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jueves, 31 de agosto de 2017

ESTADOS UNIDOS: BROTE MULTIESTATAL DE SALMONELOSIS VINCULADO CON AVES DE CORRAL

13 de julio de 2017 – Fuente: Centers for Disease Control and Prevention (Estados Unidos)
Un brote nacional extendido de salmonelosis fue reportado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en las últimas semanas. No se han registrado muertes, pero 174 personas fueron hospitalizadas desde el 1 de junio.
Los CDC están investigando actualmente 10 brotes separados de infecciones por Salmonella vinculados con aves de corral, como polluelos y patos, de múltiples criaderos. Las cepas del brote ya han infectado a 790 en 48 estados y el distrito de Columbia.
En las entrevistas realizadas, el 74% de 553 personas infectadas informaron haber tenido contacto con aves de corral vivas en la semana anterior a la enfermedad.
Precaución con las aves de corral
Es importante saber que las aves de corral vivas podrían tener bacterias Salmonella en sus excrementos o en sus cuerpos (plumas, patas y picos), incluso cuando parecen estar sanas y limpias. Las bacterias pueden estar en jaulas, gallineros, recipientes de alimentos y de agua, heno, plantas y el suelo del área donde las aves viven y merodean. Y las bacterias pueden pasar a las manos, el calzado y la ropa de las personas que manipulan las aves.
Las personas pueden infectarse con las bacterias Salmonella cuando se tocan la boca con las manos u otros objetos que estuvieron en contacto con aves de corral vivas. Por eso, es fundamental lavarse siempre las manos con rodean.
Los adultos deben supervisar el lavado de manos de los niños y no dejar que las aves de corral entren a la casa. Tampoco se debe permitir que los niños menores de 5 años, los adultos mayores de 65 años y las personas con un sistema inmunitario debilitado manipulen o toquen pollitos, patitos u otras aves de corral vivas.
Además, hay que evitar besar o abrazar a las aves y luego tocarse la boca.
Síntomas
De acuerdo con los CDC, la salmonelosis afecta a 1.400.000 personas cada año en Estados Unidos por transmisión alimentaria, con 19.000 hospitalizaciones y 380 muertes.
La mayoría de las personas con salmonelosis presenta diarrea, dolor abdominal y fiebre entre 8 a 72 horas después de comer el alimento contaminado, y los síntomas duran de 4 a 7 días.
Aunque la mayoría de los que enferman se recuperan en una semana, algunos pueden tener diarrea grave y es probable que deban ser hospitalizados.
Si la infección bacteriana entra en el torrente sanguíneo, las personas pueden morir si no reciben tratamiento inmediato con antibióticos.

COSTA DE MARFIL: ALARMA POR UNA VARIANTE DE BACILLUS CEREUS QUE ESTÁ EXTERMINANDO A LOS CHIMPANCÉS

2 de agosto de 2017 – Fuente: El País (España)
Una nueva cepa bacteriana, responsable de una enfermedad letal similar al carbunco, está arrasando a los chimpancés (Pan troglodytes) y a otras especies del Parque Nacional de Taï, una selva virgen de Costa de Marfil catalogada como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). El patógeno, identificado en 2004, es responsable de casi 40% de las muertes animales estudiadas en esta zona protegida en las últimas tres décadas. En el caso de los chimpancés, el porcentaje supera el 56%, según un nuevo estudio encabezado por el investigador alemán Fabian Leendertz, curtido en pestes como la de la enfermedad por el virus del Ébola. El nuevo patógeno, Bacillus cereus biovar anthracis, es más que una seria amenaza para la vida salvaje en el lugar. El grupo de Leendertz recuerda que, hasta la fecha, el riesgo de que una persona se infecte de carbunco en la selva se ha considerado muy bajo, pero los científicos han desplegado un equipo en el parque nacional para evaluar el impacto en la población humana local. “No es una misión sencilla, porque la capacidad para hacer diagnósticos en esas áreas remotas es escasa”, subraya Leendertz, investigador del Instituto ‘Dr. Robert Koch’, con sede en Berlín. La cepa bacteriana ha encendido las alarmas. El 14 de octubre de 2016, Estados Unidos catalogó a Bacillus cereus biovar anthracis como potencial amenaza para la seguridad y la salud pública. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades del país norteamericano alertaron de que la nueva cepa tiene todos los determinantes de virulencia y potencial de amenaza de Bacillus anthracis, la bacteria tradicional cuyas esporas se emplearon como arma bioterrorista en Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Estas esporas, inhaladas, pueden disparar en una persona o en un animal una crisis respiratoria que provoque su muerte fulminante. El chimpancé occidental (Pan troglodytes verus), considerado en peligro crítico de extinción, es la subespecie de chimpancé común típica del oeste de África y se extiende desde Senegal hasta Ghana. Se calcula que solo quedan 35.000 ejemplares, acorralados por la expansión del ser humano. En muchos países africanos los bosques se están transformando rápidamente en campos agrícolas de aceite de palma o caña de azúcar. En Costa de Marfil, la población de chimpancés ha disminuido 90% en menos de dos décadas, en parte por los brotes de carbunco, según los datos del Instituto Max Planck alemán. “El carbunco no es muy infeccioso y se puede tratar con antibióticos o recibir una vacuna”, tranquiliza Leendertz. El carbunco habitual suele afectar al ganado y a trabajadores en contacto con animales. La enfermedad aparece en todo el mundo y Leendertz recuerda que incluso en Europa hay zonas afectadas por esporas de la bacteria. El ganado se puede infectar al ingerir vegetación contaminada. Además de en el Parque Nacional de Taï, Bacillus cereus biovar anthracis ha provocado la muerte de chimpancés, gorilas y elefantes en Camerún y en República Centroafricana. Sin embargo, la letalidad de la cepa es muchísimo más alta en el paraje de Costa de Marfil, según detallan los investigadores. Los científicos todavía ignoran la razón, aunque Leendertz maneja la hipótesis de que las desconocidas vías de infección cambian en función del lugar y de la especie animal. “Lo que estamos observando es la naturaleza. Me puedo imaginar que también en otras áreas de las selvas de África Central y Occidental existirán epidemias activas similares. Simplemente no lo sabemos porque no lo hemos estudiado”, advierte el investigador alemán. Al ritmo actual, Leendertz y su equipo pronostican que el carbunco extinguirá a los centenares de chimpancés del Parque Nacional de Taï antes de 150 años. El brote en Costa de Marfil ha puesto en guardia a otras regiones, como Dzanga Sangha, una zona protegida de República Centroafricana dirigida por el biólogo español Luis Arranz. El patógeno se detectó allí en 2012 en cuatro especies diferentes: un gorila, un chimpancé, un elefante y un pequeño antílope. “Desde entonces tenemos aquí la presencia permanente de un veterinario que hace análisis cada vez que encontramos un animal, el que sea, muerto”, explica Arranz. La bacteria, de momento, no ha vuelto a aparecer por allí.

