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lunes, 17 de diciembre de 2007

EL ULTIMO ANCESTRO COMUN II

II. Los grandes linajes celulares
En 1904 George H. F. Nutall, un destacado fisiólogo británico de origen estadounidense publicó un libro en donde resumía años de trabajo durante los cuales había comparado las reacciones inmunológicas entre los sueros sanguíneos de distintas especies animales, con el propósito de construir árboles evolutivos basados no en información paleontológica o anatómica sino molecular. Sin embargo, no fue sino hasta 1965 cuando Emile Zuckerkandl y Linus Pauling publicaron un trabajo en donde describían con todo cuidado como la comparación de secuencias de aminoácidos o de nucleótidos permitía no sólo la construcción de filogenias moleculares, sino también datar los procesos de especiación incluso en ausencia de información paleontológica. Durante cerca de diez años este enfoque permitió no solamente comparar proteínas como las hemoglobinas, el citocromo C, las ferrodoxinas y otras más, sino también construir árboles evolutivos que podían incluir organismos tan distintos entre sí como las bacterias, los hongos y los mamíferos marinos, lo cual hubiera sido imposible con los criterios morfológicos tradicionales.
En 1977 Carl R. Woese y algunos de sus colaboradores de la Universidad de Illinois, en los EEUU, publicaron un trabajo que resumía el resultado de las comparaciones de fragmentos del ARN de la subunidad pequeña de los ribosomas de diez especies de metanógenas, pequeños procariontes estrictamente anaerobios y sin citocromos que, como su nombre lo indica, liberan metano como resultado de un proceso quimiosintético que les permite formar compuestos orgánicos a partir de dióxido de carbono. Al fragmentar el ARN ribosomal de las metanógenas con enzimas que partían la molecula y comparar los trozos resultantes con los de Bacillus, enterobacterias, y cianobacterias (que son tres tipos de bacterias bastante distantes entre sí) el grupo de Woese descubrió, para su sorpresa, que la distancia evolutiva entre estos tres grupos de bacterias era mínima respecto a la que las separaba del conjunto de las metanógenas. Es decir, la comparación de los fragmentos del ARN ribosomal permitía deducir la existencia de una divergencia biológica extraordinariamente antigua que dividía a los procariontes en dos grupos alejados entre sí. Pocos meses mas tarde Woese y George E. Fox, otro de sus colaboradores, publicaron un trabajo adicional que no sólo confirmaba los resultados anteriores, sino que mostraba también como la comparación de los ARN ribosomales de distintos eucariontes (conocidos como ARNr 18s, por sus dimensiones) con los del ARNr 16S de las metanógenas, por una parte, y bacterias como Escherichia coli y Bacillus firmus por otra (Figura 4). Es decir, la comparación de los fragmentos del ARNr 16/18S mostraba que los organismos estudiados, lejos de dividirse en plantas y animales o en procariontes y eucariontes, en realidad se agrupaban en tres grandes linajes o reinos primarios que divergían de un ancestro común (Woese y Fox, 1977). ¿Qué ocurrió durante la historia temprana de la vida, que llevó a la separación de los seres vivos en éstos tres grandes líneas evolutivas? ¿Cómo conciliar éstos árboles evolutivos con los esquemas taxonómicos tradicionales? ¿Cuál era la naturaleza de los ancestros de estos tres grandes grupos de organismos? ¿Cúando y dónde vivieron éstos ancestros?
III. La búsqueda del progenote
Aunque al principio la mayoría de los microbiólogos pareció no prestar atención a los resultados obtenidos por el grupo de Woese, éste comenzó a estudiar otros procariontes extremófilos, como las halófilas, que viven en medios aerobios de una enorme salinidad, y otros como Sulfolobus y Thermoplasma, que viven a temperaturas elevadas y condiciones muy ácidas. El análisis del ARN ribosomal, que para entonces ya se podía llevar a cabo comparando con precisión y rapidez todos y cada uno de los monómeros que forman éstas moléculas, mostró que ambos grupos pertenecían al mismo linaje que las metanógenas (que fue bautizado como el grupo de las arqueobacterias, para distinguirlas de las procariontes con los que estamos familiarizados, o eubacterias) lo que vino a reforzar la hipótesis de que los seres vivos estaban divididos en tres grandes reinos primarios que habían divergido en épocas muy tempranas.
Como argumentaron Woese y Fox desde 1977, es evidente que aunque los tres linajes celulares están separados por una enorme distancia evolutiva, todos ellos provienen de un ancestro común --pero la existencia de diferencias nada desdeñables, por ejemplo, en las modificaciones que sufren las bases de los ARNr y ARNt en cada uno de estos tres linajes les llevó a sugerir que el ancestro común era una entidad mucho mas simple que cualquier procarionte actual, en donde operaba una versión aún rudimentaria de la expresión de la información genética. Es decir, Woese y Fox supusieron que en el punto la trifurcación de los tres linajes celulares había existido una entidad biológica hipotética a la que llamaron progenote y en la cual, a diferencia de lo que ocurre con los organismos contemporáneos, la separación evolutiva entre genotipo y fenotipo aún no se había completado del todo.
No era fácil aceptar ésta idea. Es evidente que los organismos contemporáneos debieron haber sido precedidos por sistemas mucho más simples, pero la probabilidad de que el último ancestro común de las eubacteria, las arqueobacterias y el nucleocitoplasma de los eucariontes fuera un progenote resultaba difícil de conciliar con la complejidad de los procesos moleculares básicos de cada uno de los linajes. Por otro lado, aunque se pueden proponer esquemas evolutivos que conduzcan a la separación simultánea de tres o mas linajes, los eventos de especiación suelen ser dicotómicos, es decir, de un grupo ancestral se derivan dos. Por último, el grupo de Wolfram Zillig, un biólogo molecular alemán, demostró mediante reacciones inmunológicas cruzadas no sólo que las ARN polimerasas de los eucariontes eran mas parecidas en número y estructura a las de las arqueobacterias, que cualquiera de ellas a la de las eubacterias. Ello sugería la existencia de una afinidad evolutiva entre arqueobacterias y el nucleocitoplasma, es decir, que ambos provinieran de una misma rama. Sin embargo, el árbol de los ARNr 16/18S obtenido por Woese y Fox carece de raíz, es decir, no posee una polaridad que nos indique el orden temporal en que divergieron los tres linajes. En otras palabras, la representación gráfica de las relaciones entre las secuencias de los ARNr no permite deducir cuál de los tres fenotipos es el más antiguo.
La biología evolutiva es hija de la biología comparada. Es decir, la comparación de las diferencias y similitudes que existen entre los tres linajes permite, en principio, conocer no sólo la relación evolutiva que guardan entre ellos, sino también las características de su ancestro, al que Walter Fitsch designó como cenancestro, un neologismo acuñado haciendo uso de un prefijo griego derivado de la palabra koiné, que quiere decir común. Aunque hace una década las bases de datos no poseían la riqueza de las de nuestros días poseían la información suficiente para intentar asomarse a los rasgos del último ancestro común a las arqueobacterias, eubacterias y eucariontes. A pesar de las limitaciones de ésta metodología (y que incluyen, en forma destacada, el problema del transporte horizontal de genes), los resultados fueron notables: todo indicaba que el cenancestro poseía, entre otros, (a) un sistema de transcripción y traducción de tipo moderno, que incluía ribosomas con proteínas, factores de transcripción y una ARN polimerasa ADN-dependiente oligomérica; (b) metabolismo energético dependiente de ATPasas asociadas a membranas; (c) biosíntesis de aminoácidos, nucleótidos, y coenzimas; y (d) presencia de un genoma de ADN (Lazcano et al., 1992). Todo indica que el último ancestro común a los tres linajes celulares (y, por lo tanto, a los todos los seres vivos) tenía la complejidad equivalente a la de cualquier procarionte contemporáneo, y no era un progenote.

