, lo cual representa un reto potencialmente serio para las prácticas de control de infecciones en los hospitales. “Esta micobacteria puede causar infecciones muy graves que son extremadamente difíciles de tratar, que requieren un tratamiento combinado con múltiples antibióticos durante 18 meses o más”, dice el profesor Andres Floto, del Departamento de Medicina de la Universidad de Cambridge y el Centro de Cambridge para Infección Pulmonar. “Parece haber entrado inicialmente en la población de pacientes desde el ambiente, pero creemos que ha evolucionado recientemente para convertirse en capaz de saltar de paciente a paciente, volviéndose más virulenta a medida que lo hace”, detalla. El profesor Julian Parkhill, del Wellcome Trust Sanger Institute, en Cambridgeshire, añade: “Nuestra investigación debe proporcionar un grado de esperanza: ahora que sabemos la magnitud del problema y estamos empezando a entender cómo se propaga la infección, podemos empezar a responder. Nuestro trabajo ya ha ayudado a aportar datos para las políticas de control de infecciones y proporciona los medios para monitorear la efectividad de éstas”.

RUSIA: DECODIFICAN EL ARMA BIOLÓGICA QUE CAUSÓ LA CATÁSTROFE SILENCIOSA DE SVERDLOVSK

27 de septiembre de 2016 – Fuente: mBio
En Rusia, en plena fase de distensión de la Guerra Fría, algo falla: la fuga de una bacteria de unos laboratorios secretos en los que se experimenta para dar con armas biológicas perfectas provoca la muerte de entre 66 y 100 ciudadanos. La cifra real nunca se conoció. Sí se sabe que aquellas personas murieron desangradas por dentro, víctimas de unas terribles hemorragias internas para las que costaba encontrar una causa. El caso ocurrió en 1979, en la ciudad soviética de Sverdlovsk (hoy Yekaterinburg), pero no ha sido hasta ahora cuando unos científicos han podido determinar la secuencia genética de aquella cepa de ántrax. Cuarenta años más tarde se ha confirmado que la bacteria, ya de por sí peligrosa, había sido modificada para hacerla altamente letal. La fuga de 1979 se intentó encubrir a base de mentiras. El gobierno ruso sabía que si se descubría la verdad se evidenciaría que estaba violando la Convención sobre Armas Químicas que había tenido lugar cuatro años antes. En aquel encuentro, se prohibió el desarrollo, la producción y el almacenamiento de armas biológicas y los países se comprometieron al desarme de este tipo de mal. Con ese acuerdo se enterraban los últimos cuchillos de la Guerra Fría. Pero Rusia desconoció aquella convención y siguió experimentando en secreto. Aquel laboratorio instalado en Yekaterinburg, a 1.400 kilómetros de Moscú, tenía esa finalidad. Nadie se hubiera enterado si en abril de ese año no se hubiera producido un fallo en el sistema de ventilación de esas instalaciones. Unos filtros de aire mal colocados desataron una catástrofe silenciosa. Aquel día se liberaron esporas de ántrax al exterior y la gente las comenzó a inhalar. Los médicos se vieron desbordados por la cantidad de gente que llegaba a los hospitales con los pulmones rasgados y acababa con una hemorragia cerebral. Las autoridades salieron a expresar que esa epidemia se debía al consumo de carne contaminada y se deshicieron de los registros médicos de los fallecidos. Para que la versión tuviera credibilidad, se detuvo a vendedores de carne y se sacrificó a algunos animales. Sin embargo, algunos intuyeron que en aquello no había verdad. En 1994, una investigación liderada por la Universidad de Harvard demostró que la causa real del accidente había sido una inhalación de esporas de ántrax. Pero aquellos científicos no fueron capaces de secuenciar completamente el ADN modificado de la bacteria. Para combatir el ántrax, una enfermedad que afecta al ganado y raramente a los humanos, existen medicamentos e incluso una vacuna para inmunizar a las personas. Sin embargo, los soviéticos intentaron durante la Guerra Fría crear una cepa resistente a los antibióticos y a los antígenos. Un equipo de investigadores descifró recientemente el genoma completo de esa bacteria superpotente gracias a las muestras que se guardaron en su día provenientes de tejidos de víctimas mortales de la epidemia de 1979. Comparando la cepa con el árbol genealógico de otras cepas de ántrax, descubrieron que el código de ADN de la cepa letal apenas difería del de la cepa utilizada para crear la vacuna. Los resultados apuntan a que los soviéticos manipularon ambas para crear una altamente virulenta. “Todo esto es sumamente indicativo de un programa de armas que identificó una cepa adecuada, mantuvo las reservas de células maestras y realizó manipulaciones mínimas para mantener la virulencia”, concluyó el equipo. “Fue uno de los brotes de ántrax por inhalación más grandes de la historia y uno de los pocos rastros del secreto soviético que se dedica a la investigación de armas biológicas”, escribió Beth Mole, periodista de ArsTechnica. En 1992, Borís Nikoláievich Yeltsin, el entonces presidente de Rusia, aprobó un decreto que prohibía esta clase de experimentos con fines militares. Sin embargo, Mole tiene dudas de que esas pruebas concluyeran por completo. “Los informes de los desertores soviéticos en la década de 1990 hablan de un vasto y altamente financiado programa que involucra a decenas de miles de investigadores que trabajan en armas biológicas”, escribe. Aunque ninguna prueba demuestre que los experimentos sigan ocurriendo, al menos tranquiliza saber que el genoma de una de las cepas más letales haya sido desvelado. A partir de aquí se podría investigar una cura para hacer frente a esta clase de ántrax en el caso de que se liberara si ocurriera una guerra biológica en el futuro.