jueves, 17 de agosto de 2017

LAS PAREJAS QUE VIVEN JUNTAS COMPARTEN LAS BACTERIAS DE LA PIEL

Las similitudes permitieron a los investigadores identificar qué personas eran pareja el 86 por ciento de las veces

Traducido del inglés: jueves, 27 de julio, 2017

MIÉRCOLES, 26 de julio de 2017 (HealthDay News) -- Aunque a menudo se dice que las parejas empiezan a parecerse con el tiempo, una nueva investigación sugiere que las bacterias que tienen en la piel podrían hacer lo mismo.
El estudio, de 20 parejas que vivían juntas, encontró que las parejas mostraron similitudes en el "microbioma" de su piel.
De hecho, esas similitudes eran lo suficientemente fuertes como para que un algoritmo de computadora pudiera identificar a las parejas el 86 por ciento de las veces, basándose solamente en el microbioma de la piel.
El "microbioma" se refiere a los billones de bacterias y otros microbios que habitan el cuerpo humano, dentro y por fuera. La piel está cubierta por una variedad de microbios, la mayoría de los cuales son inofensivos o beneficiosos.
Los investigadores apenas están empezando a comprender cómo afecta el microbioma de la piel a la salud, según el investigador principal del estudio, Josh Neufeld, profesor de biología en la Universidad de Waterloo, en Canadá.
Pero la "comunidad microbiana" de allí interactúa con el sistema inmunitario, y podría tener un impacto mayor en la salud de lo que se ha creído tradicionalmente, explicó Neufeld.
Así que, dijo, es importante comprender qué factores afectan a la configuración del microbioma de una persona.
Los nuevos hallazgos apuntan a la importancia del hogar.
Aunque el estudio se centró en las parejas, explicó Neufeld, pareció que el contacto con las mismas superficies en el hogar, en lugar del contacto del uno con el otro, fue clave.
Las parejas mostraron las mayores similitudes microbianas en sus pies, lo que tiene sentido, dijo Neufeld.
"Uno se ducha y anda descalzo por el baño, propagando los microbios", dijo.
Pero Neufeld también se apresuró a indicar que nada de esto es "repulsivo".
La diversidad del microbioma de una persona (en el intestino o en la piel) es saludable, dijo: las bacterias buenas mantienen a raya a las malas.
La falta de diversidad en la comunidad microbiana del intestino se ha asociado con un aumento del riesgo de ciertas afecciones relacionadas con el metabolismo y la función inmunológica, incluyendo la obesidad, la diabetes tipo 1 y el asma.
Se ha investigado menos sobre el microbioma de la piel, dijo el Dr. Adam Friedman, profesor asociado de dermatología en la Universidad George Washington de Washington, D.C.
Pero hay evidencias de que una falta de diversidad en los microbios de la piel podría contribuir al eczema, al acné y a la rosácea, dijo Friedman.
El hecho de las parejas compartan los microbios de la piel no es sorprendente, dijo Friedman.
Pero, añadió, "este [estudio] enfatiza la importancia del ambiente externo en la comunidad microbiana de nuestra piel".
Friedman se hizo eco de la idea de que "la diversidad es buena".
"Normalmente hablamos de las bacterias como si fueran malas", dijo. "Pero cuando todo está en armonía, no hay ni 'bueno' ni 'malo'. Cuando hay falta de diversidad, y esa armonía se resiente, tenemos un problema".
En el nuevo estudio, publicado recientemente en la revista mSystems, los investigadores canadienses analizaron las muestras de piel de cada participante recogidas de 17 lugares distintos del cuerpo.
En general, el estudio descubrió que las parejas presentaban similitudes en las bacterias de la piel... las suficientes como para poder identificarlos como parejas.
"Pero", dijo Neufeld, "no se trata de que uno se parece a su pareja. Uno se parece a sí mismo".
Y gran parte dependía de la parte específica de la piel: La mayor similitud la presentaron las bacterias de los pies de las parejas; las bacterias de la parte interna del muslo no se parecían en nada.
Al contrario, las mujeres se parecían más a otras mujeres en cuanto a las bacterias de ese lugar. Según Neufeld, eso probablemente sea un reflejo de los microbios vaginales.
El sexo biológico es un gran factor en la configuración de las bacterias de la piel, dijo Neufeld: Las mujeres parecen tener una mayor diversidad microbiana que los hombres, lo que, en parte, se debe a las diferencias en la acidez de la piel.
"Nuestros cuerpos y las sustancias que secretan ayudan a determinar qué bacterias sobreviven y prosperan", dijo Neufeld.
Muchos otros factores también influyen en el equilibrio microbiano de la piel, dijo Friedman. Incluyen factores que no podemos cambiar (la edad y la genética) y algunos que podemos controlar, como la exposición al sol, los jabones y los productos para la piel.
No está claro si tener microbios de sus familiares en su piel produce algún cambio concreto en su salud. Pero Neufeld dijo que no hay razón por la que tener miedo a compartir algunos microbios en casa.
"Si está en un aeropuerto, está claro que no debe andar descalzo", dijo. "Pero en casa, hágalo".

