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martes, 23 de agosto de 2016

¿QUÉ COSTO ECONÓMICO TENDRÍA UNA PANDEMIA MUNDIAL?

30 de julio de 2016 – Fuente: El País (España)
En la paradoja, la amenaza se mide en micras y, también, en millones. Bacterias y virus esperan, inertes, su oportunidad para devastar las vidas de cientos de miles de personas y la economía del planeta. El VIH, desconocido en décadas, ha matado a más de 30 millones de seres humanos. Mientras, el virus del Ébola, relegado durante años al cine apocalíptico, revivía a fines de 2013 cobijado en la guerra civil y la miseria de Guinea, Sierra Leona y Liberia. Sin tratamiento efectivo, el virus causó 11.310 muertes y unas pérdidas de 2.800 millones de dólares en tres países donde la fragilidad es el principal componente de su producto interno bruto (PIB). Ese dinero representa casi la tercera parte de los 7.000 millones que, según el Banco Mundial, ha costado la lucha global contra la enfermedad. Sobre esa línea del horizonte que se difumina, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que una pandemia entre moderada y grave costaría 570.000 millones de dólares. “El 0,7% de la riqueza del planeta”, apunta José Luis Blasco, socio responsable de Gobierno, Riesgo y Cumplimiento de KPMG4 . Pero una epidemia de extrema gravedad, como la peste negra –la mayor plaga de la historia, culpable de enterrar a 200 millones de personas en el siglo XIV– restaría 5% al PIB. O sea, unos cuatro billones de dólares. La amenaza se siente cercana.
La OMS publicó el año pasado una lista de ocho enfermedades –enfermedad por el virus del Ébola (EVE), síndrome respiratorio agudo severo (SARS), síndrome respiratorio de Medio Oriente (MERS), fiebre hemorrágica por virus Marburg, fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, fiebre hemorrágica de Lassa, fiebre del Valle del Rift y enfermedad por el virus Nipah– que amagan con transformarse en una epidemia, junto a tres (fiebre chikungunya, fiebre zika y una fiebre asiática sin denominar) que son un riesgo próximo. Aunque “la principal amenaza es una pandemia de influenza”, sostiene Tony Barnett, experto de la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical. El peor panorama “Es probable que la influenza reaparezca, ya que se trata de una enfermedad zoonótica transmitida por las aves – incluidas las domésticas, las de corral, que se crían y se venden en mercados–, que además deja un fuerte impacto. Se expande con facilidad, provoca una mortandad elevada y las vacunas tardan en producirse”. Solo la influenza, en el caso de aflorar con virulencia, costaría, acorde con la Universidad del Sur de California (USC), al PIB estadounidense 34.400 millones de dólares. Pero si la población no se vacunara, la brecha alcanzaría los 45.300 millones. Ese futuro, sin duda, anticipa un mundo que preocupa. En 2050 habrá 9.700 millones de personas. Las ciudades estarán más pobladas y la sociedad será una placa de Petri que mezclará pobreza, carencias en infraestructuras básicas, como el agua, e inequidad. Un ecosistema favorable a nuevos (y antiguos) virus que se expandirán con la facilidad que otorgan los tiempos. En la primera década de este siglo más de 2.000 millones de pasajeros viajan anualmente en avión, cuando en la década de 1950 rondaban los 68 millones. Con la mirada puesta en prevenir peligros presentes y futuros, la OMS ha lanzado un fondo de 500 millones de dólares que cubre brotes de enfermedades infecciosas proclives a convertirse en pandemias. Una propuesta a media luz. “Sin duda habrá nuevos brotes. Por eso sería más importante invertir en infraestructuras sanitarias, sistema de vigilancia de enfermedades y desarrollar y distribuir medidas preventivas, como las vacunas”, reflexionan Daniel Cadarette y David Bloom, profesores en la Escuela de Salud Pública de Harvard. Desde luego resulta difícil frenar