RESISTENCIA A LOS ANTIMICROBIANOS: DECÁLOGO DE LA SEIMC

En el marco de este Día Europeo, la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) también resaltó las dimensiones de esta problemática de salud pública que, tal y como ha estimado, este año causará el fallecimiento de alrededor de 2.500 personas en España. Además, esta sociedad ha puesto a disposición de los usuarios un decálogo para combatir la resistencia antimicrobiana:

1. Convertir el uso adecuado de los antibióticos en la medicina, en la ganadería y en la agricultura, en un estándar de calidad prioritario.
2. Hacer obligatorios los Programas de Optimización de Uso de Antibióticos (PROA) como programas de calidad asistencial basados en la formación en los hospitales y en atención primaria, y dotarlos de los medios necesarios.
3. Dotar con los recursos necesarios a los Servicios/Laboratorios de Microbiología para la detección de las resistencias bacterianas, creando pruebas de diagnóstico rápido y estudios de sensibilidad.
4. Disponer de información en tiempo real de los indicadores clave en consumo de antibióticos, resistencias bacterianas y en sus consecuencias clínicas.
5. Impulsar los programas multidisciplinares de vigilancia, prevención y control de las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria junto a los de uso apropiado de los antimicrobianos, a semejanza del Programa Integral de Prevención y Control de las Infecciones Relacionadas con la Asistencia Sanitaria y Uso Apropiado de los Antimicrobianos (PIRASOA) de Andalucía y de programas similares en Catalunya. 6. Crear la especialidad de enfermedades infecciosas y mantener la formación actual de los microbiólogos.
7. Educar a los ciudadanos, desde la escuela a la universidad, en el buen uso de los antibióticos.
8. Impulsar el desarrollo de nuevos antibióticos, participando en los ensayos clínicos y agilizando su incorporación a la práctica clínica. Investigar con los antibióticos disponibles para mejorar su eficacia y seguridad.
9. Investigar en otras medidas, no antibióticas, para la prevención, control y tratamiento de las infecciones por bacterias multirresistentes.
10. Optimizar las tasas de vacunación, particularmente frente a la influenza, de los profesionales sanitarios y de los ciudadanos.

LOS MÉDICOS DE EE. UU. SIGUEN RECETANDO FÁRMACOS EN EXCESO, SEGÚN UNA ENCUESTA

Más de uno de cada cuatro reciben antibióticos cuando los medicamentos probablemente no harán ningún bien