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTES: Josh Neufeld, Ph.D., professor, biology, University of Waterloo, Ontario, Canada; Adam Friedman, M.D., associate professor, dermatology, George Washington University School of Medicine, Washington, D.C.; July 25, 2017, mSystems
HealthDay

FRENAR EL ABUSO DE LOS ANTIBIÓTICOS ANTES QUE SEA TARDE

22 de junio de 2017 – Fuente: Tecnología Sur Sur (Argentina)
“La resistencia antimicrobiana en Argentina es dramática. Cuando hace unos años se decía que íbamos a entrar en una era pos-antibiótica, en la que no tendríamos qué ofrecerles a nuestros pacientes, muchos pensaban que eran expresiones apocalípticas, pero eso ya llegó y tenemos situaciones en el país de brotes e infecciones por gérmenes multirresistentes, para los cuales no hay antibióticos disponibles”, sostuvo Francisco Manuel Nacinovich, jefe de Infectología del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), durante el XVII Congreso de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) que se desarrolló en la ciudad de Mar del Plata. De hecho, esta situación se ha convertido en una de las prioridades de salud pública para la Organización Mundial de la Salud (OMS). La búsqueda de estrategias para hacerle frente a esta problemática fue uno de los temas centrales que analizaron y debatieron los más de 2.000 médicos y profesionales que participaron del congreso de la SADI, que se realizó del 15 al 17 de junio. Allí, entre las diversas sesiones, se presentaron estudios sobre alternativas y combinaciones de antibióticos para tratar infecciones. También se destacó la importancia del monitoreo terapéutico de cada paciente, se presentaron avances en métodos de diagnóstico, medidas de control de infecciones y se debatió sobre la posibilidad de contar con nuevas medicinas en el corto plazo. “Todas las resistencias que se han reportado a nivel mundial ya están en la región, en uno u otro país”, dijo Valeska de Andrade Stempliuk, asesora regional para control de infecciones de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), que se dedica a la evaluación de los programas de prevención y control de las infecciones hospitalarias, implementación de los programas nacionales de control de infecciones y contención de brotes intrahospitalarios, y afirmó que, por eso “estamos capacitando, tanto a los laboratorios de microbiología como a los comités de control de infecciones, para que puedan vigilar y contener la diseminación de la resistencia a los antimicrobianos dentro de los hospitales una vez detectada”. Según Nacinovich, en Argentina, la posibilidad de que un paciente tenga un bacilo Gram-negativo multirresistente (que genera infecciones asociadas a procedimientos médicos, por el solo hecho de ingresar a un hospital y someterse a una cirugía o tener que usar un catéter o un respirador, por ejemplo) es de 12 cada 10.000 egresos hospitalarios, cifra que se incrementó 20% de 2014 a 2015, mientras que, en el Hemisferio Norte, por ejemplo, ese riesgo es de 6 cada 10.000. “Tenemos el doble y, en algunos lugares, incluso, 10 veces más que en Europa, de 54 cada 10.000”, advirtió el especialista. Y agregó que, para hacerle frente a esta situación, desde la SADI están trabajando en conjunto con otras instituciones, como ministerios, organismos regulatorios, universidades y otros actores del ámbito de la salud humana y animal. En Argentina, todos los años se hace el Estudio Nacional de Diagnóstico Institucional y Prevalencia de Infecciones Asociadas al Cuidado de la Salud (ENPIHA), que esta vez incluyó el Primer Estudio Nacional de Consumo de Antimicrobianos en Hospitales de Argentina, mediante el cual se relevaron 157 instituciones (públicas y privadas) de 22 provincias y un total de 11.593 pacientes, de los cuales 5.465 recibían antimicrobianos. Así, se determinó que el consumo de estas drogas resultó ser de 47,1% (53,2% en áreas críticas y 46,4% en no críticas). Del total, 96,2% eran antibióticos, 2,2% antifúngicos, 1,3% tuberculostáticos y 0,4% antivirales. “Encontramos un uso de antimicrobiano elevadísimo en áreas