Son enfermedades causadas por gusanos trematodos (también conocidos como duelas); las especies que con mayor frecuencia afectan a los seres humanos son Clonorchis, Opisthorchis, Fasciola y Paragonimus. Los seres humanos se infectan por el consumo de peces, crustáceos o verduras crudos o poco cocidos que albergan las larvas diminutas del parásito. Las parasitosis crónicas se acompañan siempre de una morbilidad grave. Por lo general, los síntomas dependen del órgano afectado e indican la ubicación definitiva de los gusanos adultos en el organismo.
Tratamiento
Según la variedad de la enfermedad, hay diversos tratamientos contra los parásitos a base de medicamentos antihelmíticos. Para disminuir el riesgo de infestación se recomienda aplicar medidas de sanidad animal e instaurar prácticas de seguridad en los alimentos.
Personas afectadas
Se calcula que en el mundo hay unos 56 millones de personas que padecen una o varias trematodosis de transmisión alimentaria. Cada año se infectan 200.000 personas.
Muertes anuales
Se calcula que cada año mueren unas 7.000 personas por estas enfermedades.
Zonas endémicas
Aunque se han descrito casos de trematodosis de transmisión alimentaria en más de 70 países de todo el mundo, los más afectados son los de Asia y Latinoamérica.
jueves, 22 de junio de 2017
LOS COMIENZOS DEL SIDA EN ARGENTINA
30 de abril de 2017 – Fuente: La Nación (Argentina)
El hombre, que había enfermado gravemente en Miami, regresó a Buenos Aires a morir. Era dentista y su caso, raro, había llegado a la Academia Nacional de Medicina. Los médicos no le encontraban respuesta a su cuadro de inmunodeficiencia; no podía explicarse por leucemia, por linfoma ni por quimioterapia. Lo derivaron al infectólogo que estaba a cuatro cuadras, en la calle Cerviño, en el Hospital General de Agudos ‘Dr. Juan Antonio Fernández’. En su primera consulta, le contó que era gay; al poco tiempo falleció. Cuatro meses más tarde otro paciente llegó con un cuadro similar. Era bailarín del teatro Colón, había vivido un tiempo en Brasil y era gay. Era 1982 y Pedro Cahn comenzaba, sin saberlo, a especializarse en sida. Treinta y cinco años después, una mañana de 2017, la sala de espera del servicio de Infectología del Hospital Fernández está abarrotada. Munidos de bolsas blancas con manijas plásticas, o abrazados a un sobre de papel madera ajado, la vestimenta inequívoca del paciente hospitalario, más de cuarenta personas esperan a ser atendidas. La puerta que da paso a los consultorios se abre y un hombre pequeño y de voz gastada, sin bigote como usaba en la década de 1990, llama a Nicolás. Ya jubilado, Cahn sigue atendiendo, como aquella mañana de 1982. Los periódicos del 3 de octubre de 1985 anunciaban que Rock Hudson había muerto: El intérprete fue víctima del SIDA, se leía en los titulares. Al anunciar dos meses antes que padecía la enfermedad, Hudson, prototipo de la masculinidad e ícono sexual de la década de 1950, hacía público, también, que era homosexual. Otros medios gráficos titulaban: Confirman que Rock Hudson padece enfermedad que afecta a amorales. Y así: Rock Hudson con “la peste rosa”. El primer alerta sobre la enfermedad lo había dado los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos cuatro años antes, cuando en junio de 1981 anunció la aparición de casos raros de neumonía y sarcoma de Kaposi en gays. El sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), una enfermedad infecciosa que ataca al sistema inmunológico, provocada por el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) destruye los linfocitos T CD4, células encargadas de alertar al resto del sistema inmune sobre los gérmenes extraños que entran en el cuerpo. Aunque el VIH está en todos los líquidos orgánicos de quien tiene el virus, solamente la sangre, el líquido preseminal, el semen, los fluidos vaginales y la leche materna presentan una concentración suficiente como para producir la transmisión. Hudson se transformó en la cara del sida en el mundo y desató alerta y paranoia. La actriz Linda Evans vivió aterrada hasta que su test dio negativo: temía haberse contagiado. Seis meses antes de la muerte del actor lo había besado en la serie de televisión Dinastía. La escena, que se suponía fuera apasionadísima, debió repetirse varias veces porque Hudson besaba desganado, apenas si posaba sus labios sobre los de Evans. Por entonces las formas de contagio no eran claras: Hudson estaba extremando los cuidados. Al otro día de su muerte, varios periodistas llegaron hasta el Hospital Fernández en busca del infectólogo que sabía de sida. A pedido del director –”Si no hablás vos, va a hablar cualquier boludo”–, Cahn improvisó una conferencia de prensa en la puerta del centro médico. Así, en Argentina, el sida tenía una cara y atendía en el Hospital Fernández. Luego de aquella aparición masiva en los medios, él y sus compañeros Arnaldo Casiro y Héctor Pérez –actual jefe del servicio– nunca más volvieron a tener el mismo volumen de trabajo: “Pasamos de atender dos casos por semana a ver cincuenta pacientes en un día”, cuenta. Al día siguiente la cantidad de consultas fue tal que Cahn cruzó a la librería de la esquina para comprar un talonario de rifas: sólo de esa manera podría organizar los turnos.