Traducido del inglés: martes, 6 de diciembre, 2016

LUNES, 5 de diciembre de 2016 (HealthDay News) -- A pesar de las evidencias de que ciertos medicamentos no siempre son necesarios, los médicos siguen recetando esos tratamientos, revela una nueva encuesta de médicos.
Los antibióticos son, con gran diferencia, los fármacos utilizados con más frecuencia en situaciones en que no proveen un valor para los pacientes. La encuesta encontró que más de una cuarta de los médicos encuestados (un 27 por ciento) dijeron que los antibióticos con frecuencia se administran a pacientes cuando esos medicamentos no harán ningún bien.
En la mayoría de los casos, los antibióticos se recetan para tratar infecciones respiratorias superiores, aunque lo más frecuente es que sean provocadas por virus, que no son afectados por estos medicamentos, apuntó el Dr. Amir Qaseem, vicepresidente de políticas clínicas del Colegio Americano de Médicos (American College of Physicians, ACP), y presidente del Grupo de Trabajo de Atención de Alto Valor del ACP.
Otros tratamientos que los médicos usan con frecuencia a pesar de su valor cuestionable incluyen tratamientos agresivos para pacientes terminalmente enfermos (un 9 por ciento), medicamentos recetados para el dolor crónico (un 7 por ciento), y complementos dietéticos como aceite de pescado y multivitamínicos (un 5 por ciento), reveló la encuesta.
"Se desperdicia mucho en nuestro sistema de atención de la salud, y debemos reconocerlo", comentó Qaseem.
Los resultados son de una encuesta aleatoria de 5,000 médicos miembros del ACP. La encuesta pidió a los médicos que identificaran dos tratamientos usados con frecuencia por los internistas que tenían pocas probabilidades de proveer una atención de gran valor a los pacientes.
"El valor no es lo mismo que el costo", aclaró Qaseem. "Un gran valor es una función de los beneficios, los daños y el costo de una intervención, todo en conjunto. Solo porque algo sea muy caro no hace que sea de poco valor. Hay tratamientos caros que proveen un gran valor".
Los medicamentos que se mencionaron más comúnmente como que se usan bajo circunstancias cuestionables son los antibióticos, a pesar de las crecientes preocupaciones sobre el surgimiento de los "súper gérmenes" resistentes a los antibióticos.
En Estados Unidos, al menos dos millones de personas al año se infectan con bacterias que son resistentes a los antibióticos, y al menos 23,000 mueren como resultado directo de esas infecciones, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.
Los mismos CDC estiman que hasta la mitad del uso de los antibióticos en los humanos es innecesario o inadecuado. Cada año se emiten en Estados Unidos un estimado de 47 millones de recetas de antibióticos innecesarios, dijo la agencia.
La presión por satisfacer las expectativas de los pacientes podría estar motivando a algunos médicos a recetar antibióticos, apuntó Qaseem.
"Si un paciente va al consultorio de un médico y tiene una infección del tracto respiratorio superior, lo más frecuente es que sea viral y que se sane sola en unos pocos días", apuntó Qaseem. "Uno le dice al paciente que vaya a casa, descanse y que estará bien, pero en general la expectativa de un paciente es que uno haga algo más".
Los médicos también podrían estar practicando medicina defensiva para evitar potenciales demandas por mala práctica, o intentando cumplir medidas de rendimiento clínico que indican tratamientos generales que deben ser aplicados a todos los pacientes, dijo Qaseem.
El Dr. Michael Munger, presidente electo de la Academia Estadounidense de Médicos de Familia (American Academy of Family Physicians) y médico de familia en Overland Park, Kansas, dijo que la experiencia previa y la historia institucional también tienen un rol.
"La opinión común era que muchas infecciones respiratorias superiores eran bacterianas, y que por tanto un tratamiento con antibióticos sería necesario", dijo Munger.
"Lo bueno de seguir una disciplina en la atención primaria es que se continúa evaluando el trabajo que se hace, se observan las evidencias y se hace lo que las evidencias respaldan", continuó. "Ahora estamos reconociendo estudios que están saliendo y que muestran que las infecciones respiratorias superiores son virales, no bacterianas, así que actualmente hay un proceso de cambio de hábitos en la práctica".
Qaseem y Munger se mostraron de acuerdo en que los pacientes deben sentir la libertad de cuestionar al médico con respecto a los medicamentos y tratamientos recetados, en lugar de aceptar las cosas al pie de la letra".
"A mí personalmente me alegra", dijo Munger, "porque soy socio del paciente, y parte de mi rol es informar a un paciente de forma integral sobre lo que tiene y cuáles son las opciones de tratamiento".
Los pacientes ya comienzan a cuestionar las recetas de antibióticos, probablemente debido a la atención mediática sobre las bacterias resistentes a esos fármacos, anotó Munger.
"Tuve un caso reciente de neumonía, y le dije que necesitábamos usar antibióticos", recordó. "La paciente me preguntó '¿Está seguro?', y tuve que asegurarle que era la mejor manera de proceder".
Por otro lado, los pacientes están comenzando a enterarse, a través de sus médicos, de que muchos complementos dietéticos cuestan mucho pero hacen poco, o ningún, bien.
"Ahora estamos obteniendo las evidencias para decirle al paciente que en realidad no necesitan un complemento. Eso no le ayudará", dijo Munger. "En la mayoría de los casos, dicen 'Caramba, creí que estaba haciendo algo bueno por mí. Si puedo ahorrar algo de dinero, no lo seguiré haciendo'".
Los hallazgos del estudio se publicaron en línea el 5 de diciembre en la revista Annals of Internal Medicine.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTES: Amir Qaseem, M.D., Ph.D., vice president of clinical policy, American College of Physicians, and chair of the ACP's High Value Care Task Force; Michael Munger, M.D., president-elect, American Academy of Family Physicians, and family doctor, Overland Park, Kansas; Dec. 5, 2016, Annals of Internal Medicine, online
HealthDay
(c) Derechos de autor 2016, HealthDay

LOCALIZADO UN GEN DE 'SÚPER GERMEN' EN UNA GRANJA DE CERDOS DE EE. UU.