no críticas. Pensamos que iba a ser mayor en las infecciones asociadas al cuidado de la salud, pero fue mayor en infecciones como neumonías, del tracto urinario, de piel y partes blandas”, dijo la microbióloga Leonor Guerriero, del Programa Nacional de Epidemiología y Control de Infecciones Hospitalarias (VIHDA) en el Instituto Nacional de Epidemiología (INE) ‘Dr. Juan Héctor Jara’, de Mar del Plata. “Ese fue uno de los resultados que más nos llamó la atención porque suponíamos que en las unidades críticas habría mayor consumo de antibióticos, pero la diferencia no es estadísticamente significativa. Entonces, el problema no es de las unidades críticas, sino de toda la institución”, coincidió su colega Gonzalo Corral, también del VIHDA, del INE. Y destacó que también les sorprendió detectar que el consumo de antimicrobianos en el país es superior al de otras regiones como Europa, “adonde tienen alrededor del 30% de consumo en las instituciones de salud, mientras que nosotros tenemos casi 47%”. Las superbacterias Durante el congreso de la SADI se hizo referencia a que se espera que este año se introduzcan en el país al menos dos nuevas moléculas contra las denominadas superbacterias. Es decir, dos nuevos medicamentos. Y si bien esta es una buena noticia, no significa la solución del problema. Por el contario, “las nuevas drogas que van a aparecer son para un nicho en particular y ninguna de ellas será la panacea”, dijo Alejandra Corso, jefa del Servicio Antimicrobianos de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) ‘Dr. Carlos Gregorio Malbrán’. “Las drogas no van a ser milagrosas y la única forma de salvarnos es tomar conciencia del problema”, agregó. Al respecto, Nacinovich, sostuvo que “es necesario trabajar en conjunto, ya que los antibióticos han aportado mucho a la medicina pero no son inocuos y pueden hacer daño si se usan mal. Es necesario tomar conciencia de que podemos quedarnos sin ellos”. Esto no significa dejar de utilizar antibióticos por completo, sino hacer un uso adecuado de los mismos, consumiéndolos solo cuando lo indique un médico, evitando así la automedicación. Las farmacias, en tanto, no deberían vender estos medicamentos sin prescripción médica, algo que incluso está regulado por ley. “La gente los compra sin receta y se automedica, pero no tiene idea de que el antimicrobiano le puede estar generando un germen resistente en su propio organismo y que ese antibiótico puede no servirle cuando lo tenga que volver a tomar”, advierte Nacinovich. Los factores que producen este incremento en la resistencia a los antimicrobianos pueden ser múltiples y el problema no solo responde al uso excesivo de antibióticos en los hospitales, sino también a su uso en animales. “El 80% de los antibióticos en el mundo se usan en la cría de animales, para la producción masiva de pollos, cerdos y peces”, dijo Mirta Roses Periago, ex directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), durante una de las charlas en el congreso de la SADI. Al respecto, Nacinovich dijo que “a partir de estudios se han encontrado gérmenes multirresistentes en alimentos que están en las góndolas. También en los animales de compañía: las mascotas pueden tener gérmenes multirresistentes hasta dos años antes de que se empiecen a manifestar infecciones en humanos, como ocurrió en Europa”. Argentina está abordando el problema de la resistencia antimicrobiana (incluyendo tanto a la salud humana como a la animal) a través de la Comisión Nacional para el Control de la Resistencia de los Antimicrobianos (CONACRA), en la que participan diversas instituciones como la ANLIS, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), el Servicio Nacional de Sanidad Animal y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), entre otros. “Muchos de los microorganismos que están en humanos vienen de animales y viceversa, y están también en el ambiente”, sostuvo Corso, y concluyó: “Eso significa que todos tenemos las mismas bacterias. Por eso, entre todos tenemos que preservar el medioambiente y limitar el consumo de antimicrobianos”.