El barrio se había alterado: gays y adictos a las drogas visitaban el Hospital Fernández, los vecinos estaban molestos y dentro del hospital la atmósfera no era muy diferente: Cahn, Casiro y Pérez fueron apodados “la patota rosa”. –Éramos “la patota rosa” porque atendíamos a gays. Y eran “nuestros pacientes”, así los llamaban, “hay un paciente tuyo”, como si no fuera del sistema de salud–, recuerda Cahn. Al tiempo que crecía la cantidad de consultas, lo mismo pasaba con la resistencia interna: médicos de otras áreas le cerraban con llave los consultorios para que no pudiera usarlos; alguno llegó a decirle que no era “un tema personal, pero ustedes traen homosexuales y drogadictos y yo tengo hijos”. El enfrentamiento escaló cuando le impidieron la internación de sus enfermos con la excusa de que faltaban condiciones de bioseguridad. Sus enfermos eran los pacientes con VIH y sida. La manera que encontró para darles cama fue evitar el registro y un inteligente uso de la semántica: la prohibición era sobre pacientes con sida, no con VIH. “Un caso de sida es un paciente con VIH que tiene una determinada infección dentro de una determinada lista de infecciones oportunistas”, explica Cahn. Entonces lo que hacía era internar a pacientes con VIH con fiebre y le pedía a la jefa de laboratorio que le diera el diagnóstico telefónicamente. “Lo tratábamos empíricamente, como si no supiéramos el diagnóstico”. La medida se quebraría, tiempo después, con la primera embarazada. Estaba internada en el Hospital de Infecciosas ‘Dr. Francisco Javier Muñiz’, pero el parto se haría en el Hospital Materno Infantil ‘Ramón Sardá’. “La mamá quedó en la Sardá, pero el secretario de Salud, Juan Carlos Veronelli, trasladó al bebe al Hospital Fernández. Ahí se abrió la internación para embarazadas y derribó la idea de que por una cuestión de sexualidad o adicción no se pudieran internar”, recuerda Héctor Pérez sobre el año 1987. El miedo a la enfermedad era tal que los médicos que asistieron el parto prácticamente se disfrazaron: –Se pusieron doble camisolín, doble par de guantes. Y antiparras de esquí–, dice Cahn. –¿Les dijiste algo? –¿Qué les iba a decir? Yo quería que le hicieran la cesárea a esa pobre mina. Cuando en 1986 el virus adquiere su nombre, virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), Cahn viaja a la Conferencia Internacional de Sida en Munich. De regreso a Buenos Aires, Pérez le da la peor noticia: las historias clínicas de los pacientes habían desaparecido. La guerra interna entre médicos sumaba el peor capítulo. –Fue para amedrentarnos, para que no trabajáramos más. Eran más de quinientas historias, quinientas personas que habían dicho su sexualidad. Las guardábamos en un locker de ropa, detrás de donde hoy está Facturación– cuenta Pérez. Además de reconstruir el historial médico, debían encontrar dónde guardarlo. La solución la aportó un amigo de Cahn que era gerente del banco Credicoop. Ayudados por unos rodillos de madera y cintas de persianas, cuatro hombres arrastraron una caja fuerte por el hall del hospital hasta el lugar donde aún permanece. Era el único lugar en el que las historias clínicas estarían a salvo. –Pedro, ¿podías creer lo que estabas haciendo? –En la vida en general, pero muy en particular para sistemas escleróticos y perversos como son los sistemas de salud, hay dos opciones: formás parte de la solución o formás parte del problema. Hice cosas ilegales, pero era la única manera de avanzar.
El hombre, que había enfermado gravemente en Miami, regresó a Buenos Aires a morir. Era dentista y su caso, raro, había llegado a la Academia Nacional de Medicina. Los médicos no le encontraban respuesta a su cuadro de inmunodeficiencia; no podía explicarse por leucemia, por linfoma ni por quimioterapia. Lo derivaron al infectólogo que estaba a cuatro cuadras, en la calle Cerviño, en el Hospital General de Agudos ‘Dr. Juan Antonio Fernández’. En su primera consulta, le contó que era gay; al poco tiempo falleció. Cuatro meses más tarde otro paciente llegó con un cuadro similar. Era bailarín del teatro Colón, había vivido un tiempo en Brasil y era gay. Era 1982 y Pedro Cahn comenzaba, sin saberlo, a especializarse en sida. Treinta y cinco años después, una mañana de 2017, la sala de espera del servicio de Infectología del Hospital Fernández está abarrotada. Munidos de bolsas blancas con manijas plásticas, o abrazados a un sobre de papel madera ajado, la vestimenta inequívoca del paciente hospitalario, más de cuarenta personas esperan a ser atendidas. La puerta que da paso a los consultorios se abre y un hombre pequeño y de voz gastada, sin bigote como usaba en la década de 1990, llama a Nicolás. Ya jubilado, Cahn sigue atendiendo, como aquella mañana de 1982. Los periódicos del 3 de octubre de 1985 anunciaban que Rock Hudson había muerto: El intérprete fue víctima del SIDA, se leía en los titulares. Al anunciar dos meses antes que padecía la enfermedad, Hudson, prototipo de la masculinidad e ícono sexual de la década de 1950, hacía público, también, que era homosexual. Otros medios gráficos titulaban: Confirman que Rock Hudson padece enfermedad que afecta a amorales. Y así: Rock Hudson con “la peste rosa”. El primer alerta sobre la enfermedad lo había dado los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos cuatro años antes, cuando en junio de 1981 anunció la aparición de casos raros de neumonía y sarcoma de Kaposi en gays. El sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), una enfermedad infecciosa que ataca al sistema inmunológico, provocada por el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) destruye los linfocitos T CD4, células encargadas de alertar al resto del sistema inmune sobre los gérmenes extraños que entran en el cuerpo. Aunque el VIH está en todos los líquidos orgánicos de quien tiene el virus, solamente la sangre, el líquido preseminal, el semen, los fluidos vaginales y la leche materna presentan una concentración suficiente como para producir la transmisión. Hudson se transformó en la cara del sida en el mundo y desató alerta y paranoia. La actriz Linda Evans vivió aterrada hasta que su test dio negativo: temía haberse contagiado. Seis meses antes de la muerte del actor lo había besado en la serie de televisión Dinastía. La escena, que se suponía fuera apasionadísima, debió repetirse varias veces porque Hudson besaba desganado, apenas si posaba sus labios sobre los de Evans. Por entonces las formas de contagio no eran claras: Hudson estaba extremando los cuidados. Al otro día de su muerte, varios periodistas llegaron hasta el Hospital Fernández en busca del infectólogo que sabía de sida. A pedido del director –”Si no hablás vos, va a hablar cualquier boludo”–, Cahn improvisó una conferencia de prensa en la puerta del centro médico. Así, en Argentina, el sida tenía una cara y atendía en el Hospital Fernández. Luego de aquella aparición masiva en los medios, él y sus compañeros Arnaldo Casiro y Héctor Pérez –actual jefe del servicio– nunca más volvieron a tener el mismo volumen de trabajo: “Pasamos de atender dos casos por semana a ver cincuenta pacientes en un día”, cuenta. Al día siguiente la cantidad de consultas fue tal que Cahn cruzó a la librería de la esquina para comprar un talonario de rifas: sólo de esa manera podría organizar los turnos.