Un estudio sugiere que hay una posible resistencia a una última línea de antibióticos para los seres humanos

Traducido del inglés: martes, 6 de diciembre, 2016

LUNES, 5 de diciembre de 2016 (HealthDay News) -- Los científicos han identificado una nueva y preocupante resistencia a un tipo de antibióticos en los animales de una granja de EE. UU.
Los medicamentos en cuestión son el tipo de antibióticos conocidos como carbapenemas. En los hospitales, dichos medicamentos se consideran la última línea de defensa contra las infecciones bacterianas difíciles de tratar.
En Estados Unidos, los antibióticos carbapenemas han estado prohibidos para el uso veterinario, a fin de minimizar el riesgo de resistencia a los antibióticos que se podría desarrollar en los animales y propagarse a los seres humanos. Y aunque ya se ha detectado entre el ganado europeo y asiático, no había habido ninguna indicación de algún problema de resistencia en las granjas estadounidenses hasta ahora.
Pero después de una evaluación de 5 meses de una sola granja de cerdos estadounidense en 2015, los investigadores concluyeron que la resistencia a las carbapenemas de hecho se había establecido en el ganado de EE. UU.
"Por ahora, creemos que esto es una ocurrencia rara e inusual", dijo el autor del estudio, Thomas Wittum, catedrático del departamento de medicina veterinaria preventiva en el Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Estatal de Ohio, en Columbus.
"Esperamos haberlo detectado lo suficientemente pronto para evitar que se propague", añadió.
"[Pero] el riesgo para el público es que estos animales que se usan para la comida algún día entren en la cadena alimentaria como productos de cerdo frescos", explicó Wittum.
"Aunque no encontramos ninguna evidencia de que eso haya ocurrido en esta granja en particular, es una posible preocupación", dijo. "Queremos asegurarnos de que las bacterias resistentes a múltiples medicamentos como estas nunca estén presentes en los alimentos, y un modo de hacerlo es asegurarse de que no se introduzcan en nuestras granjas".
Antes de esta última investigación, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. habían calificado ya el aumento de la resistencia a las carbapenemas como una "amenaza urgente".
Algunos ejemplos de carbapenemas son Doribax (doripenem), Primaxin (imipenem) y Merrem (meropenem).
En el estudio, los investigadores se centraron en una granja comercial que ha estado criando exclusivamente su propia línea de ganado porcino durante medio siglo.
Se recogieron muestras bacterianas y fecales de las paredes y suelos de los corrales de cerdos, y de 1,500 cerdos.
Al final, los análisis bacterianos descubrieron la presencia de un gen específico resistente a las carbapenemas llamado blaIMP-27.
Aunque no estaba generalizado, se encontró el gen en un tipo particular de fragmento de ADN conocido por su capacidad de moverse rápidamente de una especie a otra.
Aun así, el gen estaba localizado principalmente en el entorno cerrado de la crianza, en lugar de en cerdos que estaban siendo engordados para ser sacrificados, y el equipo de investigación no encontró ninguna indicación de que haya entrado realmente en la cadena alimentaria de EE. UU.
En cuanto a su procedencia, Wittum tenía una respuesta simple, pero preocupante: "No lo sabemos".
"La propagación de esta cepa resistente en particular en esta granja podría estar relacionada con el uso de antibióticos para tratar cerdos enfermos, por la misma razón que la bacteria resistente está presente en los hospitales humanos debido al modo en que tratamos a las personas enfermas con antibióticos", dijo.
"No podemos simplemente dejar de tratar a los cerdos enfermos con antibióticos debido el impacto negativo que tendría en el bienestar de los animales. Pero quizá sea posible que las granjas usen antibióticos de distintos modos para detener la propagación de esta cepa en particular", sugirió Wittum.
Los investigadores reportaron sus hallazgos el 5 de diciembre en la revista Antimicrobial Agents and Chemotherapy.
Elizabeth Scott, catedrática del departamento de salud pública del Colegio Simmons, en Boston, dijo que aunque los hallazgos no son sorprendentes, el riesgo es real.
"Es muy preocupante, porque la resistencia a los antibióticos es una amenaza cada vez más grave para la salud pública internacional", comentó.
"Aunque algunos expertos creen que ya es demasiado tarde, y estamos viviendo en una era post antibióticos, creo que todavía hay cosas que podemos hacer para minimizar el riesgo", añadió Scott.
Se pueden tomar medidas como éstas: "Prohibir el uso de antibióticos para el fomento del crecimiento animal; usar los antibióticos en el ámbito veterinario para tratar solamente a los animales enfermos; adoptar un método de recetas de antibióticos inteligente en la medicina humana, y reducir la cantidad de antibióticos que se recetan", señaló Scott.
"Además, podemos ayudar a minimizar el riesgo de adquirir una infección en nuestra vida diaria al adoptar buenas prácticas de higiene, incluyendo la higiene personal y doméstica para reducir el riesgo de las infecciones cutáneas, respiratorias y gastrointestinales adquiridas en la comunidad", sugirió. Scott también trabaja de codirectora en el Centro Simmons de Higiene y Salud en el Hogar y en la Comunidad.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTES: Thomas Wittum, M.S., Ph.D., professor and chair, department of veterinary preventive medicine, Ohio State University College of Veterinary Medicine, Columbus; Elizabeth Scott, Ph.D., associate professor, department of biology, chair, department of public health, and co-director, Simmons Center for Hygiene and Health in Home and Community, Simmons College, Boston; Dec. 5, 2016, Antimicrobial Agents and Chemotherapy
HealthDay
(c) Derechos de autor 2016, HealthDay