AUMENTAN LAS INFECCIONES INTESTINALES RECURRENTES EN EE. UU., SEGÚN UN ESTUDIO

Clostridium difficile es la principal infección vinculada con la atención de la salud en EE. UU., y algunas personas no pueden deshacerse de ella

Robert Preidt
Traducido del inglés: lunes, 10 de julio, 2017

VIERNES, 7 de julio de 2017 (HealthDay News) -- Las infecciones intestinales recurrentes con Clostridium difficile están aumentando de forma marcada en Estados Unidos, advierten unos investigadores.
Esas infecciones enferman a más o menos 500,000 personas al año, provocan decenas de miles de muertes, y cuestan al sistema de atención de la salud de EE. UU. unos 5,000 millones de dólares, según investigadores de la Universidad de Pensilvania.
La C. difficile provoca diarrea, inflamación intestinal grave y puede conducir a unas infecciones letales en la sangre, sobre todo entre las personas mayores.
Una revisión de datos nacionales sobre el seguro médico encontró un aumento de casi un 200 por ciento en la incidencia anual de las infecciones con C. difficile recurrentes múltiples entre 2001 y 2012. Respecto a la C. difficile ordinaria, la incidencia aumentó en más o menos un 40 por ciento.
Los pacientes con infecciones con C. difficile recurrentes múltiples tendían a ser mayores (con una edad promedio de 56 años, frente a 49), mujeres, y era más probable que hubieran usado antibióticos, corticosteroides o antiácidos, mostraron los hallazgos.
Los motivos del aumento en los casos de C. difficile recurrente múltiple siguen sin estar claros, pero los investigadores dijeron que los hallazgos resaltan la necesidad de nuevas terapias.
El nuevo tratamiento más promisorio es el trasplante de microbiota fecal. En el procedimiento, unas bacterias intestinales útiles se transfieren al tracto digestivo del paciente para restaurar un equilibrio que hace que combatir la infección sea más fácil. Aunque esos trasplantes de heces se han mostrado promisorios en estudios pequeños, todavía no han sido evaluados del todo, anotaron los autores del informe.
"La creciente incidencia de la C. difficile que se está tratando con regímenes múltiples de antibióticos señala una creciente demanda de trasplantes de microbiota fecal en Estados Unidos", afirmó en un comunicado de prensa de la universidad el autor principal del estudio, el Dr. James Lewis.
Lewis es profesor de gastroenterología y experto principal en el Centro de Epidemiología y Bioestadística Clínicas.
"Aunque sabemos que el trasplante de microbiota fecal es en general seguro y efectivo a corto plazo, debemos establecer la seguridad a largo plazo de este procedimiento", añadió.
El informe apareció el 4 de julio en la revista Archives of Internal Medicine.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor
FUENTE: University of Pennsylvania, news release, July 3, 2017
HealthDay
(c) Derechos de autor 2017, HealthDay

miércoles, 5 de julio de 2017

EL “ESCUCHATORIO” EN LA RELACIÓN MÉDICO-PACIENTE

La necesidad ética del “otro”. El valor de la narrativa.
Dr. Francisco “Paco” Maglio