El barrio se había alterado: gays y adictos a las drogas visitaban el Hospital Fernández, los vecinos estaban molestos y dentro del hospital la atmósfera no era muy diferente: Cahn, Casiro y Pérez fueron apodados “la patota rosa”. –Éramos “la patota rosa” porque atendíamos a gays. Y eran “nuestros pacientes”, así los llamaban, “hay un paciente tuyo”, como si no fuera del sistema de salud–, recuerda Cahn. Al tiempo que crecía la cantidad de consultas, lo mismo pasaba con la resistencia interna: médicos de otras áreas le cerraban con llave los consultorios para que no pudiera usarlos; alguno llegó a decirle que no era “un tema personal, pero ustedes traen homosexuales y drogadictos y yo tengo hijos”. El enfrentamiento escaló cuando le impidieron la internación de sus enfermos con la excusa de que faltaban condiciones de bioseguridad. Sus enfermos eran los pacientes con VIH y sida. La manera que encontró para darles cama fue evitar el registro y un inteligente uso de la semántica: la prohibición era sobre pacientes con sida, no con VIH. “Un caso de sida es un paciente con VIH que tiene una determinada infección dentro de una determinada lista de infecciones oportunistas”, explica Cahn. Entonces lo que hacía era internar a pacientes con VIH con fiebre y le pedía a la jefa de laboratorio que le diera el diagnóstico telefónicamente. “Lo tratábamos empíricamente, como si no supiéramos el diagnóstico”. La medida se quebraría, tiempo después, con la primera embarazada. Estaba internada en el Hospital de Infecciosas ‘Dr. Francisco Javier Muñiz’, pero el parto se haría en el Hospital Materno Infantil ‘Ramón Sardá’. “La mamá quedó en la Sardá, pero el secretario de Salud, Juan Carlos Veronelli, trasladó al bebe al Hospital Fernández. Ahí se abrió la internación para embarazadas y derribó la idea de que por una cuestión de sexualidad o adicción no se pudieran internar”, recuerda Héctor Pérez sobre el año 1987. El miedo a la enfermedad era tal que los médicos que asistieron el parto prácticamente se disfrazaron: –Se pusieron doble camisolín, doble par de guantes. Y antiparras de esquí–, dice Cahn. –¿Les dijiste algo? –¿Qué les iba a decir? Yo quería que le hicieran la cesárea a esa pobre mina. Cuando en 1986 el virus adquiere su nombre, virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), Cahn viaja a la Conferencia Internacional de Sida en Munich. De regreso a Buenos Aires, Pérez le da la peor noticia: las historias clínicas de los pacientes habían desaparecido. La guerra interna entre médicos sumaba el peor capítulo. –Fue para amedrentarnos, para que no trabajáramos más. Eran más de quinientas historias, quinientas personas que habían dicho su sexualidad. Las guardábamos en un locker de ropa, detrás de donde hoy está Facturación– cuenta Pérez. Además de reconstruir el historial médico, debían encontrar dónde guardarlo. La solución la aportó un amigo de Cahn que era gerente del banco Credicoop. Ayudados por unos rodillos de madera y cintas de persianas, cuatro hombres arrastraron una caja fuerte por el hall del hospital hasta el lugar donde aún permanece. Era el único lugar en el que las historias clínicas estarían a salvo. –Pedro, ¿podías creer lo que estabas haciendo? –En la vida en general, pero muy en particular para sistemas escleróticos y perversos como son los sistemas de salud, hay dos opciones: formás parte de la solución o formás parte del problema. Hice cosas ilegales, pero era la única manera de avanzar.
LOS CIENTÍFICOS MODIFICAN UN ANTIBIÓTICO PARA AUMENTAR SU PODER CONTRA LOS 'SÚPER GÉRMENES'
Una nueva forma de vancomicina ataca a la bacteria de tres formas, lo que ayuda a reducir la amenaza de resistencia microbiana
Robert Preidt
Traducido del inglés: miércoles, 31 de mayo, 2017
MARTES, 30 de mayo de 2017 (HealthDay News) -- Los expertos han advertido desde hace mucho tiempo sobre la inminente amenaza para la salud que suponen las "súper bacterias" que pueden mutar y hacerse resistentes a los antibióticos.
Pero ahora los científicos afirman que han modificado un antibiótico existente, la vancomicina, para hacerlo mucho más potente en la lucha contra estas bacterias.
"Los médicos podrían usar esta forma modificada de vancomicina sin miedo a que surja una resistencia", dijo el investigador principal, Dale Boger, del Instituto de Investigación Scripps en La Jolla, California, en un comunicado de prensa del instituto.
Como explicó el equipo de Boger, la vancomicina se ha usado durante 60 años, pero las bacterias ahora están desarrollando una resistencia a la misma. El medicamento funciona al alterar el modo en que las bacterias forman sus paredes celulares.
La vancomicina es "mágica" por su capacidad probada de luchar contra las infecciones, dijo Boger, que es copresidente del departamento de química del Instituto Scripps.
Previamente, él y sus colaboradores mostraron que dos modificaciones realizadas al antibiótico lo hacían incluso más efectivo. En este nuevo estudio, hicieron una tercera modificación.
Juntas, las tres modificaciones multiplican por mil la actividad de la vancomicina, lo que significa que haría falta una cantidad mucho menor del antibiótico para combatir las infecciones, afirmaron los autores del estudio.
"Esto aumenta la duración de este antibiótico", dijo Boger. "Los organismos no pueden trabajar simultáneamente en encontrar un modo de evitar tres mecanismos de acción independientes. Incluso si encontraran una solución a uno de ellos, de cualquier forma morirían por los otros dos".
En las pruebas de laboratorio, la nueva versión de la vancomicina acabó con la bacteria Enterococci resistente a la vancomicina y con las formas originales de la Enterococci, mostraron los hallazgos.
La siguiente fase de la investigación conlleva encontrar un modo más rápido de producir la vancomicina modificada en el laboratorio. El método actual tiene 30 pasos. Pero Boger dijo que acortar la producción debería ser "fácil" en comparación con el proceso necesario para desarrollar el medicamento modificado en primer lugar.
El Dr. Bruce Farber, jefe de enfermedades infecciosas en el Centro Médico Judío de Long Island en New Hyde Park, Nueva York, revisó los nuevos hallazgos y afirmó que "la vancomicina ha sido, y sigue siendo, una herramienta muy importante" en la lucha contra las enfermedades bacterianas.
"Todavía se usa ampliamente para tratar el SARM [Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, un súper germen común] y otros organismos. Es sorprendente que siga estando activo después de haberse usado durante tantos años", dijo.