jueves, 17 de noviembre de 2016

LA HISTORIA DE MALENTENDIDOS SOBRE LOS ‘PACIENTES CERO’ DE FAMOSAS ENFERMEDADES MORTALES

11 de noviembre de 2016 – Fuente: Cable News Network (Estados Unidos)
Cuando se confundió la letra O con el número 0 en la anotación a mano que hizo un investigador sobre un paciente de VIH, a principios de 1980, nació el provocativo término ‘paciente cero’. Ese hecho desencadenó una ola de eventos que terminaron por culpar erróneamente a Gaëtan Dugas, un auxiliar de vuelo francocanadiense, de llevar el VIH a Estados Unidos. Tuvieron que pasar décadas antes de que una investigación limpiara el nombre de Dugas y entregara evidencia sólida de que el virus surgió en Estados Unidos por una epidemia preexistente en el Caribe, que data de la década de 1970. Aunque la inquietante historia de Dugas ya quedó aclarada, el término ‘paciente cero’ sigue vigente y continúa creando confusión y despertando curiosidad sobre la manera en que se propagan las enfermedades. “El paciente cero es una palabra capciosa. Podría no significar nada, pero también podría ser el principio absoluto”, explicó Richard McKay, historiador de la Universidad de Cambridge (Inglaterra) y coautor del estudio. ‘Superpropagadores’ vs. ‘supereliminadores’ ‘Paciente cero’ sigue siendo un término muy frecuente a la hora de citar los casos índices, es decir los primeros casos documentados de una enfermedad observada o reportada ante las autoridades médicas. “Muchos científicos y funcionarios de salud son reacios a identificar esos pacientes y evitan el término ‘paciente cero’ por completo”, sostuvo Thomas Friedrich, un profesor asociado de ciencias patobiológicas en la Facultad de Medicina Veterinaria Madison de la Universidad de Wisconsin. “Identificar a alguien como el ‘paciente cero’ puede, por un lado, dar una impresión errada sobre cómo surgen las enfermedades y, por otro, insinuar que alguien debería ser culpado por el brote, cuando eso no es realmente apropiado. Sin embargo, científicamente es importante que las personas y el área de salud pública entiendan cómo funcionan los casos índice, la manera en que las enfermedades entran en una comunidad y cómo detener su propagación”, señaló Friedrich. Ahora, algunos científicos argumentan que también es importante analizar los casos primarios: la persona o el animal que lleva por primera vez la bacteria o el virus a una población. “Para casos de pandemias generadas por enfermedades infecciosas, el caso primario nunca se conocerá”, dijo el Dr. Ian Lipkin, profesor de epidemiología y director del Centro de Infección e Inmunidad de la Universidad de Columbia en New York. “No es inusual que los agentes infecciosos se filtren en el ambiente durante años, o hasta décadas, sin que sean detectados. Un agente puede entrar en la población humana a través de una o más personas. Incluso, después de que un agente infeccioso haya entrado en la población, algunas personas son más propensas a propagarlo que otras”, explicó Lipkin. “Entonces puede tener más sentido hablar en términos de ‘superpropagadores’ que de ‘pacientes cero’. Los ‘superpropagadores’ pueden viajar o adquirir cierto tipo de comportamientos que resultan en la transmisión de la enfermedad a grandes cantidades de personas”, afirmó Lipkin. “De hecho, aunque Dugas no fue el ‘paciente cero’ del VIH, sí pudo haber servido como un ‘superpropagador’”, concluyó el experto. Ahora, hay quienes pueden ser denominados como ‘supereliminadores’, individuos que dejan muchos más virus en el ambiente –y no sólo a través del contacto físico persona a persona– que otros. Ya sea que fueron realmente los ‘pacientes cero’, ‘superpropagadores’ o ‘supereliminadores’, estas son las historias de seis personas que habrían desempeñado un papel importante en la dispersión de enfermedades letales durante los siglos XX y XXI.
La verdadera María Tifoidea