Decía Lain Entralgo que la relación médico-paciente es el encuentro entre dos menesterosos, dos necesitados, uno que quiere curar y otro que quiere que lo curen.
Enfocada esta relación solamente en la necesidad del “curar” obviando el “cuidar” (socráticamente la “tekné” y el “medeos” respectivamente), resulta alienante tanto para el médico como para el paciente.
La relación médico paciente se “tecnologiza” y se “despersonaliza”, por eso es alienante, desparece el “otro” como persona.
Para el paciente, el médico es un técnico con guardapolvo que extiende recetas y para el médico, el enfermo es un “libro de texto”, con signos y síntomas que hay que interpretar y codificar.
En este tipo de relación médico-paciente desaparece la “otredad” humanizada, son dos “yoidades” despersonalizadas, un (des)encuentro. Desaparece aquel concepto de enfermo de Miguel de Unamuno: “Un ser humano de carne y hueso que sufre, piensa, ama y sueña”. Esta despersonalización lleva al desgaste, al desánimo y a la desesperanza, tríada característica del burnout.
Esta “medicina basada en la evidencia”, en la que el paciente es un dato estadístico y el médico un administrador, más allá de su eventual valor técnico-científico, la debemos “desalienar” con una “medicina basada en la narrativa”, que no se opone a la visión médico-técnica sino que la enriquece con la visión desde el paciente.
Medicina Basada en la Narrativa
La medicina basada en la narrativa consiste básicamente en las subjetividades dolientes (más que en las objetividades medibles), esto es, lo que el enfermo siente qué es su enfermedad, la representación de su padecimiento, la experiencia social de lo vivido humano como enfermo.
A un adolescente con granos en la cara le decimos: “vos tenés acné”, pero él siente vergüenza.
Cuando le decimos a un paciente, “vos tenés sida”, el siente discriminación.
Para la medicina basada en la narrativa, más que en el interrogatorio se necesita un “escuchatorio”, más que un “dígame” y un oír es un “cuénteme” y escuchar.
Un aforismo hipocrático ya lo manifestaba hace 2.500 años: “Muchos pacientes se curan con la satisfacción que le produce un médico que los escucha”.
Con la medicina basada en la narrativa podemos desentrañar el verdadero proyecto de vida del paciente y esto es trascendental porque constituye el “motor” para vivir tanto en la salud como en la enfermedad.
En palabras de Nietzsche: “Cuando se tiene un por qué vivir, se asume cualquier cómo vivir”.
La medicina basada en la narrativa es un modelo explicatorio: es la búsqueda del sentido del sufrimiento, porque como explica Spinoza: “Cuando tenemos una idea clara de por qué sufrimos, dejamos de sufrir, sigue el dolor pero es un dolor puramente físico, para el cual tenemos analgésicos, pero el sufrimiento como dolor total desaparece”.
La narrativa es “invisible” a la biología, se “visibiliza” en la biografía, de esta manera convierte “el caso” en una historia de vida.
La narrativa en sí misma es terapéutica no sólo para el paciente sino también para el médico, porque al “re-personalizar” esa relación la “desalieniza”, vuelven a ser dos personas, dos seres humanos en un encuentro de “inter-fecundidad”.
Es la “yoidad” a través de la “otredad”. Como decía Levinas: “Yo no soy el otro, pero necesito al otro para ser yo”.
Ya no serán “médico-robot” y “enfermo-robot”, sino médico-persona y enfermo-persona.
Renacerá el ánimo y la esperanza, desaparecerá el desgaste y en consecuencia también el burnout.
Pacientes y médicos se sentirán útiles entre sí: la relación médico-paciente será una relación solidaria y “desmedicalizante”.
Al sentirse kantianamente personas, tendrán dignidad y no precio, serán sujetos y no objetos, se convertirán en fines en sí mismos y no en medios.
Algunas experiencias personales con la medicina basada en la narrativa
“Me siento leproso”
Un paciente afectado de estafilodermia psoriasiforme (el enfermo tiene profusión de escamas en todo el cuerpo) era rechazado (debido a su aspecto) por familiares y amigos. Al preguntarle cómo se siente, dijo: “Me siento leproso”. Esa era la experiencia social de su padecimiento, más allá de lo biológico.
Al conocer esa narrativa me expliqué por qué la cortisona (medicación electiva) que estaba tomando hacia un mes, no surtía efecto.
Una persona desafectivizada, excluida, es un inmunodeprimido (la psicoinmunología lo ha demostrado) y con la cortisona se estaba deprimiendo más.
Hablé con la familia y los amigos y les expliqué que hasta que no volvieran a comportarse con él como antes, con afecto y respeto, sobreponiéndose a la impresión de su aspecto, no se iba a curar. Así lo entendieron y actuaron.
A los diez días se había curado, manteniendo la cortisona. A la eficacia biológica se había agregado la eficacia simbólica, que la psicoinmunología ha demostrado que actúa por los mismos intermediarios inmuno citoquímicos; no es simplemente sugestión.
“Me toma el pulso”
En una oportunidad una viejita (el diminutivo es cariñoso) me pidió que le tomara el pulso. Miré el cardioscopio y sin acceder a su pedido, le dije: “tranquila abuela, tiene 80, está muy bien”. Pero me seguía pidiendo que le tomara el pulso y ante su insistencia le pregunto por qué, ya que la máquina era muy confiable y me contestó: “es que aquí nadie me toca”. La palpábamos pero no la tocábamos.
Razón tenía Benjamin cuando dijo: “En los hospitales hay gente que se muere con hambre de piel”. En nosotros está saciarla.
Los proyectos de vida son fundamentales, a tal punto, que podemos afirmar que más allá del comienzo biológico de la enfermedad (el día que aparecen los primeros síntomas), en sentido antropológico nos enfrentamos el día en que debido a esos síntomas, se ve interrumpido nuestro proyecto de vida. Por el contrario, empezamos a “sanarnos” el día en que a pesar de esos síntomas podamos reiniciar dicho proyecto.
Relataré algunas experiencias que avalan estas posturas.
“Eto non é vita”
Don Antonio (italiano, 75 años) era un hombre sano, pero a requerimiento de su familia le hago un “chequeo”. Dada su edad los valores de laboratorio estaban un poco por encima de los normales, nada significativo.
Como médico recién recibido y con poca experiencia, le indico un estricto “régimen higiénico-dietético” dentro del cual estaba la prohibición absoluta del alcohol.
A la semana, la familia me llama porque Don Antonio estaba enfermo y al revisarlo, realmente no estaba bien: hipotenso, adinámico, asténico. Cuando le pregunto cómo se sentía, me dice en un enternecedor cocoliche: “Eto non é vita”. Como no le encontraba explicación, le pregunto a la familia si en esa semana había pasado algo que lo pusiera mal. Me dicen que desde que le instalé ese régimen no salía. ¿Y a dónde salía? pregunté. Me explicaron que todos los días invariablemente iba al bar de la esquina a tomar un “vermutino” con unos amigos veteranos de la guerra en Abisinia.
Entonces comprendí: ese “vermutino” con los amigos era su proyecto de vida y al desconocerlo, mi prescripción se había convertido en una “proscripción”.
Fue suficiente que volviera a esas salidas para que desaparecieran los antes mencionados síntomas.
“Ese es mi proyecto de vida”