Farber elogió la nueva investigación y añadió que "cualquier cosa que pueda mejorar su actividad sería muy útil en la época actual de organismos altamente resistentes".
Otro experto médico se mostró de acuerdo.
"Los expertos se alarman cada vez más ante la posibilidad de una 'era post-antibiótica' en la cual algunas infecciones, al menos, serían inmunes a todos los medicamentos conocidos", dijo el Dr. Michael Grosso, director médico del Hospital de Huntington, en Huntington, Nueva York.
"El objetivo de los investigadores y la industria farmacéutica ha sido seguir a la cabeza de esta escalada armamentística al desarrollar nuevos agentes y modificar los antiguos", dijo Grosso.
Los hallazgos aparecen en línea el 29 de mayo de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTES: Bruce Farber, M.D., chief of infectious diseases, North Shore University Hospital, Manhasset, and Long Island Jewish Medical Center, New Hyde Park, N.Y.; Michael B Grosso, M.D., medical director and CMO, Huntington Hospital, Huntington N.Y.; The Scripps Research Institute, news release, May 29, 2017
Robert Preidt
Traducido del inglés: miércoles, 31 de mayo, 2017
MARTES, 30 de mayo de 2017 (HealthDay News) -- Los expertos han advertido desde hace mucho tiempo sobre la inminente amenaza para la salud que suponen las "súper bacterias" que pueden mutar y hacerse resistentes a los antibióticos.
Pero ahora los científicos afirman que han modificado un antibiótico existente, la vancomicina, para hacerlo mucho más potente en la lucha contra estas bacterias.
"Los médicos podrían usar esta forma modificada de vancomicina sin miedo a que surja una resistencia", dijo el investigador principal, Dale Boger, del Instituto de Investigación Scripps en La Jolla, California, en un comunicado de prensa del instituto.
Como explicó el equipo de Boger, la vancomicina se ha usado durante 60 años, pero las bacterias ahora están desarrollando una resistencia a la misma. El medicamento funciona al alterar el modo en que las bacterias forman sus paredes celulares.
La vancomicina es "mágica" por su capacidad probada de luchar contra las infecciones, dijo Boger, que es copresidente del departamento de química del Instituto Scripps.
Previamente, él y sus colaboradores mostraron que dos modificaciones realizadas al antibiótico lo hacían incluso más efectivo. En este nuevo estudio, hicieron una tercera modificación.
Juntas, las tres modificaciones multiplican por mil la actividad de la vancomicina, lo que significa que haría falta una cantidad mucho menor del antibiótico para combatir las infecciones, afirmaron los autores del estudio.
"Esto aumenta la duración de este antibiótico", dijo Boger. "Los organismos no pueden trabajar simultáneamente en encontrar un modo de evitar tres mecanismos de acción independientes. Incluso si encontraran una solución a uno de ellos, de cualquier forma morirían por los otros dos".
En las pruebas de laboratorio, la nueva versión de la vancomicina acabó con la bacteria Enterococci resistente a la vancomicina y con las formas originales de la Enterococci, mostraron los hallazgos.
La siguiente fase de la investigación conlleva encontrar un modo más rápido de producir la vancomicina modificada en el laboratorio. El método actual tiene 30 pasos. Pero Boger dijo que acortar la producción debería ser "fácil" en comparación con el proceso necesario para desarrollar el medicamento modificado en primer lugar.
El Dr. Bruce Farber, jefe de enfermedades infecciosas en el Centro Médico Judío de Long Island en New Hyde Park, Nueva York, revisó los nuevos hallazgos y afirmó que "la vancomicina ha sido, y sigue siendo, una herramienta muy importante" en la lucha contra las enfermedades bacterianas.
"Todavía se usa ampliamente para tratar el SARM [Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, un súper germen común] y otros organismos. Es sorprendente que siga estando activo después de haberse usado durante tantos años", dijo.
Farber elogió la nueva investigación y añadió que "cualquier cosa que pueda mejorar su actividad sería muy útil en la época actual de organismos altamente resistentes".
Otro experto médico se mostró de acuerdo.
"Los expertos se alarman cada vez más ante la posibilidad de una 'era post-antibiótica' en la cual algunas infecciones, al menos, serían inmunes a todos los medicamentos conocidos", dijo el Dr. Michael Grosso, director médico del Hospital de Huntington, en Huntington, Nueva York.
"El objetivo de los investigadores y la industria farmacéutica ha sido seguir a la cabeza de esta escalada armamentística al desarrollar nuevos agentes y modificar los antiguos", dijo Grosso.
Los hallazgos aparecen en línea el 29 de mayo de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTES: Bruce Farber, M.D., chief of infectious diseases, North Shore University Hospital, Manhasset, and Long Island Jewish Medical Center, New Hyde Park, N.Y.; Michael B Grosso, M.D., medical director and CMO, Huntington Hospital, Huntington N.Y.; The Scripps Research Institute, news release, May 29, 2017
KENYA: ALERTAN SOBRE UNA CEPA DE SALMONELLA TYPHI RESISTENTE A LOS MEDICAMENTOS
1 de mayo de 2017 – Fuente: Daily Nation (Kenya)
Una escasa capacidad de laboratorio y de vigilancia, y la falta de saneamiento están permitiendo la propagación de una cepa de fiebre tifoidea resistente a los fármacos, advirtió un investigador. El profesor Sam Kariuki, jefe de microbiología en el Instituto de Salud Médica de Kenya, dijo que la cepa H58, cuyo origen se remonta a Katmandú, la capital de Nepal, está ahora en África Oriental. H58, una cepa más antigua de Salmonella enterica serovar Typhi, se diferencia de otras cepas por ser resistente a más de 60% de los antibióticos localmente disponibles y asequibles. Se requieren estudios de laboratorio para diferenciarla de las otras cepas que se encuentran en África Oriental y Central. H58 es potencialmente fatal, ya que causa perforaciones intestinales. Resistencia a las drogas Kariuki dijo que la resistencia a los medicamentos ha ido imponiendo cargas al sistema de salud. “Si una enfermedad no responde a los fármacos de primera línea, que son baratos, los médicos tienen que recetar los medicamentos de segunda y tercera líneas”, dijo. Una persona puede contraer fiebre tifoidea mediante el consumo de agua o alimentos contaminados. Los portadores eliminan el germen en sus heces y orina. Sus síntomas incluyen escalofríos, dolores de cabeza y de estómago y estreñimiento.