lo que todavía no existe. Virus que mutan o bacterias indiferentes a los antibióticos. Precisamente la resistencia antimicrobiana amenaza la vida y las cuentas del planeta. Un trabajo financiado por la ONG Wellcome Trust revela que si para 2050 no se toman medidas frente a la resistencia de esas cepas se perderán 100 billones de dólares en productividad y 10 millones de vidas al año. Más muertes que las que provocan juntas el cáncer, la diabetes, el sida, las enfermedades diarreicas y los accidentes de carretera. La amenaza es tan creíble que el próximo septiembre la debatirá en New York la Asamblea General de las Naciones Unidas. Además hay otro daño profundo. Pero intangible: la sobrerreacción. ¿Qué significa? Por ejemplo “sacar a los niños del colegio, evitar lugares públicos y centros de trabajo, aunque exista poco riesgo de infectarse”, observa Fynnwin Prager, profesor asistente de Administración Pública en California State University Dominguez Hills. “Nuestros estudios evidencian que cambiar los hábitos y evitar ir al trabajo, viajar o hacer turismo durante una epidemia pueden provocar pérdidas económicas sustanciales”. De hecho el SARS –que fue un virus viajero– redujo 2% el PIB de Asia Oriental en el segundo trimestre de 2003. El miedo a la enfermedad paraliza la vida y también la economía. Y recuerda que se han abandonado a su suerte a millones de seres humanos. Algo que tiene remedio, y, además, un costo. Lograr una cobertura mínima universal de la salud exigiría añadir 100.000 millones de dólares a los 130.000 millones que maneja la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). Una ecuación posible bajo la aritmética de la justicia. “Si todos los países de renta baja aumentasen sus recursos fiscales un 20% (por ejemplo, recuperando el dinero oculto en paraísos fiscales y acabando con las exenciones impositivas a las multinacionales) la brecha financiera para alcanzar la cobertura universal pasaría de 100.000 millones de dólares a 28.000”, explica Rafael Vilasanjuan, director de Análisis y Desarrollo Global del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). Una diferencia que podrían cubrir con su presupuesto el Banco Mundial o la Organización de Naciones Unidas (ONU). Costo sobre el terreno Porque hay un costo general, pero también, otro, sobre el terreno. En Haití, una devastadora epidemia de cólera contabiliza desde octubre de 2010 al menos 9.000 muertos. Hasta allí llevaron la bacteria (tras el terremoto de ese mismo año) las fuerzas de paz de las Naciones Unidas. Su erradicación costará 2.000 millones de dólares y mucho sufrimiento. Mientras, en las tierras de África Occidental, unas instalaciones para tratar la EVE con cien camas suponen 1,6 millones de dólares. La constatación de la fragilidad de los débiles. “Los países con bajos ingresos son más vulnerables a las epidemias y tienen menos capacidad de movilizar recursos para luchar contra ellas”, relata Nikita Shah, economista de la consultora Capital Economics. Sin embargo, a veces, más por fortuna que por profilaxis, falla el previsible desastre. El virus Zika está dando un respiro, en lo económico, a América Latina debido a que su mayor impacto recae sobre el turismo y la región depende poco de esta industria. En Brasil, epicentro del brote, solo representa 0,3% de su riqueza. Aunque la celebración de los Juegos Olímpicos en Rio de Janeiro amplifique la preocupación. Pero da igual. Los virus han mutado. Ya no son solo un problema sanitario sino, sobre todo, político. “La industria farmacéutica lo que quiere es que los gobiernos financien la innovación frente al virus Zika o la resistencia antimicrobiana”, critica Judit Rius, de Médicos Sin Fronteras. “De acuerdo, les decimos. Pero entonces tienen que ser medicamentos baratos y para todos. Y ellos, desde luego, no pueden hacer negocio”. Las pandemias no entienden de libre mercado.