A veces los proyectos de vida no son tan obvios y se necesita profundizar en la narrativa. Una buena estrategia es pedirle al paciente que nos relate un día habitual de su vida cuando estaba sano.
Un pastor protestante estaba en una unidad coronaria por un infarto agudo de miocardio, con un angor inestable, asociación de gravísimo pronóstico.
En el relato a que nos referimos manifiesta lo siguiente: “Me levanto muy temprano, rezo, estudio, ordeno el templo (hablaba muy nervioso y angustiado, lo que se reflejaba en el cardioscopio por su gran inestabilidad eléctrica), y por la tarde vienen unos feligreses con los que tenemos un grupo de reflexión (a esta altura del relato se va calmando, no estaba tan nervioso, lo que se refleja también en el trazado electrocardiográfico), y si viera, doctor, qué bien nos hacemos, yo a ellos y ellos a mí, pero ahora vaya a saber dónde están y yo aquí rodeado de tubos y aparatos” (vuelve a ponerse nervioso y también su corelato en el cardioscopio). Le pregunto si ese grupo de reflexión era muy importante para él y después de pensar un poco me dice: “Ahora que no lo puedo hacer, me doy cuenta que ese es mi proyecto de vida”.
Se localizó a ese grupo y dos veces por día, media hora, concurrían a la unidad coronaria y restablecieron aquel contacto. A los tres días seguía el infarto pero había desparecido el angor inestable: se había reintegrado a su proyecto de vida.
“No me dejen morir”
Teresita era una joven que a la mañana siguiente de su fiesta de 15 años amanece con una cuadriplejía por una polio-mielitis. Estuvo once años en un pulmotor moviendo nada más que la cabeza.
Nunca en mi vida profesional conocí a alguien tan aferrado a la vida. Había aprendido a dibujar con la boca y hacía tarjetas de Navidad que las mandaba al Hospital de Niños: era su proyecto de vida.
Un día se complica con un cuadro abdominal agudo por una apendicitis. En esa época no existían los respiradores modernos que permiten que el paciente esté afuera del aparato; en el pulmotor estaba adentro y para revisar al enfermo se le ponía una campana con aire a presión cubriendo la cabeza. Este procedimiento permitía abrir el pulmotor pero por un lapso de no más de 15 a 20 minutos.
En esta situación la revisamos comprobando el abdomen agudo y ante la imposibilidad de la cirugía (dado el escasísimo tiempo disponible) cruzamos nuestras miradas como diciendo: “Dios se apiadó de ella”. Cuando sacamos la campana y volvimos a poner a Teresita dentro del pulmotor me dijo (como adivinando nuestro pensamiento): “Paco, háganme todo, hasta lo imposible, pero no me dejen morir, mirá que los chicos del Hospital de Niños esperan mis tarjetas”.
Ante ese pedido, un cirujano, uno de los más brillantes que he conocido, se animó y la operó fuera del pulmotor (dentro era imposible) con la mencionada campana. La operación duró exactamente 12 minutos y Teresita vivió 7 años más, mandando sus tarjetas al Hospital de Niños.
“Doctor, ¿me puede abrazar?”
Tenía que dar la tristísima noticia a una mamá que su hijito de 7 años con un sida terminal (post-transfusional, al comienzo de la epidemia), se iba a morir. Dije la consabida frase: “Ya no hay nada que hacer”. A lo que la mamá me contestó: “Sí hay por hacer”. “¿Qué puedo hacer?” le pregunté, y con lágrimas en los ojos me dijo: “Doctor, ¿me puede abrazar?”.
Nunca volví a decir “no hay nada que hacer”, sino “ya no hay nada que tratar, como médico ya no puedo hacer nada, pero como persona, ¿puedo hacer algo por usted?”. Y siempre se puede hacer algo. Cuando ya no hay “tekné”, siempre hay “medeos”.
Estamos (mal)acostumbrados a decidir por el paciente, pensando que nuestras decisiones son las mejores, pero éstas pertenecen siempre al enfermo y no a nosotros, por mejor intencionados que estemos.
Ante un paciente terminal, frecuentemente (y muchas veces a pedido de la familia) aumentamos la dosis de sedantes para que no sufra, para que “no se dé cuenta”. Pero, ¿siempre, es así? En muchas ocasiones debemos tener el coraje (porque no es fácil) de avisarle al enfermo de sus últimos momentos.
En la Edad Media la gente elegía a un amigo que tenía la obligación de anunciarle su final. Le llamaban el nuncius mortis.
¿Por qué debemos proceder así? Porque la inminencia de la muerte es el momento reflexivo más trascendente de la vida, el momento de las grandes decisiones, y no me refiero solamente a las testamentarias sino, más importante aún, a las afectivas. En mi experiencia de años en terapia intensiva fueron muchos los pacientes que me decían: “Cuando llegue el momento, no quiero sufrir, pero quiero estar lúcido”.
Relataré algunas de ellas:
“Llamen a un juez”
Un paciente en esas condiciones pidió: “Llamen a un juez”. Vivía en concubinato hacía 10 años. Llegó el juez, llamó a su concubina y… ¡se casó!!!! Me dijo: “Recién ahora me atrevo”. Falleció al día siguiente.
“Doctor, llame a este teléfono”
En similares circunstancias, un paciente me dio un número de teléfono y me pidió que llamara, y a la persona que atendiera le dijera que él estaba internado y quería verlo.
Cumplí su deseo, y al rato llegó un señor corriendo, preguntando dónde estaba el paciente. Fue a su cama, quedó in-móvil unos segundos, se entrelazaron en un estremecedor abrazo y lloraron un largo rato. Cuando se fue, el paciente me llamó y me dijo: “Doctor, gracias por la gauchada de llamar por teléfono. El que se fue es mi hermano. Hace 15 años lo eché de mi casa, lo eché mal, yo tenía la culpa. Nunca tuve el coraje de pedirle perdón. Ahora que sé que voy a morir, recién ahora me atreví a pedirle perdón y me perdonó”.
Tuvo un gesto que nunca voy a olvidar. Me tomó las manos y me dijo: “Gracias por dejarme morir en paz”.
Volví a la mañana siguiente, se había muerto la noche anterior.
Le pregunto a la enfermera de ese turno (para no inducirle la respuesta): “Vos estuviste cuando se murió ese enfermo, ¿notaste algo diferente?”. Me respondió: “Mira, Paco, en años de terapia intensiva nunca vi morir a alguien con tanta paz. Aún muerto parecía que estaba sonriendo”.
En conclusión, y volviendo a las fuentes, uno de los aforismos de Hipócrates lo revela con claridad meridiana: “Muchos enfermos se curan solamente con la satisfacción de un médico que los escucha”, (se adelantó 2.500 años a Freud).
Dentro de una formación biologicista-positivista, nos enseñan en la Facultad de Medicina a interrogar y no a escuchar.
Con el interrogatorio estamos al lado del enfermo, pero con el “escuchatorio” estamos del lado del enfermo.
Ni más ni menos es la narrativa y lo más importante es que es terapéutica.