AUMENTO EN EL NÚMERO DE VIVIENDAS PRECARIAS
Debido al bajo índice de sospecha entre los trabajadores de la salud, la enfermedad generalmente se diagnostica erróneamente ya que sus síntomas son similares a los de otras enfermedades comunes en África. Kariuki opinó que “el aumento de los barrios marginales, con mal saneamiento, hará que estos casos se incrementen”. El país ha informado de brotes esporádicos de fiebre tifoidea, con casos aislados de cepas resistentes a los fármacos.
HÍPER EPIDEMIA
De hecho, Kenya se clasifica como híper epidémico para fiebre tifoidea, registrando muchos casos que podrían resultar en muertes. La cepa H58 se ha encontrado en Mukuru Kwa Njenga, un barrio pobre de Nairobi. El año pasado, un estudio genético de Salmonella typhi analizó el ADN de más de 2.000 agentes patógenos de la fiebre tifoidea de África y Asia. Según este informe, la cepa H58 llegó a África en los últimos 30 años, y a Kenya hace aproximadamente una década.
Una escasa capacidad de laboratorio y de vigilancia, y la falta de saneamiento están permitiendo la propagación de una cepa de fiebre tifoidea resistente a los fármacos, advirtió un investigador. El profesor Sam Kariuki, jefe de microbiología en el Instituto de Salud Médica de Kenya, dijo que la cepa H58, cuyo origen se remonta a Katmandú, la capital de Nepal, está ahora en África Oriental. H58, una cepa más antigua de Salmonella enterica serovar Typhi, se diferencia de otras cepas por ser resistente a más de 60% de los antibióticos localmente disponibles y asequibles. Se requieren estudios de laboratorio para diferenciarla de las otras cepas que se encuentran en África Oriental y Central. H58 es potencialmente fatal, ya que causa perforaciones intestinales. Resistencia a las drogas Kariuki dijo que la resistencia a los medicamentos ha ido imponiendo cargas al sistema de salud. “Si una enfermedad no responde a los fármacos de primera línea, que son baratos, los médicos tienen que recetar los medicamentos de segunda y tercera líneas”, dijo. Una persona puede contraer fiebre tifoidea mediante el consumo de agua o alimentos contaminados. Los portadores eliminan el germen en sus heces y orina. Sus síntomas incluyen escalofríos, dolores de cabeza y de estómago y estreñimiento.
AUMENTO EN EL NÚMERO DE VIVIENDAS PRECARIAS
Debido al bajo índice de sospecha entre los trabajadores de la salud, la enfermedad generalmente se diagnostica erróneamente ya que sus síntomas son similares a los de otras enfermedades comunes en África. Kariuki opinó que “el aumento de los barrios marginales, con mal saneamiento, hará que estos casos se incrementen”. El país ha informado de brotes esporádicos de fiebre tifoidea, con casos aislados de cepas resistentes a los fármacos.
HÍPER EPIDEMIA
De hecho, Kenya se clasifica como híper epidémico para fiebre tifoidea, registrando muchos casos que podrían resultar en muertes. La cepa H58 se ha encontrado en Mukuru Kwa Njenga, un barrio pobre de Nairobi. El año pasado, un estudio genético de Salmonella typhi analizó el ADN de más de 2.000 agentes patógenos de la fiebre tifoidea de África y Asia. Según este informe, la cepa H58 llegó a África en los últimos 30 años, y a Kenya hace aproximadamente una década.
HAY UN 'SÚPER GERMEN' EN HOUSTON
Los investigadores no saben por qué una cepa de una bacteria resistente a los antibióticos afecta a esta ciudad de EE. UU. en particular
Mary Elizabeth Dallas
Traducido del inglés: miércoles, 17 de mayo, 2017
MARTES, 16 de mayo de 2017 (HealthDay News) -- Un tipo de bacteria que es resistente a muchos de los antibióticos de uso habitual es inusualmente común en las personas de Houston, revela una nueva investigación.
El súper germen, conocido como Klebsiella pneumoniae, es particularmente prevalente en esta ciudad de 6 millones de personas, según los científicos.
"Encontrar una cepa por lo demás poco común en nuestra ciudad fue un descubrimiento muy sorprendente", afirmó el autor principal del estudio, el Dr. James Musser, presidente de patología y medicina genómica en el Hospital Metodista de Houston.
"Necesitamos con urgencia identificar objetivos potenciales de vacunas u otros tratamientos nuevos, y desarrollar técnicas de diagnóstico nuevas y rápidas", apuntó en un comunicado de prensa del hospital.
La K. pneumoniae normalmente vive en los intestinos humanos, donde no causa ningún problema. Pero en otras partes del cuerpo y fuera del cuerpo, la bacteria puede provocar infecciones graves.
Los pacientes hospitalizados están en un riesgo particularmente alto de infecciones graves provocadas por el germen, explicaron los autores del estudio.
La bacteria puede provocar infecciones peligrosas (como neumonía, infecciones del torrente sanguíneo o del tracto urinario, y meningitis) cuando sale de los intestinos y llega a otras partes del cuerpo.
Esta no es la primera vez este año que la K. pneumoniae sale en las noticias de Estados Unidos. A principios de año, una mujer mayor de Nevada falleció por una infección con este tipo de bacteria. Era resistente a todos los 26 antibióticos usados en Estados Unidos, dijeron los investigadores.
En el estudio actual, los investigadores secuenciaron el genoma de más de 1,700 cepas de la bacteria Klebsiella pneumoniae. Esas cepas provocaron infecciones en pacientes tratados en el sistema hospitalario del Metodista de Houston entre septiembre de 2011 y mayo de 2015.
La cepa más abundante se llamaba clon tipo 307. A lo largo de esos cuatro años, los investigadores encontraron a la K. pneumoniae clon tipo 307 en más de un tercio de los pacientes estudiados.
Esta cepa particular también se ha identificado de forma periódica en Europa, Asia, África y Sudamérica. Pero a diferencia del tipo que acabó con la vida de la mujer de Nevada, esta cepa sigue siendo susceptible a algunos antibióticos, dijeron los investigadores.
Los autores del estudio no saben todavía por qué este tipo de bacteria parece haberse establecido en el área de Houston. Se necesita más investigación.
"Incorporal estrategias computacionales y moleculares sofisticadas y novedosas nos permitió identificar con rapidez las cepas resistentes a los fármacos", dijo el primer autor del estudio, el DR. S. Wesley Long, director asociado del Laboratorio de Microbiología Clínica del Hospital Metodista de Houston.