EL ULTIMO ANCESTRO COMUN I

Antonio Lazcano Araujo
Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México, E-mail: alar@hp.fciencias.unam.mx

1. Introducción
Aunque Charles Darwin afirmó en 1859 "es probable que todos los seres vivos que hay en la Tierra desciendan de un mismo ancestro", no dió muchos detalles sobre cuáles podrían ser las características de ese ancestro cuya existencia era necesario reconocer como parte de su esquema evolutivo. Uno de los primeros en emprender esta tarea fue Ernst Haeckel, un naturalista alemán cuya devoción por la obra de Darwin corría paralela a su preocupación por romper con el esquema taxonómico tradicional que dividía a los seres vivos en plantas y animales. Convencido de que los microorganismos formaban un grupo aparte de donde habían surgido tanto el Reino Animal como el Vegetal, Haeckel no sólo formalizó en 1866 su propuesta de un tercer reino, el de los Protista (cuyas fronteras, hay que decirlo, modificó varias veces a lo largo de su carrera, pero siempre dejando dentro a las bacterias) sino que también afirmó que los ancestros de plantas y animales habían sido microorganismos como las euglenas, pequeños protistas que en presencia de la luz llevan a cabo la fotosíntesis y en la obscuridad son heterótrofas (Figura 1); es decir, se comportan a veces como plantas, a veces como animales.
No fue sino hasta 1925 cuando Edouard Chatton, un microbiológo francés que unía a su profundo conocimiento de los protistas una sensibilidad considerable hacia los estudios de la bioquímica, comenzó a hablar de las bacterias y cianobacterias como grupo particular de microorganismos, al que llamó protistas procariontes, y que separó de las algas, los protistas y los hongos, a los que bautizó como protistas eucariontes. Atrás de la nomenclatura que propuso Chatton, que muy pronto se simplificó, subyacía una barrera biológica mucho mas profunda que la que separa a las plantas de los animales o a los microbios de los organismos visibles a simple vista: los procariontes, que se definen como aquéllos organismos que carecen de núcleo, y los eucariontes, que presentan al menos una membrana nuclear bien definida (Figura 2) (Margulis y Schwartz, 1985).
¿De donde surgieron las dos clases de organismos? Al igual que Haeckel, muchos biólogos suponían que los procariontes eran los organismos más antiguos, pero no fue sino hasta 1967 cuando Lynn Margulis propuso que las células eucariontes eran en realidad minúsculas comunidades microbianas que habían resultado de una serie de eventos endosimbióticos, es decir, que las células nucleadas habían sido precedidas por procariontes que luego se asociaron simbióticamente. Aunque la idea de que mitocondrias y cloroplastos eran descendientes de bacterias de vida libre había circulado en algunos medios científicos desde finales del siglo XIX, Margulis (1993) no sólo revivió en forma independiente la teoría endosimbiótica, sino que la articuló y apoyó con una serie de evidencias morfológicas, bioquímicas, genéticas e incluso geológicas tan contundentes, que sus puntos de vista terminaron por ser aceptados incluso por sus críticos mas severos.
Cuando Margulis propuso por primera vez su teoría endosimbiótica no estaba clara la naturaleza biológica del hospedero que había alojado a las las bacterias que luego se convirtieron en mitocondrias, cloroplastos y undulipodia, es decir, no se tenía una idea precisa sobre el origen del nucleocitoplasma. Los micoplasma, que son parásitos que carecen de pared celular, parecían ser buenos candidatos, debido a que su metabolismo es estrictamente fermentativo (como es el del citoplasma eucarionte), ya que la ausencia de pared hubiera facilitado el ingreso de los endosimbiontes. La idea de la endosimbiosis fue ganando cada vez más adeptos, y muy pronto se convirtió en una de las bases de la clasificación de los seres vivos en cinco grandes reinos. Así, a pesar de que para entonces era cada vez más evidente la existencia de algunas diferencias en los procesos de replicación y expresión genética entre los procariontes y los eucariontes, hacia mediados de la década de los 1970's la mayoría de los biólogos pensaban que todos los componentes de las células nucleadas provenían de un mismo linaje bacteriano (Figura 3). Como veremos mas adelante, el estudio de la estructura y evolución de los ribosomas cambió radicalmente ésta situación, abriendo un debate cuyo final no es fácil adivinar.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