GRAN BRETAÑA: LOS FESTIVALES DE MÚSICA AYUDAN A PROPAGAR EL SARAMPIÓN

8 de agosto de 2016
Fuente: British Broadcasting Corporation (Gran Bretaña)
Los festivales de música, como el de Glastonbury, se han convertido en el caldo de cultivo del sarampión este verano, advirtió Salud Pública Inglaterra. Informó que un “número significativo” de casos ha sido vinculado a estos eventos, con 36 casos reportados solo en junio y julio. Se espera detectar más personas infectadas a medida que se investigan los brotes. Se recomienda a las personas que planean asistir a otros festivales que se aseguren de estar vacunados contra la enfermedad. Campesinos afectados por la peste negra recibiendo la extremaunción. 10 El sarampión es causado por un virus altamente infeccioso que causa una erupción y síntomas similares a los de un resfrío en la mayoría de los casos, pero puede ser mortal. Salud Pública Inglaterra describe a los festivales como el “lugar ideal” para que se extienda la infección a causa de la gran cantidad de personas que se congregan y entremezclan. Los casos estaban relacionados con los siguientes eventos:
• Glastonbury Festival: 16 casos
• NASS Festival: 7 casos
• Triplicity Music and Arts Festival: 6 casos
• Tewkesbury Medieval Festival: 3 casos
• Nozstock. The Hidden Valley: 2 casos
• Noisily Festival: 2 casos
• Secret Garden Party Festival: 1 caso
• Yeovil Show: 1 caso
Se sabe que al menos tres personas que ya presentaban síntomas decidieron participar de estos eventos de todos modos. En un comunicado en el sitio web de Salud Pública de Inglaterra, la Dra. Mary Ramsay dijo: “El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que puede ser muy desagradable y en ocasiones dar lugar a complicaciones graves. Por lo tanto, si alguien cree que podría tener sarampión, por favor no concurra a estos grandes eventos”. Los brotes en festivales se deben a que el virus del sarampión se está extendiendo más rápidamente en Inglaterra. Sólo hubo 54 casos en la primera mitad de 2015, pero ha habido más de cuatro veces ese número –234 casos– en los primeros seis meses de este año. Algunos casos han requerido internación. La mayoría de los casos relacionados con festivales eran personas que no habían sido vacunadas. Las tasas de inmunización con la vacuna triple viral (sarampión, parotiditis y rubéola) se encuentran en niveles récord en niños. Pero las afirmaciones de Andrew Wakefield, ahora completamente desacreditadas, de un vínculo entre la esta vacuna y el autismo produjeron una caída en las tasas de vacunación al 80% para el año 2005. Esto causó que un gran número de personas fueran vulnerables al sarampión: en 2013, un brote en Swansea registró 1.219 personas infectadas.

EUROPA: LA PESTE NEGRA PUDO FUNCIONAR COMO UN ESTÍMULO A LARGO PLAZO PARA LA REGIÓN

8 de agosto de 2016 – Fuente: El Economista (España)
La peste negra ha sido posiblemente el mayor desastre demográfico al que se ha enfrentado el continente europeo. Su propagación tuvo lugar a mediados del siglo XIV, llevándose por el camino a un tercio de la población del Viejo Continente, entre 17 y 28 millones de europeos. Este negro y devastador episodio de la historia europea, sin embargo, ha sido visto por algunos expertos como un paso clave para el fin de la Edad Media y el comienzo de una nueva etapa de mayor prosperidad y bienestar para la población. La peste negra fue una gran catástrofe, sin embargo sus efectos a medio y largo plazo son más dudosos. Esta epidemia, posiblemente, obligó a Europa a innovar, a buscar formas de incrementar la productividad y a encontrar nuevos caminos y fronteras. La gran mayoría de campesinos que sobrevivieron a la peste negra siguieron trabajando en el campo, pero por salarios mucho más elevados. Con la peste negra, el mercado laboral dio un giro radical que benefició directamente a los campesinos que lograron sobrevivir a esta epidemia. Y es que un factor importante a la hora de determinar los salarios o los precios de cualquier factor de producción es la oferta y la demanda. En el mercado laboral se dice que la oferta está formada por las personas que están dispuestas a trabajar, mientras que las empresas son las que demandan factor trabajo. A mediados del siglo XIV, los principales factores de producción eran el trabajo y la tierra. Como la peste negra acabó con un tercio de la población europea, el trabajo se convirtió en un factor escaso, mientras que la tierra seguía siendo abundante. Como explica Gregory Mankiw, profesor de Economía en Harvard, con menos trabajadores disponibles para labrar la tierra, una unidad adicional de tierra producía mucho menos valor que hacía unos años, mientras que un trabajador adicional era un tesoro. Esta situación significó una mejora de vida para los campesinos, que vieron como sus salarios crecían a toda velocidad, mientras que los grandes terratenientes tuvieron que reducir alrededor de 50% el precio por el que alquilaban sus tierras. “La peste negra mejoró la vida de los campesinos y redujo los ingresos de los terratenientes”. Los trabajadores que sobrevivieron a la plaga fueron afortunados en más de un sentido”, sentencia el profesor de Harvard. A pesar de los señores feudales Antes de que tuviese lugar esta trágica plaga, los salarios nominales se encontraban estancados, mientras que los salarios reales eran menores cada año. Por el contrario, las rentas que recibían los terratenientes por sus campos eran mayores año tras año. La peste negra lo cambió todo: el campesino que sobrevivió por ejemplo en Inglaterra pudo ver como su salario se disparaba alrededor de 67% entre 1348 y 1349. También es cierto que parte de estos incrementos salariales se difuminaron por el aumento de los precios. Y es que los señores medievales aspiraron a frenar el creciente poder de los campesinos tras las primeras oleadas de la peste negra. Se intentaron fijar los salarios en los estatutos laborales de Inglaterra y Francia, por ejemplo. Mientras tanto, los señores feudales intentaban transferir a los precios de los cultivos el incremento de los costes laborales. La escasez de mano de obra obligó a los señores feudales a saltarse sus propias normas y pagar salarios más altos para encontrar campesinos dispuestos a trabajar en sus tierras. Además, en 1375 las cosechas en Europa fueron abundantes, los precios de los cultivos bajaron mientras que los costos se mantuvieron. Los ingresos agrícolas retrocedieron y el feudalismo se comenzó a encontrar en una situación difícil de sostener. Algunos señores feudales decidieron abandonar sus tierras, mientras que otros aceptaron todas las demandas de sus trabajadores. Por último, la peste negra obligó a los terratenientes y a los señores feudales a buscar alternativas, a innovar, a estudiar fórmulas para no ser tan dependientes de la mano de obra, en definitiva, a incrementar la productividad de sus tierras para obtener un beneficio y a buscar otras alternativas más allá del campo y de las fronteras del Viejo Continente. La peste negra tuvo unas consecuencias sociales terribles sobre Europa, no obstante, pudo ser la semilla que dio lugar a lo que fue y a lo que es hoy Occidente en el mundo.