"Mientras más rápido podamos identificar de forma exitosa a qué antibióticos esta cepa es sensible, más rápido el médico puede dirigir la terapia adecuada para esos pacientes enfermos", afirmó.
Estas pruebas también ayudan a los investigadores a averiguar cómo el germen se está propagando por el área de Houston, anotó Long.
Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 16 de mayo de la revista mBio.
Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTE: Houston Methodist Research Institute, news release, May 16, 2017
Mary Elizabeth Dallas
Traducido del inglés: miércoles, 17 de mayo, 2017
MARTES, 16 de mayo de 2017 (HealthDay News) -- Un tipo de bacteria que es resistente a muchos de los antibióticos de uso habitual es inusualmente común en las personas de Houston, revela una nueva investigación.
El súper germen, conocido como Klebsiella pneumoniae, es particularmente prevalente en esta ciudad de 6 millones de personas, según los científicos.
"Encontrar una cepa por lo demás poco común en nuestra ciudad fue un descubrimiento muy sorprendente", afirmó el autor principal del estudio, el Dr. James Musser, presidente de patología y medicina genómica en el Hospital Metodista de Houston.
"Necesitamos con urgencia identificar objetivos potenciales de vacunas u otros tratamientos nuevos, y desarrollar técnicas de diagnóstico nuevas y rápidas", apuntó en un comunicado de prensa del hospital.
La K. pneumoniae normalmente vive en los intestinos humanos, donde no causa ningún problema. Pero en otras partes del cuerpo y fuera del cuerpo, la bacteria puede provocar infecciones graves.
Los pacientes hospitalizados están en un riesgo particularmente alto de infecciones graves provocadas por el germen, explicaron los autores del estudio.
La bacteria puede provocar infecciones peligrosas (como neumonía, infecciones del torrente sanguíneo o del tracto urinario, y meningitis) cuando sale de los intestinos y llega a otras partes del cuerpo.
Esta no es la primera vez este año que la K. pneumoniae sale en las noticias de Estados Unidos. A principios de año, una mujer mayor de Nevada falleció por una infección con este tipo de bacteria. Era resistente a todos los 26 antibióticos usados en Estados Unidos, dijeron los investigadores.
En el estudio actual, los investigadores secuenciaron el genoma de más de 1,700 cepas de la bacteria Klebsiella pneumoniae. Esas cepas provocaron infecciones en pacientes tratados en el sistema hospitalario del Metodista de Houston entre septiembre de 2011 y mayo de 2015.
La cepa más abundante se llamaba clon tipo 307. A lo largo de esos cuatro años, los investigadores encontraron a la K. pneumoniae clon tipo 307 en más de un tercio de los pacientes estudiados.
Esta cepa particular también se ha identificado de forma periódica en Europa, Asia, África y Sudamérica. Pero a diferencia del tipo que acabó con la vida de la mujer de Nevada, esta cepa sigue siendo susceptible a algunos antibióticos, dijeron los investigadores.
Los autores del estudio no saben todavía por qué este tipo de bacteria parece haberse establecido en el área de Houston. Se necesita más investigación.
"Incorporal estrategias computacionales y moleculares sofisticadas y novedosas nos permitió identificar con rapidez las cepas resistentes a los fármacos", dijo el primer autor del estudio, el DR. S. Wesley Long, director asociado del Laboratorio de Microbiología Clínica del Hospital Metodista de Houston.
"Mientras más rápido podamos identificar de forma exitosa a qué antibióticos esta cepa es sensible, más rápido el médico puede dirigir la terapia adecuada para esos pacientes enfermos", afirmó.
Estas pruebas también ayudan a los investigadores a averiguar cómo el germen se está propagando por el área de Houston, anotó Long.
Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 16 de mayo de la revista mBio.
Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTE: Houston Methodist Research Institute, news release, May 16, 2017
EL AGUA NO ESTÁ BIEN: UNA INFECCIÓN VINCULADA CON LAS PISCINAS SE DUPLICÓ EN EE. UU. A LO LARGO DE DOS AÑOS
La criptosporidiosis puede provocar que se sufra de diarrea acuosa durante semanas, advierten los CDC
Traducido del inglés: viernes, 19 de mayo, 2017
JUEVES, 18 de mayo de 2017 (HealthDay News) -- Las familias que buscan refrescarse no esperan contraer una desagradable infección. Pero los brotes de una infección parasitaria que provoca diarrea se han duplicado en los últimos años en las piscinas y parques acuáticos de Estados Unidos, advierten las autoridades sanitarias.
En 2016 se reportaron al menos 32 brotes de criptosporidiosis, en comparación con 16 brotes en 2014, según un nuevo informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.
La criptosporidiosis es la causa más común de diarrea, señalan los CDC. Se propaga cuando las personas entran en contacto con las heces de una persona infectada.
Las personas por lo demás sanas pueden enfermarse durante hasta tres semanas con diarrea acuosa, calambres estomacales, náuseas o vómitos, advierten los CDC. La infección puede resultar letal en las personas con sistemas inmunitarios debilitados.
¿La causa? Los adultos o niños enfermos con diarrea provocada por la criptosporidiosis nadan en las piscinas públicas a pesar de su enfermedad, y siguen propagando el parásito, apuntó Michele Hlavsa, jefa del Programa de Natación Saludable de los CDC.
Durante un incidente de diarrea, "una persona típica enferma con Cryptosporidium puede liberar entre 10 y 100 millones de ovocitos, que es la etapa infecciosa de la criptosporidiosis", apuntó Hlavsa. "Tragar 10 o menos ovocitos puede provocar enfermedad. Al observar a una piscina de tamaño típico, tragar incluso un sorbo de agua puede enfermarnos".
Las personas también pueden contaminar el agua de la piscina con criptosporidiosis a través del contacto físico, apuntó Lilly Kan, directora principal de enfermedades infecciosas e informática en la Asociación Nacional de Autoridades Sanitarias de los Condados y Ciudades (National Association of County & City Health Officials, NACCHO).
Por ejemplo, los padres pueden propagar el parásito cuando cambian el pañal contaminado con criptosporidiosis de un niño y entonces se meten al agua sin lavarse las manos de forma adecuada, dijo Kan.
Hlavsa explicó que la criptosporidiosis es resistente al cloro, y puede sobrevivir hasta 10 días en el agua de la piscina aunque esté adecuadamente clorada.