Uno de los primeros ejemplos conocidos de los ‘superpropagadores’ fue Mary Mallon. “Esta mujer se hizo famosa como María Tifoidea o María la Tifosa (Typhoid Mary, en inglés)”, aseguró el doctor Richard Stein, investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de New York y profesor auxiliar adjunto de la City University de New York, quien escribió el libro Super-Spreading in Infectious Diseases (Superpropagadores de enfermedades infecciosas). “Todavía no estoy seguro si ella fue solo una ‘superpropagadora’ o si también fue ‘supereliminadora’… posiblemente fue las dos”, explicó Stein. Mallon, una cocinera originaria de Irlanda, parecía estar sana mientras preparaba la comida de las familias para las que trabajaba a principios de 1900 en New York. Poco después de que los alimentos fueron servidos, miembros de esos hogares desarrollaron fiebre tifoidea, una enfermedad potencialmente mortal causada por la bacteria Salmonella typhi. A medida de que cada vez más familias para las que cocinaba desarrollaron la enfermedad, Mallon fue identificada como una especie de ‘paciente cero’, a pesar de que nunca manifestó los síntomas. “Están estos individuos, como la llamada María Tifoidea, que por una u otra razón pueden estar infectadas con un patógeno y aun así no presentar muchos síntomas. Ahora, sí pueden eliminar o transmitir ese patógeno de tal manera que lo hace infeccioso para otras personas”, señaló Friedrich. Mallon fue forzada a entrar a cuarentena dos veces por un total de 26 años, durante los cuales demandó sin éxito al Departamento de Salud de New York. Su argumento era que ella no se sentía enferma y, por lo tanto, no podía infectar a otras personas. Murió en 1938. Nadie sabe si realmente Mallon era el ‘paciente cero’ en el caso de la fiebre tifoidea o simplemente se encargó de transmitirlo. Después de todo, nombrar a un ‘paciente cero’ sigue siendo difícil. “Ni siquiera puedo pensar en un momento en el que realmente hayamos conocido un caso índice. Lo más cercano que hemos podido llegar a eso fue tal vez con la epidemia del síndrome respiratorio agudo severo (SARS)”, dijo el Dr. Bertram Jacobs, director y profesor de virología en la Escuela de Ciencias de la Vida de la Universidad Estatal de Arizona.
La propagación del SARS
Según un boletín de la Organización Mundial de la Salud (OMS), unos científicos pudieron rastrear un caso muy serio de ‘superpropagación’, durante el brote mundial de SARS en 2003: se trata de un doctor que pasó una noche en un hotel en Hong Kong. El médico Liu Jianlun, de 64 años y originario de la provincia de Guangdong, estaba enfermo cuando se hospedó en el hotel Metropole y pudo haber contagiado el virus a al menos otros 16 huéspedes, que también estaban en su mismo piso, informó el boletín. Por pura coincidencia, Liu se hospedó en la habitación 911 del noveno piso. “No lo podrías llamar ‘paciente cero’, pero si consideras el impacto que tuvo en términos del brote, fue crítico en la propagación de la enfermedad”, aseguró Lipkin, quien este año recibió el Premio Internacional de Cooperación Científica y Tecnológica por asistir a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y a China durante la epidemia de SARS. Probablemente, los huéspedes del hotel que fueron expuestos al virus viajaron a otros países tras ser infectados. En menos de cuatro meses, hubo cerca de 4.000 casos y 550 muertes por SARS que están relacionadas con la estancia de Liu en Hong Kong. Pero para empezar ¿cómo se infectó Liu? El hospital para el que trabajaba trataba esta enfermedad y el médico pudo haber entrado en contacto con el virus a través de un paciente. De hecho, se cree que el primero en desarrollar el SARS en Guangdong fue un campesino que se contagió a través de un animal. Aquellas enfermedades que son propagadas por animales se llaman zoonóticas. “Para el caso de muchas enfermedades zoonóticas, el primer paso es que la infección salte a la especie humana. Si el virus es capaz de transmitirse directamente entre personas y ya no necesita el reservorio animal para este fin, tiene todo el potencial de desencadenar una epidemia. Creo que, explorando esto desde una perspectiva global, ese primer paciente sería el ‘paciente cero’”, explicó Stein.
La película Contagio en la vida real