EL CAMBIO CLIMÁTICO PODRÍA LIBERAR PELIGROSOS MICROBIOS ATRAPADOS EN EL HIELO

7 de agosto de 2016 – Fuente: ABC (España)
En 2014 un equipo de investigadores del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia hizo un inquietante descubrimiento en las profundidades del permafrost, 8 en Siberia. A unos 30 metros de la superficie, enterrado en el suelo congelado, los científicos detectaron la presencia de un virus que llevaba al menos 30.000 años inactivado: Pithovirus sibericum. Lo preocupante, es que, de vuelta al laboratorio, los investigadores comprobaron que estaba vivo, y que era capaz de infectar a sus víctimas: las amebas. Pero no todos los microorganismos que duermen en el hielo atacan a las amebas. Investigadores estadounidenses encontraron un virus patógeno de plantas con 140.000 años de antigüedad y otros lograron ‘revivir’ a una bacteria inofensiva, pero que llevaba 750.000 años atrapada en el hielo. También hay sospechas de que los cadáveres congelados de personas y animales enterrados en el permafrost podrían ser un refugio para agentes infecciosos de otras épocas, como la influenza o la viruela. En 2007, investigadores encontraron restos del virus de la gripe española de 1918 en el cadáver de una mujer muerta en el permafrost de Alaska 75 años atrás, y así se cree que pudo haber ocurrido a finales del mes pasado, cuando las autoridades sanitarias rusas alertaron de un brote de carbunco, posiblemente originado a partir del cadáver de un reno (Rangifer tarandus), en la región de Yamalia-Nenets, en Siberia. Pero el carbunco no es la única amenaza. “En 2012, un equipo de investigadores encontró indicios de la viruela en dos momias del siglo XVIII. Si este virus fuera liberado al ambiente, las consecuencias podrían ser muchos más graves que la de este brote de Siberia”, escribió Jean-Michel Claverie, microbiólogo del CNRS y descubridor de Phitovirus. Frente al carbunco, una enfermedad asociada al ganado en amplias zonas del mundo, una infección de viruela supondría el retorno temporal de una grave enfermedad ya erradicada y que, solo en el siglo XX, causó entre 100 y 300 millones de muertes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Enfrente, tendría una población que ya no está vacunada contra ella. “Muchos virus y muchas bacterias están almacenados en el permafrost y sobreviven ahí sin problemas. Por eso existe el riesgo de que cuando el suelo se descongela la población se infecte con ellos, explicó Felipe Gómez, microbiólogo del Centro de Astrobiología que investiga la ecología de este ambiente. Pero no cree que haya motivos para alarmarse: “Es un proceso que ya ha ocurrido en la historia, de forma natural, no espero grandes catástrofes”. Para Bruno González-Zorn, director del departamento de sanidad animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, la clave para evitar riesgos es mantenerse vigilantes. “Seguramente surgirán patógenos víricos y bacterianos antiguos, para los que no estamos preparados hoy, pero también serán patógenos que hemos derrotado en el pasado. No creo que provocasen enormes alarmas sanitarias, sino brotes que serían controlados rápidamente”. Con unos efectos del cambio climático ya visibles en el Ártico, incluyendo un año récord en las temperaturas de Siberia, Jean-Michel Claverie cree que habrá que preocuparse cuando la industria comience a acceder a zonas antes dominadas por el hielo: “Van a exponer al aire suelos congelados durante cientos o miles de años, liberando las incontables bacterias que contienen”. Mientras tanto, el cambio climático amenaza con extender las enfermedades tropicales, como la fiebre zika, la malaria o el dengue, por los territorios templados.