"Los ovocitos tienen una cáscara externa dura, y eso los hace muy resistentes a los desinfectantes químicos", dijo Hlavsa.
El año pasado hubo la cantidad más alta de brotes de criptosporidiosis en una década, según el informe de los CDC.
Pero los expertos no saben si en realidad hay más brotes o si las autoridades de salud pública los están detectando mejor, dijo Hlavsa.
Los hallazgos aparecen en la edición del 19 de mayo de la revista Morbidity and Mortality Weekly Report (MMWR) de los CDC.
El informe citó brotes específicos en algunos estados:
•Ohio experimentó un aumento de casi cinco veces en los casos de criptosporidiosis en 2016: se reportaron 1,940 casos, frente a un promedio de 399 casos en los cuatro años anteriores. Un brote enfermó a los miembros de un equipo deportivo de una universidad después de que visitaran un parque acuático.
•Arizona reportó 352 casos confirmados en laboratorio entre julio y octubre de 2016, frente a un máximo de 62 casos detectados anualmente en los años anteriores. Esto incluyó a 36 jugadores y familiares asociados con un equipo de las Pequeñas Ligas que enfermaron tras visitar un centro acuático del condado de Maricopa.
Las personas no deben nadar si están enfermas con diarrea, y deben evitar que los niños con diarrea vayan a la piscina, aconsejó Hlavsa. Si han sido diagnosticadas con criptosporidiosis, deben esperar dos semanas después de que la diarrea pare para ir a nadar.
Los padres deben llevar a sus hijos al baño con frecuencia, y no deben confiar en que los pañales de natación protejan a los demás nadadores de exponerse a la diarrea de un niño, añadió Hlavsa.
"Los pañales de natación no contienen la diarrea", aseguró. "Si el agua entra al pañal, el agua también sale".
Para protegerse, los nadadores deben evitar tragar el agua de la piscina, y asegurarse de que los niños no tengan juguetes de piscina que hagan que traguen agua, aconsejó Hlavsa.
Un segundo informe publicado en la MMWR anotó otro peligro potencial de las piscinas públicas: la inhalación del gas cloro, que es tóxico.
Entre 2008 y 2015, los compuestos para piscina mal manejados lesionaron a 190 personas en California en nueve incidentes distintos, anotó el informe. Los síntomas de la inhalación del gas cloro incluyen vómitos, tos e irritación ocular.
Los trabajadores deben leer las etiquetas de los compuestos para las piscinas, seguir las indicaciones y utilizar el equipamiento de seguridad adecuado, enfatizó Hlavsa.
Además, Jennifer Li, directora principal de salud ambiental de la NACCHO, dijo que los empleados deben despejar el área de la piscina antes de encender las bombas de recirculación, dado que la introducción del cloro concentrado puede provocar una liberación repentina de gas cloro.
Los gerentes de las piscinas y los parques acuáticos deben asegurarse de que sus empleados estén entrenados, añadió Li.
"En estos lugares públicos hay mucho personal de temporada, y hay que educarlo de forma adecuada antes de que realicen el mantenimiento de la piscina", dijo Li.
Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTES: Michele Hlavsa, RN, MPH, chief, Healthy Swimming Program, U.S. Centers for Disease Control and Prevention; Lilly Kan, MPH, senior director, infectious disease and informatics, National Association of County & City Health Officials; Jennifer Li, MHS, senior director, environmental health, National Association of County & City Health Officials; May 19, 2018, Morbidity and Mortality Weekly Report
Traducido del inglés: viernes, 19 de mayo, 2017
JUEVES, 18 de mayo de 2017 (HealthDay News) -- Las familias que buscan refrescarse no esperan contraer una desagradable infección. Pero los brotes de una infección parasitaria que provoca diarrea se han duplicado en los últimos años en las piscinas y parques acuáticos de Estados Unidos, advierten las autoridades sanitarias.
En 2016 se reportaron al menos 32 brotes de criptosporidiosis, en comparación con 16 brotes en 2014, según un nuevo informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.
La criptosporidiosis es la causa más común de diarrea, señalan los CDC. Se propaga cuando las personas entran en contacto con las heces de una persona infectada.
Las personas por lo demás sanas pueden enfermarse durante hasta tres semanas con diarrea acuosa, calambres estomacales, náuseas o vómitos, advierten los CDC. La infección puede resultar letal en las personas con sistemas inmunitarios debilitados.
¿La causa? Los adultos o niños enfermos con diarrea provocada por la criptosporidiosis nadan en las piscinas públicas a pesar de su enfermedad, y siguen propagando el parásito, apuntó Michele Hlavsa, jefa del Programa de Natación Saludable de los CDC.
Durante un incidente de diarrea, "una persona típica enferma con Cryptosporidium puede liberar entre 10 y 100 millones de ovocitos, que es la etapa infecciosa de la criptosporidiosis", apuntó Hlavsa. "Tragar 10 o menos ovocitos puede provocar enfermedad. Al observar a una piscina de tamaño típico, tragar incluso un sorbo de agua puede enfermarnos".
Las personas también pueden contaminar el agua de la piscina con criptosporidiosis a través del contacto físico, apuntó Lilly Kan, directora principal de enfermedades infecciosas e informática en la Asociación Nacional de Autoridades Sanitarias de los Condados y Ciudades (National Association of County & City Health Officials, NACCHO).
Por ejemplo, los padres pueden propagar el parásito cuando cambian el pañal contaminado con criptosporidiosis de un niño y entonces se meten al agua sin lavarse las manos de forma adecuada, dijo Kan.
Hlavsa explicó que la criptosporidiosis es resistente al cloro, y puede sobrevivir hasta 10 días en el agua de la piscina aunque esté adecuadamente clorada.
"Los ovocitos tienen una cáscara externa dura, y eso los hace muy resistentes a los desinfectantes químicos", dijo Hlavsa.
El año pasado hubo la cantidad más alta de brotes de criptosporidiosis en una década, según el informe de los CDC.
Pero los expertos no saben si en realidad hay más brotes o si las autoridades de salud pública los están detectando mejor, dijo Hlavsa.
Los hallazgos aparecen en la edición del 19 de mayo de la revista Morbidity and Mortality Weekly Report (MMWR) de los CDC.
El informe citó brotes específicos en algunos estados:
•Ohio experimentó un aumento de casi cinco veces en los casos de criptosporidiosis en 2016: se reportaron 1,940 casos, frente a un promedio de 399 casos en los cuatro años anteriores. Un brote enfermó a los miembros de un equipo deportivo de una universidad después de que visitaran un parque acuático.