Se cree que el SARS se originó en una especie de murciélago y después se propagó a otros animales, como la civeta de las palmeras asiática (Paradoxurus hermaphroditus), antes de contagiar a los humanos en China, de acuerdo a la OMS. “En el proceso de adaptación de una especie a la otra la enfermedad se pudo propagar”, aseguró Lipkin, quien también fue asesor del thriller médico de 2011, Contagio. Algunas de las escenas en la película reflejan los recuerdos que le quedaron de haber ayudado a manejar el brote de SARS en Beijing, confesó Lipkin. En la obra, un virus barre con el mundo después de que un chef se contagia al manipular un cerdo muerto que está infectado. “Cerca de 60% de todas las enfermedades infecciosas que existen son zoonóticas”, explicó Stein, científico investigador de la Universidad de New York. En otras palabras, hay múltiples microorganismos en la naturaleza que pueden infectar a los animales y también a los humanos. “Se predijo que para 2020, emergerían de 10 a 40 virus nuevos entre los seres humanos”, aseguró Stein.12 “Hay muchos ‘pacientes cero’ potenciales que pueden infectarse con cualquier cosa”, explicó Friedrich. “Lo que está previniendo una nueva pandemia no es tanto que los virus de animales no puedan infectar a los humanos. De hecho, entre más analicemos, veremos que las personas se contagian de estas enfermedades todo el tiempo”, añadió. “La clave de un brote es que esos virus se transmitan de una sola persona a muchas más”, reveló Friedrich. Eso fue exactamente lo que hizo la influenza aviar A(H5N1).
Nace un nuevo virus
En 2004, un niño de 6 años llamado Captain Boonmanuch se convirtió en la primera víctima confirmada de la influenza aviar en Tailandia, mientras el virus se propagaba en Asia. Puede que Captain no haya sido el ‘paciente cero’, pero su familia recordó que antes de estar enfermo el niño había agarrado un pollo y lo había llevado a la casa de su tío. Se cree que el pollo eliminó el virus de la influenza aviar cuando estuvo en contacto con el niño, infectándolo a él y a otros miembros de la familia. Entre 2003 y 2016, se han reportado 856 casos de personas infectadas con el virus A(H5N1) en todo el mundo. Además, de acuerdo con la OMS, 452 personas han muerto debido a esta enfermedad. “Las epidemias que surgen entre los seres humanos a menudo provienen del contacto con enfermedades animales. Los virus que realmente circulan entre las personas se convierten en su gran mayoría en reagrupamientos de otros virus que vienen de aves o de humanos”, aseguró Jacobs. Los virus reagrupados surgen cuando el material genético de uno o más virus que infectan a un único humano o animal se mezclan. Esa combinación es referida normalmente como un evento de reordenamiento, que es muy frecuente en la naturaleza. “Los virus de la influenza aviar no se replican bien en los seres humanos y los virus de la influenza humana no se replican bien en las aves, pero si un virus aviar y un virus humano se encuentran en un cerdo, puede tener un reordenamiento y producir cepas totalmente nuevas”, señaló Jacobs. Eso fue lo que ocurrió en 2009 con otro tipo de influenza: la porcina o A(H1N1), que puso al mundo bajo una tormenta.
El niño que sobrevivió a la influenza porcina
“La influenza A(H1N1) ya había surgido en 1918 y también causó una pandemia”, informó Friedrich. Muy similar a lo que pasó en 2009 cuando el brote de esta enfermedad impactó al mundo. “Se cree que antes de la pandemia de 2009, los cerdos fueron infectados por múltiples virus. De tal manera que se dio un reordenamiento de estas enfermedades que derivó en la cepa A(H1N1) y que pudo tener algún vínculo con el virus de 1918”, explicó Friedrich. “El brote que resultó de esta situación es un ejemplo de la manera en que nuevos virus de la influenza pueden entrar a la población humana”, añadió el experto. “El A(H1N1) más reciente definitivamente parece que provino de los cerdos, aunque en última instancia sean virus aviares. El término que las personas usan en el mundo de la influenza es que los cerdos son “recipientes de mezclas”, en los que los virus de las aves se pueden combinar con los de los mamíferos y crear enfermedades que son más proclives a infectar a los humanos que los virus de las aves por sí solos”, explicó Friedrich. Édgar Hernández tenía cinco años y vivía en La Gloria, una localidad de México, cuando los médicos lo identificaron como el primer caso documentado de influenza porcina en el brote que surgió en 2009. Édgar sobrevivió a la enfermedad que, según su madre, un cerdo del barrio le habría transmitido. “Con los casos índices no solo se trata de que estén infectados por un animal, sino que el virus debe hacer varias cosas para propagarse entre las personas. Además, tiene que salir de esa primera persona y llegar a muchas otras para que realmente sea un brote. Algunos virus pueden hacer eso y otros no. Unos los hacen muy débilmente y mueren, mientras otros logran afianzarse y entonces se convierten en los brotes de los que oímos hablar”, concluyó el experto.