CONFIRMAN CÓMO EL VIRUS DEL SIDA PASÓ DE MONOS A HUMANOS

15 de junio de 2016 – Fuente: Journal of Virology
Investigadores de la Universidad de Nebraska-Lincoln (Estados Unidos) presentaron la primera evidencia in vivo de cómo las cepas del virus del sida en monos pueden infectar células humanas. No se sabe exactamente como sucedió, pero se cree que en los primeros años del siglo XX un cazador cerca de una selva tropical de África Occidental se infectó por primera vez con una cepa del virus de la inmunodeficiencia de los simios (VIS), que se considera el antecesor del VIH. Para tratar de indagar en cómo se produjo ese contagio entre ambas especies, el estudio incluyó el antepasado VIS del grupo principal del VIH-1, el grupo M, la cepa responsable de la pandemia mundial del VIH, y otra cepa ancestral que sólo se ha encontrado en algunos pacientes de Camerún. Además, los investigadores también descubrieron que otras dos cepas del VIS que, por el momento, no han dado lugar al VIH, también podrían invadir células humanas después de múltiples exposiciones en el laboratorio.
“La duda es saber si estas cepas del VIS que no se han encontrado en humanos tienen también el potencial de causar otra infección similar al VIH”, reconoció Qingsheng Li, profesor asociado de ciencias biológicas y miembro del equipo del Centro de Virología de Nebraska, que lideró la investigación. Li y su equipo inocularon con el virus a un grupo de ratones en los que se habían implantado previamente tejidos y células madre humanas, que estimularon el crecimiento de otras células esenciales para el sistema inmune humano. Para indagar cómo los seres humanos han desarrollado ciertas cepas del VIH evitando al mismo tiempo otras, el equipo inyectó dosis bajas de las cuatro cepas de VIS que se conocen por separado. De este modo, vieron que las cepas del VIS que fueron antepasadas del VIH-1 M y la cepa específica de Camerún necesitan menos intentos para infectar a los ratones que aquellas cepas que no habían encontrado descendencia en humanos. Esto podría deberse, según este experto, a que su composición genética difiere de la del VIH-1 M más que la de Camerún, que comparte más genes con el subtipo que dio lugar a la actual pandemia. Diferencias entre cepas “Gracias a estos experimentos vemos claramente algunas diferencias entre diferentes cepas”, reconoció Li, lo que también puede explicar “diferencias en la probabilidad de transmisión entre especies cuando una persona está expuesta a una cepa u otra”. El equipo también corroboró cómo las cepas del VIS mutan al superar las barreras específicas que tienen las células humanas frente a la infección. Dentro de las primeras 14 semanas, vieron como el mismo gen de dos cepas diferentes –incluyendo el antepasado del VIH-1 M– se sometió de forma regular a mutaciones en dos posiciones clave. “La aparición y reaparición de enfermedades infecciosas se ha convertido en una amenaza constante para la salud global y, como dijo recientemente Bill Gates, la guerra nuclear ya no es la mayor amenaza para nuestra seguridad, sino las enfermedades infecciosas emergentes”, destacó Li. El enfoque experimental utilizado en este trabajo podría utilizarse también para estudiar la amenaza que pueden suponer otros virus animales para la salud humana, según añaden.

lunes, 18 de julio de 2016

¿UN NUEVO ANTIBIÓTICO AL RESCATE?