EL SABER CIENTÍFICO PARTICULAR III



LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA ES METODICA
Los investigadores no tantean en la oscuridad; saben lo que buscan y como encontrarlo. El planeamiento de la investigación no excluye el azar; solo que, al hacer un lugar a los acontecimientos imprevistos, es posible aprovechar la interferencia del azar y la novedad inesperada.
Todo trabajo de investigación se funda sobre el conocimiento anterior, y en particular sobre las conjeturas mejor confirmadas. Más aún, la investigación procede conforme a reglas y técnicas que han resultado eficaces en el pasado, pero que son perfeccionadas continuamente, no solo a la luz de nuevas experiencias, sino también de resultados del examen matemático.
La ciencia fáctica emplea el método experimental concebido en un sentido amplio. Este método consiste en el test empírico de conclusiones particulares extraídas de hipótesis generales. Este tipo de verificación requiere la manipulación, la observación y el registro de los fenómenos; requiere también el control de las variables o factores relevantes.

EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES SISTEMATICO
Es un sistema de ideas conectadas lógicamente entre si, y están ordenadas mediante la relación. Esta conexión puede calificarse de orgánica en el sentido de que la sustitución de cualquiera de las hipótesis básicas produce un cambio radical en la teoría o grupo de teorías.
-El fundamento de una teoría:
Es un conjunto de principios, o hipótesis de cierto grado de generalidad y, por consiguiente de cierta fertilidad lógica.
-El carácter matemático del conocimiento científico:
Es fundado, ordenado y coherente es lo que lo hace racional.
Las revoluciones científicas consisten en la sustitución de hipótesis de gran alcance (principios) por nuevos axiomas y en el reemplazo de teorías enteras por otros sistemas teóricos.

EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES GENERAL
Ubica los hechos singulares en pautas generales. El científico se ocupa del hecho singular en la medida en que este es miembro de una clase o caso de una ley y presupone que todo hecho es clasificable y legal.

Uno de los principios antológicos que subyacen a la investigación científica es que la variedad y aun la unicidad en algunos respectos son compatibles con la uniformidad y la generalidad.
El lenguaje científico contiene términos generales que se refieren a clases de hechos a generalización es el único medio que se conoce para adentrarse en lo concreto, para apresar la esencia de las cosas, sus cualidades y leyes esenciales.

EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES LEGAL
Busca leyes de la naturaleza y de la cultura , este inserta los hechos singulares en pautas generales llamadas leyes naturales o leyes sociales. En la medida en que la ciencia es legal, es esencialista: Intenta llegar a la raíz de las cosas.
Las leyes de la física proveen la base de las leyes de las combinaciones químicas: las leyes de la fisiología explican ciertos fenómenos psíquicos; y las leyes de la economía pertenecen a los fundamentos de la sociología.

LA CIENCIA ES EXPLICATIVA
Intenta explicar los hechos en términos de leyes. La ciencia deduce proposiciones relativas a hechos singulares a partir de leyes generales y de deduce las leyes a partir de enunciados homológicos aún más generales (principios). Hay divers9os tipos de leyes científicas y hay una variedad de tipos de explicación científica: morfológicas, cinemáticas, dinámicas, de composición, de conservación, de tendencias, de asociación, globales, dialécticas, teológicas, etc.
La historia de la ciencia enseña que las explicaciones científicas se corrigen o descartan sin cesar.

TIPOS DE CONOCIMIENTO
Conocimiento vulgar: Sensitivo, Superficial, Subjetivo, Dogmático, Estático, Particular, Asistemático, Inexacto, No acumulativo.
Conocimiento Científico: Racional, Fáctico.,Objetivo, Metódico, Auto-Correctivo o Progresivo, General.,Sistemático, Acumulativo

Conocimiento Científico
Llamado Conocimiento Crítico, no guarda una diferencia tajante, absoluta, con el conocimiento de la vida cotidiana y su objeto puede ser el mismo. Intenta relacionar de manera sistemática todos los conocimientos adquiridos acerca de un determinado ámbito de la realidad.
Es aquel que se obtiene mediante procedimientos con pretensión de validez, utilizando la reflexión, los razonamientos lógicos y respondiendo una búsqueda intencional por la cual se delimita a los objetos y se previenen los métodos de indagación.
Conocimiento Vulgar:
· Este se adquiere por medio del azar.
· No es verificable ni subjetivo. Esta sujeto a nuestra experiencia y modo de sentir.
· Es dogmático porque se apoya en creencias y respuestas no verificables.
· Es inexacto, sin definiciones son pocos precisos.
· Es subjetivo.
· Es vago sin definiciones.
b) Conocimiento Científico:
· Este se adquiere mediante la razón.
· Es verificable, puede estar basado en la experiencia, pero se puede demostrar.
· Es objetivo.
· Es sistemático, se adquiere mediante el conocimiento acumulativo, porque sirve de base para otros entendimientos.
· Es sistemático, porque se adquiere con procedimientos.


fin...