•Arizona reportó 352 casos confirmados en laboratorio entre julio y octubre de 2016, frente a un máximo de 62 casos detectados anualmente en los años anteriores. Esto incluyó a 36 jugadores y familiares asociados con un equipo de las Pequeñas Ligas que enfermaron tras visitar un centro acuático del condado de Maricopa.
Las personas no deben nadar si están enfermas con diarrea, y deben evitar que los niños con diarrea vayan a la piscina, aconsejó Hlavsa. Si han sido diagnosticadas con criptosporidiosis, deben esperar dos semanas después de que la diarrea pare para ir a nadar.
Los padres deben llevar a sus hijos al baño con frecuencia, y no deben confiar en que los pañales de natación protejan a los demás nadadores de exponerse a la diarrea de un niño, añadió Hlavsa.
"Los pañales de natación no contienen la diarrea", aseguró. "Si el agua entra al pañal, el agua también sale".
Para protegerse, los nadadores deben evitar tragar el agua de la piscina, y asegurarse de que los niños no tengan juguetes de piscina que hagan que traguen agua, aconsejó Hlavsa.
Un segundo informe publicado en la MMWR anotó otro peligro potencial de las piscinas públicas: la inhalación del gas cloro, que es tóxico.
Entre 2008 y 2015, los compuestos para piscina mal manejados lesionaron a 190 personas en California en nueve incidentes distintos, anotó el informe. Los síntomas de la inhalación del gas cloro incluyen vómitos, tos e irritación ocular.
Los trabajadores deben leer las etiquetas de los compuestos para las piscinas, seguir las indicaciones y utilizar el equipamiento de seguridad adecuado, enfatizó Hlavsa.
Además, Jennifer Li, directora principal de salud ambiental de la NACCHO, dijo que los empleados deben despejar el área de la piscina antes de encender las bombas de recirculación, dado que la introducción del cloro concentrado puede provocar una liberación repentina de gas cloro.
Los gerentes de las piscinas y los parques acuáticos deben asegurarse de que sus empleados estén entrenados, añadió Li.
"En estos lugares públicos hay mucho personal de temporada, y hay que educarlo de forma adecuada antes de que realicen el mantenimiento de la piscina", dijo Li.
Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTES: Michele Hlavsa, RN, MPH, chief, Healthy Swimming Program, U.S. Centers for Disease Control and Prevention; Lilly Kan, MPH, senior director, infectious disease and informatics, National Association of County & City Health Officials; Jennifer Li, MHS, senior director, environmental health, National Association of County & City Health Officials; May 19, 2018, Morbidity and Mortality Weekly Report
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TEMAS GENERALES DE MICROBIOLOGÍA
CINCO CONSEJOS ESENCIALES PARA LOS PACIENTES HOSPITALIZADOS Y SUS VISITANTES
Empiece por mantener las manos limpias, afirman los expertos en salud
Mary Elizabeth Dallas
Traducido del inglés: lunes, 29 de mayo, 2017
DOMINGO, 28 de mayo de 2017 (HealthDay News) -- Las infecciones contraídas en el hospital pueden ser graves, e incluso suponer una amenaza para la vida.
Pero los pacientes y sus visitantes pueden ayudar a prevenir la propagación de los gérmenes peligrosos al mantener las manos limpias, afirman los profesionales de atención médica.
La Asociación Americana de Enfermeros Anestesistas (American Association of Nurse Anesthetists) recomienda que todos los pacientes hospitalizados y sus visitantes sigan los siguientes cinco consejos:
•No se toque la cara, los ojos, la nariz y la boca u cualquier cortada o herida abierta después de tocar cualquier cosa de la habitación del hospital, como las barandillas de las camas, las mesas, el pomo de las puertas, los controles remotos de la televisión o el teléfono.
•Desinfecte su teléfono celular antes de usarlo en el hospital.
•Lávese las manos con jabón o use un desinfectante de manos con alcohol antes de agarrar la mano de un paciente o un ser querido. Esto puede ayudar a reducir, aunque no a eliminar, las bacterias como la C. difficile, que pueden provocar diarrea.
•Evite comer con las manos sucias. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. aconsejan a los pacientes y visitantes que se laven las manos antes de comer o de preparar la comida. También es importante higienizar sus manos antes y después de cambiar las vendas, de estar en la sala de descanso, de limpiarse la nariz o de tocar cualquier superficie.
•Recuerde a los profesionales de atención médica que se laven o desinfecten las manos antes de realizarle un examen físico.
Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTE: American Association of Nurse Anesthetists, news release
HealthDay
(c) Derechos de autor 2017, HealthDay
Mary Elizabeth Dallas
Traducido del inglés: lunes, 29 de mayo, 2017
DOMINGO, 28 de mayo de 2017 (HealthDay News) -- Las infecciones contraídas en el hospital pueden ser graves, e incluso suponer una amenaza para la vida.
Pero los pacientes y sus visitantes pueden ayudar a prevenir la propagación de los gérmenes peligrosos al mantener las manos limpias, afirman los profesionales de atención médica.
La Asociación Americana de Enfermeros Anestesistas (American Association of Nurse Anesthetists) recomienda que todos los pacientes hospitalizados y sus visitantes sigan los siguientes cinco consejos:
•No se toque la cara, los ojos, la nariz y la boca u cualquier cortada o herida abierta después de tocar cualquier cosa de la habitación del hospital, como las barandillas de las camas, las mesas, el pomo de las puertas, los controles remotos de la televisión o el teléfono.
•Desinfecte su teléfono celular antes de usarlo en el hospital.
•Lávese las manos con jabón o use un desinfectante de manos con alcohol antes de agarrar la mano de un paciente o un ser querido. Esto puede ayudar a reducir, aunque no a eliminar, las bacterias como la C. difficile, que pueden provocar diarrea.
•Evite comer con las manos sucias. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. aconsejan a los pacientes y visitantes que se laven las manos antes de comer o de preparar la comida. También es importante higienizar sus manos antes y después de cambiar las vendas, de estar en la sala de descanso, de limpiarse la nariz o de tocar cualquier superficie.
•Recuerde a los profesionales de atención médica que se laven o desinfecten las manos antes de realizarle un examen físico.
Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTE: American Association of Nurse Anesthetists, news release
HealthDay
(c) Derechos de autor 2017, HealthDay
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