Un fármaco experimental se muestra promisorio contra el súper germen SARM en un ensayo con animales

Robert Preidt
Traducido del inglés: viernes, 17 de junio, 2016

JUEVES, 16 de junio de 2016 (HealthDay News)
Una combinación del nuevo antibiótico TXA709 y el antibiótico cefdinir trató con éxito a animales infectados con el "súper germen"staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM).
Los resultados son "importantes porque aunque el TXA709 por sí solo es efectivo para tratar el SARM, al combinarlo con cefdinir (usado para tratar una amplia variedad de infecciones bacterianas como la infección de garganta por estreptococos, la neumonía, la bronquitis, y las infecciones del oído medio y de los senos nasales) se hace incluso más eficaz, al mismo tiempo que reduce de forma significativa el potencial de que la bacteria SARM se haga resistente en el futuro, aseguró el investigador, Daniel Pilch. Pilch es profesor asociado de farmacología de la Faculta de Medicina Robert Wood Johnson de la Universidad de Rutgers, en Piscataway, Nueva Jersey.
"Algo que también es bueno sobre este tratamiento experimental es que ambos fármacos se pueden tomar por vía oral, lo que significa que se pueden administrar de forma ambulatoria. Todos menos dos de los antibióticos actuales que se usan en la clínica para tratar el SARM deben ser administrados por vía intravenosa", señaló Pilch en un comunicado de prensa de la universidad.
Pilch y otros colegas de la Universidad de Rutgers desarrollaron el antibiótico experimental.
El SARM puede provocar varios problemas, como infecciones cutáneas, sepsis y neumonía. Las infecciones con el SARM resultan en 19,000 muertes al año y cuestan 3 mil millones de dólares anuales en gastos de atención sanitaria, dijeron los investigadores.
"Los fármacos actuales que son el estándar de la atención para el tratamiento de las infecciones con el SARM son limitados", apuntó Pilch. "Además, la resistencia a esos fármacos está en aumento, y es probable que su efectividad clínica disminuya en el futuro".
Con frecuencia, la investigación con animales no produce resultados similares en los humanos, así que se espera que la próxima primavera se inicien ensayos clínicos en fase 1 para evaluar la seguridad y la efectividad del TXA709 en los humanos.
El estudio aparece en la edición de julio de la publicación Antimicrobial Agents and Chemotherapy.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTE: Rutgers University, news release, June 13, 2016
HealthDay
(c) Derechos de autor 2016, HealthDay

¿QUÉ MAMÍFERO SERÁ LA CAUSA DE LA PRÓXIMA EPIDEMIA EN HUMANOS?