EL SABER CIENTÍFICO PARTICULAR II



CONOCIMIENTO CIENTÍFICO

Todos los hombres poseen mayores o menores conocimientos según el grado y modo de participación en la totalidad de la cultura. Los dos grandes modos del conocimiento son El saber experiencial y El saber científico.
El conocimiento experiencial es el que se adquiere en la experiencia cotidiana. Se trata de conocimientos superficiales. Es el modo común, corriente y espontáneo del conocer. El se aprende sin haberlo buscado o estudiado.
El saber científico es aquel conocimiento que se obtiene mediante procedimientos metódicos, con pretensión de validez, utilizando la reflexión sistemática, los razonamientos lógicos y respondiendo a una búsqueda intencionada.
El conocimiento científico se vale estrictamente del método científico, o sea se delimita el problema, se diseña la investigación, se prevén medios e instrumentos de indagación y se procede a un análisis de todo lo estudiado.
En suma el conocimiento científico desborda la apariencia y trata de indagar las causas de los hechos que considera.

CUALIDADES DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO
o Procura establecer una conexión universal de los fenómenos.
o Para que el conocimiento tenga carácter científico, es necesario elaborar instrumentos que garanticen y controlen la validez de los conocimientos adquiridos.
o El conocimiento científico descubre los hechos y fenómenos en el devenir de la realidad.

EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES FACTICO
La ciencia fáctica desarrolla, encierra y nos muestra los hechos tales como son. Esta ciencia parte de hechos reales y ayuda a profundizar más en estudios e investigaciones.
Los datos empíricos son los resultados de enunciados fácticos y se desarrollan con teorías precisas y exactas.
Un hecho es analizado y a través de datos buscamos la finalidad principal de la investigación, que por medio de técnicas y teorías podemos trazarla.

EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO TRASCIENDE LOS HECHOS
El conocimiento científico juega un rol importante con los hechos porque éste los produce, explica y los descarta.
Los científicos adoptan conocimientos reales y no solo se limitan a hechos observados: pretenden investigar como son las cosas realmente, crean cosas nuevas como compuestos, pautas de conducta, etc.
Los científicos rechazan hechos que ellos mismos creen no vale de nada ser desarrollados, ellos (los científicos) no se consideran sabios, ni se halagan mucho de su experiencia, sino que se basan en crearse así mismo una inteligencia y pensamiento ideal, a través de la experiencia colectiva y por medio de la teoría.
El conocimiento científico racionaliza la experiencia, la describe por medio de sistemas que van paso por paso, creando así conceptos para dividirlos en partes y saber diferenciarlos.
De la observación a lo que llamamos teoría la ciencia se desarrolla, y a través de esto pude predecir la resistencia real de cosas y procesos ocultos.

LA CIENCIA ES ANALÍTICA
La ciencia analítica descompone cada elemento o conjunto de cosas que pueden abarcar y formar un tipo de problema para así poder llegar mas fácil al resultado de las cosas.
Un problema es una cuestión practica que necesita ser resuelta, a través de datos e incógnitas que el conocimiento científico nos facilita podemos entender mucho de ellos y así poder con facilidad resolverlos. A veces un problema nos parece fácil, pero lo vamos desarrollando la situación se complica, a medida en que la investigación avance, el alcance del resultado se amplia en grandes posibilidades.
En el análisis de un problema, no es tanto el objetivo que construimos, sino que la construcción de teorías que se acerquen al resultado constituye el mayor esfuerzo para nosotros.
La descomposición de un problema y de fenómenos observados abarcan y constituyen de manera directa el mecanismo de descubrimiento en una investigación, porque con esta técnica se desglosa cada una de las partes que constituye un problema y paso por paso es mas fácil ir resolviendo con conocimiento ya establecido y listo para ser utilizado.

LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA ES ESPECIALIZADA
Una consecuencia del enfoque analítico de los problemas es la especialización. No obstante la unidad del método científico, su aplicación depende, en gran medida, del asunto; esto explica la multiplicidad de técnicas y la relativa independencia de los diversos sectores de la ciencia.
Sin embargo, es necesario no exagerar la diversidad de las ciencias al punto de borrar su unidad metodología.
La especialización no ha impedido la formación de campos interdisciplinarios, tales como la biofísica, la bioquímica, la psicología social, etc.
La especialización tiende a estrechar la visión del científico individual.

EL CONOCIMENTO CIENTÍFICO ES CLARO Y PRECISO
Sus problemas son distintos, sus resultados son claros. El conocimiento ordinario, en cambio, usualmente es vago e inexacto; en la vida diaria nos preocupamos poco por dar definiciones precisas, descripciones exactas, o mediciones afinadas. La ciencia torna preciso lo que el sentido común conoce de manera nebulosa. El conocimiento científico procura la precisión; nunca esta enteramente libre de vaguedades, pero se las ingenia para mejorar la exactitud; nunca esta del todo libre de error, pero posee una técnica única para encontrar errores y para sacar provecho de ellos.
La claridad y la precisión se obtienen en ciencia de las siguientes maneras:
a) Los problemas se formulan de manera clara: lo primero, y a menudo lo más difícil, es distinguir cuales son los problemas.
b) La ciencia define la mayoría de sus conceptos: algunos de ellos se definen en términos de conceptos no definidos o primitivos, otros de manera implícita.
c) La ciencia crea lenguajes artificiales inventando símbolos (palabras, signos matemáticos, símbolos químicos, etc.) a estos se le atribuye significados determinados por medio de reglas de designación.
d) La ciencia procura siempre medir y registrar los fenómenos. Los números y las formas geométricas son de gran importancia para el registro.



EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES COMUNICABLE

Es expresable, no es privado sino publico. El lenguaje científico comunica información a quien haya sido adiestrado para entenderlo.
La comunicabilidad es posible gracias a la precisión; y es a su vez una condición necesaria para la verificación de los datos empíricos y de las hipótesis científicas. Aun cuando, por razones comerciales o políticas, se mantengan en secreto durante un tiempo algunos trozos del saber, deben ser comunicables en principio para que puedan ser considerados como científicos. La comunicación de los resultados y de las técnicas de la ciencia no solo perfecciona la educación general sino que multiplica las posibilidades de su confirmación.
Los científicos consideran el secreto en materia científica como enemigo del progreso de la ciencia; la política del secreto científico es, en efecto, el más eficaz originador del estancamiento en la cultura. En la tecnología y en la economía.