Emile y la enfermedad por el virus del Ébola
Un virus ampliamente conocido desde hace mucho tiempo, que se transmite de humano a humano, es el del Ébola. Este virus puede infectar a un ser humano por un contacto cercano con la sangre, secreciones, órganos u otros fluidos de animales infectados. Por ejemplo, murciélagos, monos o incluso antílopes, informó la OMS. Un niño de dos años fue sospechoso de ser el primer caso en el más reciente brote de enfermedad por el virus del Ébola (EVE), lo que sugiere que el virus entró a través de una sola persona a la población humana. Emile Ouamouno era un pequeño que vivía en la aldea de Meliandou, al suroeste de Guinea, cuando repentinamente presentó fiebre, vómitos y diarrea severa en diciembre de 2013. Las autoridades dijeron que pudo haber contraído la enfermedad al manipular un murciélago. Murió cuatro días después de que sus síntomas aparecieron. En apenas un mes su abuela, madre y hermana de tres años también fallecieron por la enfermedad. “Como en anteriores brotes de EVE, el virus continuó propagándose a través del contacto corporal o del contacto con fluidos humanos, incluso después de que la persona haya muerto”, indicó Stein, el investigador de la Universidad de New York. “La EVE es muy interesante porque para esta enfermedad infecciosa las investigaciones han arrojado que las prácticas inseguras de entierro –que implican lavar y preparar el cuerpo del difunto– aparentemente contribuyeron a la transmisión del virus. Eso sí, las personas también pudieron haber propagado el virus mientras estaban vivas”, añadió Stein.
En el lugar equivocado, en el momento equivocado
El síndrome respiratorio de Medio Oriente (MERS) es un feroz virus identificado en Arabia Saudí durante 2012 y nombrado en 2013. Aunque los científicos todavía investigan los orígenes de esta enfermedad, se sabe que los dromedarios (Camelus dromedarius) pudieron haber sido la fuente animal para que el MERS contagiara a los humanos, según la OMS. Esta organización ha sido notificada de por lo menos 1.826 casos de MERS desde 2012. El año pasado, en República de Corea se presentó un brote de MERS y un hombre de 68 años que tenía un gran historial de viajes fue reportado como el ‘paciente cero’. El hombre viajó a Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Qatar antes de regresar a República de Corea. Durante la travesía no presentó ningún síntoma, según la OMS, pero cuando se empezó a sentir enfermo acudió al Centro Médico Samsung en Seoul. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, el tiempo que puede transcurrir entre la exposición al MERS y el desarrollo de los síntomas es de dos a 14 días. Esta persona, además, habría transmitido el virus a otros 28 individuos antes de llegar al hospital. Entre ellos se encontraba un paciente que, a su vez, habría infectado a otras 82 personas en la clínica. “Sin embargo, vale la pena tener en cuenta que es muy difícil identificar quién es un caso clave cuando ocurren los brotes. Justamente porque hay ejemplos muy raros en los que podemos saber lo que sucede, como ocurrió con la EVE porque era en tiempo real, pero cuando intentas reconstruir los casos es muy fácil confundirse”, insistió Lipkin. “Y esta confusión no es buena ni para la ciencia ni para la humanidad. Como seres humanos, queremos tener las historias exactas y a veces eso implica culpar o decir, ‘Oh, esta persona comenzó la epidemia’. Con la historia, al menos la de las enfermedades infecciosas, no es tan exacto ni tan limpio”, sostuvo Jacobs, de la Universidad Estatal de Arizona. “Es muy raro que podamos decir: ‘esta persona lo hizo’, o ‘esta persona lo inició’. Incluso si así fuera, la mayoría de las veces ellos no estaban haciendo nada conscientemente para generar una epidemia. Lo que pasó es que estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado”, concluyó.