14 de junio de 2016 – Fuente: Trends in Parasitology
El avance de la especie humana a costa del medio natural tiene un efecto secundario: la emergencia de nuevas enfermedades infecciosas transmitidas de los animales a los humanos, o zoonosis. Con el objetivo último de anticipar dónde aparecerá el nuevo brote, investigadores de Estados Unidos han elaborado un mapa global de las zoonosis. Sus resultados pueden sorprender: los carnívoros portan más patógenos que las ratas o los murciélagos y, cuanto más al norte, más especies transmisoras. El virus del Zika, el del Ébola, el mal de las vacas locas, la influenza aviar, el ántrax, la tuberculosis, la peste, la toxoplasmosis... y así hasta más de 150 enfermedades contagiosas tienen un origen zoonótico. Propias de un animal, en algún momento saltó a los humanos. Pero la o las especies donde surgió el mal se convierten en reservorios naturales desde los que podría rebrotar en el futuro o, lo que es peor, desarrollar una nueva enfermedad que salte a los humanos. “Algunos creen que es imposible predecir la aparición de una nueva zoonosis. Realmente es difícil, pero no imposible. Como comunidad científica, estamos dando pequeños pasos cada día”, dice la investigadora en ecología de enfermedades infecciosas emergentes (EIE), Barbara Han, del Instituto Cary de Estudios en Ecosistemas. Han y dos ecólogos de la Universidad de Georgia (Estados Unidos) han recopilado las investigaciones sobre enfermedades zoonóticas, los patógenos que las provocan, las especies que las sufren y en, determinadas condiciones, la pueden transmitir a los humanos para crear su mapa mundial de las zoonosis. El mapa aún está incompleto, ya que solo incluye a los mamíferos, dejando fuera por ahora a otros transmisores como aves o peces y sus propias zoonosis. Pero el trabajo, que ha estudiado a los 27 órdenes de mamíferos terrestres, incluye miles de especies y decenas de zoonosis provocadas por virus, bacterias, hongos, protozoos o helmintos. Mapeando la distribución geográfica de los huéspedes (posibles transmisores) y la de las zoonosis, los investigadores buscaban crear la base para anticiparse a un nuevo brote en una región inesperada o la emergencia de una nueva zoonosis. Lo que han encontrado desmonta algunos mitos. “Me sorprendió comprobar que las zonas calientes de enfermedades zoonóticas no coinciden con lo que se podría esperar con las concentraciones de biodiversidad”, comenta Han. La teoría ecológica y el sentido común indican que allí donde haya mayor número de especies debería haber más patógenos, pero no es así. Además, aunque la riqueza de especies aumenta a medida que desciende la latitud (de norte a sur), no sucede lo mismo con las enfermedades. Como explica la investigadora, “hay una mayor diversidad de especies en los trópicos, por lo que uno esperaría ver un patrón similar con más patógenos y parásitos zoonóticos, pero lo que hemos encontrado es que hay más zoonosis en las regiones templadas”. De hecho, en términos relativos al número de especies y al número de enfermedades, es la región subártica la que concentra mayor número de zoonosis. Las pocas especies que habitan Siberia o la zona norte de Canadá pueden albergar más de 90 patógenos diferentes. ”Comprender las implicaciones de este patrón a la luz del calentamiento climático es una relevante línea de investigación que debemos afrontar más pronto que tarde”, recuerda Han. Hasta ahora el frío ha sido una barrera natural, pero el cambio climático puede cambiar las cosas. Tras el subártico, las zonas geográficas desde la que han surgido más zoonosis son América del Norte, Europa, el centro y sudeste de Asia y el este de África. En último lugar aparecen los que la cultura popular y las películas de Hollywood colocan en primer lugar: las zonas ecuatoriales de África y América. Esta investigación derriba más mitos. El orden con más especies huésped de zoonosis es Rodentia. Hasta 244 especies de roedores pueden transmitir una enfermedad a los humanos, empezando por la peste bubónica y acabando por la rabia. Pero, en términos relativos no son el orden más zoonótico. Esas 244 especies apenas suponen 10,7%. El mapache (Procyon lotor) está entre los mamíferos que portan más zoonosis. El mapa muestra la prevalencia geográfica de las 150 zoonosis incluidas en el estudio. 12 del total de roedores. Lo mismo sucede con Chiroptera. A pesar de su mala fama, exacerbada por la reciente epidemia de enfermedad por el virus del Ébola, solo 9,8% de las 1.100 especies de murciélagos pueden pasar alguna infección a los humanos, porcentaje que se reduciría de forma significativa si su carne no se comiera en algunas zonas de África. En términos relativos los órdenes con mayor número de zoonosis son, en primer lugar, los carnívoros. Aunque Carnivora no es un orden muy numeroso (apenas 285 especies), casi la mitad de ellas (139) son huéspedes al menos de una enfermedad infecciosa. El estudio señala que animales como los grandes felinos, los cánidos, los zorros o el mapache portan hasta 85 zoonosis diferentes, lo que no significa que un determinado león las sufra todas. En segundo lugar, aparecen los ungulados, con un tercio de estos herbívoros como origen de zoonosis. El podio lo completan nuestros primos los primates, con 77 especies zoonóticas de un total de 365. ¿A qué se debe entonces la idea de que las ratas son un nido de gérmenes? “Puede que sea porque los roedores también portan muchas enfermedades y porque la probabilidad de entrar en contacto con ellos ha sido tradicionalmente más elevada. No muy a menudo nos cruzamos ya con un carnívoro”, recuerda la experta en zoonosis. Esto da una de las claves de la historia y futura emergencia de las zoonosis. La expansión humana es el factor de riesgo clave. En el pasado, la domesticación de varias especies de ungulados (el tercer orden en número de especies potenciales portadoras), provocó la primera gran oleada de zoonosis entre los humanos. La conquista de nuevos territorios y el comercio han sido vectores tradicionales de enfermedades como la peste. En el futuro, la llegada de los humanos hasta el último rincón del planeta y el cambio climático determinarán la aparición de nuevas zoonosis. Lo explica la investigadora estadounidense: “Tenemos que recordar que los animales no son el problema, lo somos nosotros. No podemos seguir fragmentando y destruyendo los hábitats naturales y luego culpar a los animales por las consecuencias adversas en forma de enfermedades”.