EL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO ES VERIFICABLE
Debe aprobar el examen de la experiencia. A fin de explicar un conjunto de fenómenos, el científico inventa conjeturas fundadas de alguna manera en el saber adquirido. Sus suposiciones pueden ser cautas o audaces, simples o complejas; en todo caso, deben ser puestas a prueba.
La experimentación puede calar más profundamente que la observación, porque efectúa cambios en lugar de limitarse a registrar variaciones: aísla y controla las variables sensibles o pertinentes.
La prescripción de que las hipótesis científicas deben ser capaces de aprobar el examen de la experiencia es una de las reglas del método científico.
Las técnicas de verificación evolucionan en el curso del tiempo; sin embargo, siempre consisten en poner a prueba consecuencias particulares de hipótesis generales (entre ellas, enunciados de leyes). Siempre se reducen a mostrar que hay, o que no hay, algún fundamento para creer que las suposiciones en cuestión corresponden a los hechos observados o a los valores medidos.
continuará...

EL SABER CIENTÍFICO PARTICULAR I

Autora: Natalia Lorena Parracio
A través de tres entregas consecutivas nos introduciremos en este apasionante tema extraído de www.alipso.com
Ciencia (en latín scientia, de scire, ‘conocer’), término que en su sentido más amplio se emplea para referirse al conocimiento sistematizado en cualquier campo, pero que suele aplicarse sobre todo a la organización de la experiencia sensorial objetivamente verificable.

Dentro del saber científico, distinguimos niveles que se evalúan conforme a dos princi­pios: según el orden de causalidad que estudian y según el fin que pretenden.
En esta oportunidad, nos vamos a circunscribir al primer criterio (orden de causalidad...) y básicamente a las ciencias particulares.
Si bien los objetivos explícitos de esta unidad son “reconocer las características comunes de las ciencias particulares” y clasificar a las mismas “según sus objetos”, el ánimo de fondo nos tienta a desmitificarlas. Esto no significa, tratar de condenarlas, ni oponerse a ellas o subestimarlas
Esto incluye mostrar lo limitadas que son sus metodologías, evidenciar la parcialidad e incompletud de sus objetos (en tanto “perspectiva o punto de vista desde el cual se enfoca la realidad”) y estimar , criticar, de tal manera, a las ciencias particulares.

Una por una, todas las características de las ciencias particulares aluden a la incompletud y limitación propia de las actividades del hombre. Así, la generalización no alcanza para “una verdadera intuición de la esencia”, arañando lo universal de manera reducida, si­nóptica -y hasta diría circunstancial-.
De igual manera, las propiedades contigentes que enuncian no admiten que este tipo de ciencia pueda “elevarse inductivamente hasta una verdad necesaria”. Y, como hemos visto en la unidad precedente, una de las cualidades del saber científico es el carácter necesario de las verdades que lo constituyen Asimismo, los saberes hipotéticos son explicaciones provisorias, factibles y tentativas, (“nin­guna hipótesis es la única posible, la mera presencia del fenómeno que se estudia no basta para fundamentarla”.) Y el método experimental es tan artificial como un automóvil
Las tres últimas características aluden a lo restringidas que son las ciencias particulares, y también a un desarrollo científico de consecuencias imprevisibles. Por un lado, la expre­sión en lenguaje matemático es una “traducción” alejada de la esencia de las cosas, reduc­cionista y simplificadora como toda traducción. Además la especialización “conlleva cierto riesgo de perder la perspectiva del conjunto del saber”, cuando el hombre debería intentar acercarse a ella.
Por último, la orientación de la ciencia hacia “lo accidental y contigente” produjo un de­sarrollo científico de graves consecuencias cognitivas –pues se confunde el funciona­miento de las cosas con la verdad- y prácticas, tal como se ejemplifica con las armas de guerra.
Si hasta el último argumento, la discusión sobre las ciencias particulares parece tan sólo una cues­tión intelectual; en las consecuencias destructivas del desarrollo tecnológico queda claro que es un problema también práctico. No existe separación entre la esencia y la materiali­dad de las cosas, pues la ciencia se vuelve destructiva debido a los principios que la rigen: ignorancia de lo general velada con saberes particulares, y carencia de espiritualidad.
Finalmente, hablaremos de que las ciencias se discriminan entre sí según su objeto formal (“punto de vista” desde donde orientamos la realidad y su estudio). Cada ciencia tiene su genero, materia y objeto pro­pios. Sea cual fuese el caso, “la abstracción” se manifesta por tres medios: de primero, se­gundo o tercer grado que, a su vez, producen los “tres grandes grupos de ciencias”.
1. Abstracción de primer grado (no distigue los rasgos particulares sólo las esencias materiales). Ámbito de las ciencias de la naturaleza.
2. Abstracción de segundo grado (no distigue los rasgos particulares de los individuos, ni las distinciones cualitativas, solamente la cantidad). Matemática.
3. Abstracción de tercer grado (se adjudica a las realidades no meramente materiales). Ciencias humanas.
Estas abstracciones no son más que miradas parciales de fenómenos a los que nunca se podrá entender por completo; quizás porque si bien el hombre tiende al saber, y es más, al saber abso­luto (como si con eso acariciase lo infinito, lo celestial) no es atributo del hombre hacerlo.
Justamente la referencia a las causas segundas, que nombramos al comienzo, se realiza a partir de operaciones específicas de cada ciencia: determinismo, explicación por “sumatoria o relación de partes” y experiencia externa en las ciencias de la naturaleza; conocimiento tan seguro como limitado en la matemática; complejidad y búsqueda de regularidades en las ciencias humanas.