INTENTAN PREDECIR EL SURGIMIENTO DE POTENCIALES BROTES ZOONÓTICOS

21 de junio de 2017 – Fuente: Nature
La mayoría de las enfermedades infecciosas emergentes que afectan a los humanos son zoonosis, con virus que se originan en mamíferos salvajes y se transmiten de forma natural a las personas. Murcié- lagos, primates y roedores, entre otros, son algunos de los animales que contagian el virus del Ébola, el VIH o el del síndrome respiratorio agudo severo (SARS) a las personas. 12 Hasta ahora, pocos métodos permitían identificar qué especies huéspedes albergarán con más probabilidad los futuros virus humanos o qué virus serán capaces de atravesar las fronteras entre especies. El nuevo estudio revela que el número total de virus que infectan una especie determinada y la probabilidad de que se convierta en zoonosis es predecible. El número de virus zoonóticos por especie se puede prever por la filogenia relacionada con los seres humanos, la taxonomía del huésped y la población humana dentro de un rango de especies, lo que puede reflejar el contacto humano y la vida silvestre. Se creó y analizó una base de datos de más de 2.800 asociaciones entre mamíferos y virus. De las 586 especies virales analizadas, 263 (44,8%) se han detectado en seres humanos, y 188 (71,5% de los virus humanos) se definen como zoonóticos, es decir, que se han detectado al menos una vez en humanos y al menos una vez en otra especie de mamíferos. Algunas especies de mamíferos son mejores huéspedes que otras. Depende del número total de virus de una especie concreta o de la diversidad de los virus, que es influenciada por el rango geográfico de la especie, por el solapamiento con otros mamíferos, el tamaño del cuerpo y el orden al que pertenece. Según el estudio, otros factores que influyen en la transmisión de los virus de mamíferos a humanos son la cercanía entre unos y otros, y la cantidad de coincidencias con las poblaciones humanas y las áreas urbanas. Los murciélagos son también significativos en cuanto al número de zoonosis que transportan, independiente de estos otros rasgos. Les siguen primates y roedores. Predecir las futuras amenazas El trabajo también ha permitido proporcionar mapas de las localizaciones geográficas en las que los diferentes tipos de mamíferos son más propensos de albergar nuevas amenazas para la salud humana. Se han identificado los taxones y las regiones geográficas con el mayor número estimado de virus que aún quedan por aparecer y que serán de gran importancia para futuras vigilancias. Se ha mapeado en qué lugares del planeta puede encontrarse el próximo virus antes de que emerja. Los patrones varían según las especies huésped. Por ejemplo, los virus zoonóticos de los murciélagos son más frecuentes en América del Sur y Centroamérica y partes de Asia. Por el contrario, los de primates tienden a agruparse en Centroamérica, África y el Sudeste Asiático, y los de roedores se encuentran principalmente en partes de Amé- rica del Norte y del Sur y África Central. Para los científicos, predecir qué virus son más probables de propagarse de animales a seres humanos podría ayudar a controlar las enfermedades emergentes y prevenir futuros brotes. El estudio permitiría así aportar información a los programas mundiales sobre la identificación de nuevos virus zoonóticos y evaluar su posible amenaza para la salud humana. Esta información ya está siendo utilizada como parte del proyecto USAID PREDICT7 para encontrar y caracterizar nuevos virus en todo el mundo y comprender mejor los factores de riesgo específicos de la localización y los comportamientos humanos en estos puntos calientes de virus zoonóticos.