Características de las ciencias particulares:

1. Se basan en una abstracción imperfecta (generalización)
2. Enuncian verdades contingentes
3. Son saberes hipotéticos
4. Utilizan el método experimental
5. Tienden a expresarse en lenguaje matemático
6. Brindan aplicaciones prácticas en términos de tecnología
7. Son especializadas

continuará...

viernes, 9 de noviembre de 2007

A PROPÓSITO DE LA LEY DE MURPHY


Una reflexión de Christian TRIGOSO

Permítaseme en esta oportunidad explorar el controvertido mundo de la famosa LEY DE MURPHY, aquella vuelta de nuestra corteza cerebral que nos permite vislumbrar el horizonte de los sucesos atendiendo a la “autonomía” de los mismos, hechos que parece que se conjugaran en un tramado de autodeterminación e independencia “inexplicablemente” conducidos. Atrévase a desafiar a esta ley y seguramente el castigo propinado por los dioses será directamente proporcional a la tenacidad con la que uno se oponga a la demostración experimental de estas leyes.

El señor Murphy está escondido en las gavetas de nuestros laboratorios, se aproxima a las ventanas de nuestros estudios, se entremezcla con los estudiantes de pre y post grado, se cobija en nuestras estufas de incubación, se deleita con los colores de nuestros reactivos y con las formas de nuestros materiales de vidrio.

Vale la pena tenerle miedo ? Vale la pena anticiparse a sus designios ? Es mejor adoptar una conducta liberal con una pizca de razón y crítica.

Permítame presentarle un pequeño compendio de las partes que la inteligencia colectiva han adaptado a nuestro quehacer diario y que ejemplifican esta famosa ley (no son mías pero que gusto por hacerlas mías cuando me rodean y me encandilan en la obscuridad de mis temores):

Ley de la Relatividad Documentada:
Nada es tan fácil como parece, ni tan difícil como lo explica el manual.

Ley de la Administración del Tiempo:
Todo lleva más tiempo que todo el tiempo que Ud. tiene disponible.
Ley de la Búsqueda Indirecta:
1) El modo más rápido de encontrar una cosa, es buscar otra.
2) Usted siempre encontrará aquello que no está buscando.

Ley de la Telefonía:
1) Cuando se comunica: Si usted tiene bolígrafo, no tiene papel. Si tiene papel, no tiene bolígrafo. Si tiene ambos, nadie contesta.
2) Cuando usted marca números de teléfono equivocados, nunca están ocupados.
3) Todo cuerpo sumergido en una bañera, hace sonar el teléfono.
Ley de la Gravedad:
Si usted consigue mantener la calma mientras a su alrededor todos están perdiendo la suya, probablemente usted no entiende la gravedad de la situación.
Ley de la Experiencia:
Sólo sabe la profundidad del pozo quien cae en él.
Reglamento del Especialista:
1) Especialista es aquella persona que sabe cada vez más sobre cada vez menos.
2) Súper especialista es el que sabe absolutamente todo sobre absolutamente nada.
Ley de las Colas y Embotellamientos:
La cola de al lado siempre avanza más rápido. No ayuda cambiar de carril. La ley no se altera.

Ley de la cinta adhesiva:
Existen dos tipos de cinta adhesiva: la que no pega y la que no sale.

Ley de Atracción de las Partículas:
Toda partícula que vuela siempre encuentra un ojo abierto.
En un próximo pasado adelantado en el tiempo - llámese futuro - nos introduciremos aún más en este maravilloso mundo buscando unir las antípodas de sus conceptos y a la vez establecer los meridianos de sus peculiaridades.
Por ahora basten estas disgresiones.

jueves, 18 de octubre de 2007

CATÁSTROFE CÓSMICA Y ARMAGGEDON


Autores: Mark Blade y Martín Griffiths de la Universidad de Glamorgan en el Reino Unido. Ambos son miembros del Grupo de Comunicación de Ciencia Astrobiológica de la NASA. Apareció originalmente en las actas de la conferencia “Apocalypse 2000” y ha sido publicado en la revista Explorer del Instituto SETI, del segundo cuarto del 2005, Vol. 2 núm. 2 siendo el Editor de dicha revista el astrónomo Seth Shostak
Imagen cortesía de © David A Hardy/ http://www.astroart.org/
La ciencia moderna ha tenido conocimiento ya por algún tiempo que la Tierra es bombardeada continuamente por una lluvia celestial de escombros cósmicos. La mayor parte se trata de polvo fino o de objetos mayores cuya mayoría se consume allá arriba en la atmósfera y son de pocas consecuencias para el medio ambiente terrestre. Pero ocasionalmente, algunos objetos mayores sobreviven el viaje a través de la atmósfera, encontrando su paso para caer finalmente al suelo y esos son conocidos como meteoritos.

Los asteroides gigantes y los cometas representan un peligro para todo el planeta; un peligro que está siendo tomado con mucha seriedad gracias a la evidencia apocalíptica de los registros sobre los fósiles. Cada par de años semejantes meteoritos causan daños: producen agujeros en casas, o se llevan el parabrisas de un coche como sucedió en Queens, Nueva York. ¡Bueno no solamente en el caso de este coche que fue reportado! Los meteoritos también han llegado a ocasionar la muerte de un perro; en el año 1911 cerca del pueblo de Nakhla en Egipto, un meteorito Marciano ocasionó la única muerte conocida de un perro provocada por un objeto cósmico. Semejantes eventos merecen una publicación en las noticias solo por su rareza esotérica. Aún así, lo que es preocupante acerca de esta lluvia cósmica es que la distribución de este material meteorítico no puede ser partido en pedazos y a diferencia de otros peligros terrestres naturales, una colisión con un objeto grande procedente del espacio exterior puede llegar a tener consecuencias extremas para nuestro planeta. Las estimaciones indican que cada pocos 100,000 años más o menos, los impactadores como cometas o asteroides de más de 1600 metros de diámetro golpean la Tierra con consecuencias serias globales para el medio ambiente. Las investigaciones también muestran que cada 100 millones de años o algo similar, un objeto cósmico de entre 8 y 16 kilómetros de diámetro, impacta con consecuencias tan terribles que la gran mayoría de las especies quedan en peligro de extinción. Es muy factible que un objeto aún mayor, quizá de unos 40 kilómetros de diámetro o más, golpeará a nuestro planeta durante el período de vida de nuestro Sol con la posibilidad de esterilizar la superficie de nuestro planeta. Este descubrimiento astronómico ha generado un programa algo retrasado, pero no por ello menos bienvenido, denominado “Vigilancia del Espacio” (Spacewatch en inglés), que pretende dar una prioridad de aviso de cualquier objeto que se acerque a una distancia de peligro de la Tierra. El escenario destructor concebido como resultado de tales impactos le ha otorgado una mayor importancia contemporánea a las palabras Apocalipsis y Armageddon. La catástrofe cósmica que se proyecta es de proporciones bíblicas y se diferencia de todos los demás desastres naturales en dos maneras: 1-Las consecuencias potenciales de un impacto grande exceden a cualquier otro peligro natural o creado por el hombre (incluida la guerra nuclear) 2-La probabilidad de un impacto grande dentro de una escala de tiempo políticamente relevante (digamos, durante nuestras vidas) es extremadamente pequeña pero no se encuentra fuera de las posibilidades de que llegase a ocurrir. Por lo mismo, el peligro del impacto es una perspectiva que se mantiene ahí como la última consecuencia de un peligro con pocas probabilidades pero que podría conducirnos a Armageddon. Sin embargo, tratar de predecir semejante catástrofe no es fácil y las predicciones incurren en varios riesgos conjuntos. De acuerdo con los astrónomos del proyecto “Spacewatch” (Vigilancia del Espacio): “...este peligro se está desarrollando a partir de uno que era casi desconocido hace dos décadas (entonces un impacto serio definitivamente no podría haberse pronosticado) a uno en el cual el 75% del riesgo podría, dentro de dos décadas, ser pronosticado tan exactamente que las medidas atenuantes dentro de nuestras capacidades tecnológicas podrían ser aplicadas con un alto grado de efectividad. Para el otro 25%, el pronóstico sería quizá demasiado tarde para montar algo más que medidas de contrarresto o podría suceder un evento totalmente inesperado o un “Acto de Dios” (como suele decirse) si un cometa llegase a aparecer de repente desde la dirección del Sol, de ahí que dejaría pocas posibilidades ya que estaría invisible a todas las técnicas de observación aquí en la Tierra”. (Historia del peligro de un Impacto de Asteroide / Cometa, Clark R. Chapman, 1998) Predecir a Armageddon es más que generar una serie de hechos y cifras; involucra una preocupación genuina basada sobre evidencias de impactos recientes. A pesar de que los astrónomos y los corredores de seguros utilizan el término “Actos de Dios”, una catástrofe de este tipo es simplemente un peligro por el solo hecho de vivir en un sistema planetario. Se sabe de un variado número de impactos conocidos en el último siglo. El primer impacto fue en Siberia, en un lugar conocido como Tunguska, en Junio del 1908. El segundo fue en Brasil en 1930. Afortunadamente, ambas áreas estaban despobladas y ni un solo ser humano falleció. Pero las consecuencias podrían haber sido muy diferentes y el peligro habría llamado la atención del público con mucha mayor anticipación si estos impactos hubiesen destruido un pueblo o una ciudad. Ahora que la amenaza de los Objetos Cercanos a la Tierra esta a plena luz, se está dando una mayor atención a los programas astronómicos que investigan estos peligros procedentes del espacio. Los astrónomos son capaces ahora de contradecir el contenido de ciertos medios que asustan como fue el caso de la proclamación de la posibilidad de un “casi choque” con la Tierra de un asteroide de casi dos kilómetros de ancho, pronosticado para el año 2028 y cuyos reportes iniciales sugerían varias posibilidades de un impacto real. Esto generó noticias de primera plana en Marzo de 1998. Desde que estos encabezados aparecieron, se produjeron dos películas taquilleras de ciencia-ficción, Deep Impact y Armageddon, que se presentaron en el verano del 1998, ayudando a elevar el perfil de este tipo de peligro, especialmente entre políticos y el populacho. El programa Spacewatch es ya hoy en día una participación muy importante en la detección de impactos. Aunque hoy en día nuestra tecnología sobre telescopios podría proporcionar predicciones más precisas respecto de donde se encuentra en el espacio un posible cuerpo de impacto, no pueden decirnos en que parte de la Tierra podría caer. También existen dudas respecto de estos pronósticos, al igual que las hay respecto de los pronósticos del tiempo, de los huracanes, tornados, calentamiento global, el agujero de ozono y el Niño – no podemos predecir resultados por adelantado y todo lo que nos queda son modelos de escenarios de la peor de las situaciones. El calentamiento global y la destrucción de la capa de ozono son problemas “invisibles” en el aspecto de que la gente ignora el efecto furtivo en el medio ambiente; detectar a un asteroide y conocer su subsiguiente impacto sería un problema totalmente “visible” que alzaría preguntas de cómo se preparan las instituciones, el gobierno, la sociedad y los políticos para reaccionar ante tal predicción de semejante desastre. Aún así, los astrónomos no pretenden ser como el niño de la fábula de Esopo que gritaba que venía el lobo y jugaba causando temores e incertidumbres, como avisar si algún objeto pasará cerca, pero no causará mayor peligro. Hacer esto sería perder credibilidad ante los ojos de todos y es preferible estar atentos y sólo informar cuando verdaderamente llegase a suceder algo que amerite ser tomado seriamente a los más altos niveles públicos y del gobierno. Saliéndose del camino ¿Qué podría hacerse respecto de un impacto inminente? Según David Morrison del Centro de Investigaciones Ames de la NASA, una vez que sepamos que puede ocurrir un evento de impacto, podríamos tratar de desviar al objeto de su curso de colisión con la Tierra. Esto podría lograrse con un arma de carga nuclear, que podría desviar al objeto ligeramente de su trayectoria si el misil es enviado con suficiente tiempo de antelación, meses o aún años antes de que llegase a ocurrir el evento de impacto. Hoy en día no existe un vehículo de mísiles capaz de elevarse con una carga de cabeza nuclear para llegar al espacio profundo, además de que es posible que no sea desarrollado debido a su alto costo y en vista del bajo riesgo de que semejante hecho ocurra. La otra alternativa para un caso de estos involucraría destruir al posible objeto en su totalidad. Dependiendo del tamaño del objeto que se acercase, una cabeza nuclear de alta capacidad sería suficiente para lograr esto. El problema del envío y la sincronización de las explosiones aún tiene que superarse y son muy pocos los científicos preocupados por ofrecer situaciones alternas. Los asteroides gigantes y los cometas representan un peligro para todo el planeta; un peligro que ya hoy en día está siendo tomado muy seriamente debido a la evidencia apocalíptica que nos indican los registros de los fósiles. Se cree que un objeto de aproximadamente 9 o 10 kilómetros de diámetro que impactó la Tierra, fue un factor contribuyente en la extinción de los dinosaurios hace unos 65 millones de años. La evidencia esencial, descubierta por el fallecido físico Luis Álvarez y su hijo Walter, un geólogo, es una capa del elemento iridio depositada en una roca sedimentaria en Gubbio, Italia, alrededor de la época en que los reptiles gigantes desaparecieron. El Iridio es un elemento muy raro en la superficie de la Tierra, pero mucho más común en los asteroides. Si un pedazo enorme de roca del espacio golpeó al planeta, teorizó el equipo de los Álvarez, debió desintegrarse en gran parte, repartiendo una capa de polvo rica en iridio y otros escombros por todo el mundo que pudo durar muchos meses. Privadas de la luz solar por esta versión natural de un invierno nuclear, las plantas y los animales que se alimentaban de ellas. Habrían muerto en grandes cantidades. Y cuando finalmente el polvo se depositó, el iridio que contenía habría formado una capa como la que encontraron los Álvarez. Arma humeante Desde que publicaron sus descubrimientos en 1980, un equipo de geólogos, paleontólogos, astrónomos y físicos han estado buscando evidencias más detalladas, incluido un cráter de edad similar a la extinción de los dinosaurios, que podría haber sido el “arma humeante” de semejante impacto. El cráter fue descubierto, eventualmente por Glen Penfield, un geólogo que trabajaba para PEMEX, la compañía Mexicana petrolera que se encontraba perforando pozos en la península de Yucatán. Lo que Penfield descubrió, fue un gran y viejo cráter de 65 millones de años y de 192 kilómetros de diámetro. Conocido en la actualidad como el Cráter Chicxulub, Penfield descubrió este ancestral sitio del impacto utilizando instrumentos que perciben anomalías gravitatorias y magnéticas. Un estudio a profundidad de varias características geológicas a través del hemisferio occidental ha revelado los tremendos detalles del impacto. La fuerza de la colisión hizo llover, inicialmente, rocas derretidas y escombros por todo el mundo, los cuales re-entraron a la atmósfera y se calentaron a unas temperaturas de 260 a 480ºC, matando a la mayoría de la vida animal en el lapso de horas o días. La vida de plantas y pequeñas criaturas que pudo haber sobrevivido al impacto inicial murió a medida que los minerales vaporizados y lanzados a la atmósfera superior tardaron meses y hasta años en volverse a sedimentar, creando un invierno permanente que sumergió todo el ecosistema en un congelamiento del cual muy pocas especies pudieron surgir. Los dinosaurios nunca tuvieron su oportunidad. Muchos astrónomos minimizan la amenaza de semejantes eventos y estadísticamente están en lo correcto. De acuerdo con David Morrison tenemos una oportunidad en 20,000 de que semejante evento ocurra durante nuestras vidas y a medida que nuestra capacidad tecnológica crece para descubrir y manejar semejantes situaciones, así mismo aumentan las posibilidades de evitar este tipo de Apocalipsis. Sin embargo, el debate científico actual respecto a proteger a la Tierra de semejantes impactos es el último punto dentro de la larga y violenta historia de nuestro planeta. Morrison recomienda que simplemente continuemos con nuestras vidas diarias con la aceptación fatídica y la aceptación de semejantes hechos. Conclusión Tenemos que aceptar la naturaleza apocalíptica de algunos eventos que le han sucedido a la Tierra en tiempos pasados y que podrían amenazarnos en el futuro. A medida que esta amenaza se percibe, el ser humano está en la encrucijada de su evolución. Por primera vez en la historia, una especie ha surgido en este planeta que tiene la capacidad tecnológica para poder postergar esta amenaza y aún eliminarla de la conciencia colectiva. Si esto es así, entonces la Tierra continuará su paso en la historia de la vida y quizá el Apocalipsis vendrá por medidas imprevistas mientras continua la evolución humana. Sin embargo, semejante forma de Apocalipsis apenas y sí sería catastrófica, pero solo ocasionaría cambios mínimos por espacios cortos de tiempo. Cualquiera que sea el caso, Apocalipsis y catastrofismo en sus diferentes maneras, serán siempre una parte del estudio cosmológico y astronómico ya que generan esperanzas respecto del mundo universal que habitamos. En el análisis final, continuamos estando inspirados y asombrados por los procesos físicos que forman nuestro universo y nos damos cuenta, a pesar de nuestra propia auto-importancia que nos hemos dado, de que solo somos una parte muy pequeña del cosmos que interactúa con la humanidad de manera que los ancestros nunca hubiesen imaginado.